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cama para tres final


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Relato enviado por : tlahuit001 el 20/04/2013. Lecturas: 5948

etiquetas relato cama para tres final Amor filial .
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Resumen
La satisfacción en su máximo grado de pureza justifica lo que para otros puede ser sucio y obsceno.


Relato
De lo que sucedió después como dice mamá Leticia hay cosas y personas que no meren la pena gastar saliva ó como en mi caso unas líneas; por lo que mi padre lo único que resta decir es que no es tan fácil olvidar 21 años de humillaciones y desprecio por 1 año de arrepentimiento y sin mencionar más al respecto ubicare mi relato precisamente en esa noche que al aterrizar el avión nos dirigimos a la casa y como Isabella no sabia nada de mi regreso sigilosos nos metimos a ella, a la que otrora fuera mi antigua habitación y ahora era de Isabella donde sin tener el valor para entrar mamá Leticia fue la que abriéndola cautelosa me metió a ella para sorprender a Isabella ante la confianza de saberse a solas se tomaba una ducha con la puerta abierta; sorprendiéndome con lo mucho que había cambiado, en como ya se había transformado en una sensual y pelirroja señorita de la misma estampa de mama Leticia; su bello rostro aun tenia esa belleza de niña bonita con ese aire en sus verdes ojos de mucha inocencia e ingenuidad, pero con un cuerpo de diosa pecaminosa; sus suaves y firmes senos eran de buen tamaño; con sus finos y abultados pezones rosados; simplemente perfectos para mi gusto; su cintura estrecha; sus largas piernas bien torneadas ascendían generosas a su cálida entrepierna con sus cerrados y abultados labios virginales; suaves, sedosos y sin bello púbico como los de una bebe; solamente apenas una suave pelusita apenas imperceptible tenia por vello púbico -Isabella era lampiña-; sus aterciopelados glúteos respingados; sus caderas divinamente soberbias; su piel sedosa con ese olor semejante al de mama Leticia y sus labios carnosos y sensuales. No cabía duda que a sus recientes 18 años Isabella era un poema a la lujuria, una tentación al pecado, una de esas chicas que nada más de verlas, dan ganas de llevar a la cama.
¡Esta preciosa; mi manita! ¿Verdad mamá?- Susurrando le decía.
¡Así es papi! Y ¿Por que no entras a saludarla? Le va a dar mucho gusto- Me murmuraba.
Ante la confianza de mamá Leticia que por la forma en que nos había educado sabía que nosotros no éramos otra cosa que unos niños atrapados en cuerpos de adultos y actuando como tal que no se le hizo extraño que para poder meterme a la ducha y sin ninguna malicia me desnudara, acercándome cauteloso detrás de Isabella para tomar el jabón de entre sus dedos al tiempo que volteando a verme asustada en un principio, después sorprendida y yo observando a mamá Leticia decía.
¿Quie...? P-pero ¿Qué? ¿Pablito? Manito ¡Pero si eres tu manitooo! Verdad buena que te he extrañado muchísimo.
Con quien sin poder mediar palabra alguna más; sollozantes nos estrechamos en un fuerte abrazo, que transmitía todas esas ansias, todos esos sentimientos que sentíamos después de nuestra dolorosa separación y de haber compartido, todo desde niños, los mismos juegos, las mismas cosas, la misma cama, en donde al calor de nuestros cuerpos aprendimos nuestras primeras caricias. De compartir incluso hasta a esa cariñosa mujer quien entendiendo a la perfección lo que ese momento significaba para nosotros ese momento, con lágrimas en los ojos y casi muda de la emoción a paso lento se acercaba a nosotros sacándonos de la ducha para abrazarnos con desesperación.
Mientras que nosotros -Isabella y yo-; como con mamá Leticia no teníamos por que andarnos con rodeos y sin pensarlo dos veces, casi arrancándole la ropa, la desnudábamos por completo, arrojándola sobre nuestra cama, en donde de inmediato nos apoderamos de esos sus enormes y firmes senos que tanta admiración nos causaban, succionándolo con desesperación y haciendo gemir de placer a mamá Leticia que arqueándose se cimbraba de dicha, pasión y con lagrimas que escurrían de su bello rostro alcanzaba a murmurar.
¡mmmh! ¡a-aaah! ¡a-así mis bebés! ¡Así, mamen las tetotas de su mamita que tanto les gusta!
Contra todo lo que pudiera parecer en este momento; es preciso mencionar que no deseábamos sexo, si no algo más grande e importante que eso; era el sólo hecho sentir nuevamente la calidez de nuestros cuerpos después de nuestra prolongada separación hasta quedarnos dormidos.
Después del momento emocional sabiendo que el único que se tenía que acoplarse a sus vidas era yo por la mañana muy temprano después de irle a partir la cara a unos abusivos que molestaban a Isabella e ir al banco por mis tarjetas nuevas me regresaba a la casa encontrándomelas ya desayunado y en compañía de Susana -Una madura pero muy atractiva trigueña, de cuerpo atlético, una de esas mujeres que a pesar de su edad tienen un algo que llaman la atención- que por Isabella yo ya sabia que era la mujer con la que mamá Leticia debes en cuando solía compartir su cama y quien al verme me decía.
¡Así que tú eres el famoso Pablito! Ese que se atrevió a golpear a mis hijos.
¡Tus hijos ya sabían lo que iba a pasar cuando regresara mi manito! No hicieron caso, ni modo ellos se los buscaron.
Mientras que por mi parte como lo ultimo que deseaba era tener complicaciones con mamá Leticia por alguien que en mi forma de pensar no merecía la pena fue sacando de mis bolsillos unas tarjetas bancarias y las llaves del carro le decía a Isabella.
¡Toma manita! Mi carro ya es tuyo y las tarjetas, una para ti y la otra para mamá ¡Ya están activadas, en el sobre tiene sus nombres! Úsala con mesura.
¡Guau, Aaaaaaay! Manito que lindo eres conmigo, por eso te amo, te amo y mucho.
Al tiempo que por el Angulo en que nos encontrábamos sabía que no nos podían ver y que Isabella estaba saliendo con un compañerito de su colegio; no pedía la oportunidad de tomarla en mis brazos y fundir mis labios en los de Isabella que terminaba correspondiéndome con arrolladora pasión para después separarse de mi con unos piquitos finalmente decirle.
¡Te amo chaparra! No sabes cuanta falta me hacia probar nuevamente tus labios y ahora vete que se te va hacer tarde.
En tanto Isabela dándome con ojos vidriosos un nuevo beso se marchaba como un torbellino y yo me iba a meter a su cama en calzoncillos, no tardando mucho tiempo en aparecer mamá Leticia quien quitándose su bata y en sensuales bragas se metía a mi lado al tiempo que refugiándome en su regazo, al jugueteas con mi cabellera le decía apenado.
¡Se que lo que hice no esta bien! Pero tú sabes que no soporto que las molesten.
¡Lo se amor! Pero de momento no quiero habla de eso
Sabiendo que sus palabras eran debidas a que había discutido con Susana quien asomándose a la recamara nuevamente hacia su presencia y mamá Leticia haciéndole una seña se la llevaba a su recamara y por mi parte porque que debo de reconocer que siempre fui bastante curioso de inmediato





me metía al closet para pasar al de mamá Leticia –Antes las habitaciones eran una sola y separadas por una puerta que Isabella y yo quitamos para espiarla cuando mamá Leticia se masturbaba-, observando a través de una rendijas en la puerta como visiblemente molesta mamá Leticia le daba la espalda a Susana diciéndole.
¿Ahora que quieres? Ya te dije que sólo puedo darte para los gastos médicos de tus hijos ¡No pienso llamarle la atención a mi bebe por defender a mi nenita! Además eran dos contra uno.
Quien acercándose detrás de mamá Leticia y pidiéndole disculpas por haberse ofuscado, con sus labios comenzaba a recorrer la sedosidad de su cuello, llevando una de sus manos a sus enormes y firmes senos recorriéndolos con detenimiento y la otra deslizándola bajo su bata, la internaba bajo sus sensuales bragas y mamá Leticia mordiéndose un labio le decía.
¡No comiences Susana! No aquí; mi Pablito puede entra y nos sorprende así, me moriría de la pena.
En tanto Susana sin soltar prenda y haciendo caso omiso de la petición de mamá Leticia, sin perder el tiempo comenzó a frotándole con intensidad su trémula intimida a mi querida mamá Leticia que disfrutando de las ardientes y sabias caricias de Susana sacudiéndose y arqueándose de placer giraba con sensualidad sus despampanantes caderas con suaves movimientos desde hacia delante y hacia atrás frotándose su intimidad contra la mano de Susana y gimiendo con suavidad le decía.
¡oooohh; Susana! ¡mmmh! ¡Detente por favooohh! ¡mmmh! S-se siente muy bien ¡P-pero detente por favor Susanaaaah! ¡Aquí nooooh! ¡aaaah! ¡Q-que deliciaaaaah!
Entre tanto Susana ante la ventaja de ser mujer y sabiendo a la perfección lo que tenía que hacer con una mano la tomaba con delicadeza por su largo cuello murmurándole algo al oído que no alcanzaba a escuchar, en tanto con la otra con mayor intensidad le acariciaba su ardiente intimidad a mamá Leticia quien abriendo un poco el compás de sus piernas permitía que la mano de Susana accesara con mayor facilidad y pudiera llegar a su ardiente intimidad con mayor facilidad.
¡a-aaah! ¡a-aaah! ¡Susanaaah! ¡mmmmh! Por favor detenteeeeh ¡m-mis bebes! ¡Aaaaaah!
Exclamaba mamá Leticia al llegar a su orgasmo y yo creo que porque mamá Leticia ya sabia que las veía, pienso que a pesar de lo excitada que estaba y todavía queriéndose contener; protestando se separaba de Susana, quien sin soltar prenda con gran sapiencia se repegaba nuevamente a mamá Leticia, callando su voz con un fogoso beso, recostándola sobre la cama; mientras que con una mano acariciando se apoderaba nuevamente de sus enormes y firmes senos evitando que se incorporara con la otra bajo sus bragas, le frotaba con mayor intensidad su ardiente intimidad encendiendo la tibia piel de mama Leticia a la excitación; Al mismo tiempo que sabiendo lo excitada que ya la tenia al tiempo que con un tono de vos que inspiraba confianza, amor y pasión, diciéndole todo lo que la deseaba. Le hacia aun lado sus humeadas braga, posando su lengua sobre la ya muy mojada entrepierna de mama Leticia quien sin poder evitarlo se estremecía, se cimbraba ante las ante las ardientes y sabias lamidas que le proporcionaban a su intimidad convirtiendo todo aquello en una sinfonía de gemidos y pasión.
¡aaaah! mmmmh! ¡a-aaah! ¡aahh! ¡n-no ya no Susana, puede entrar mi bebe y vernos! ¡a-aaah; mmmh; lo haces muy bien!
En tanto Susana intensificando sus febriles lamidas y caricias, desmoronaba la débil negativa de mamá Leticia que se estremecía de pies a cabeza, permitiéndole a Susana que sabia que ya la tenía a su voluntad y podía manipularla a su antojo que de una mesita aun lado de la cama tomara un adorno de fino cristal con la punta redondeada y con este penetrar a mamá Leticia quien al sentir como lo adentraba hasta lo mas profundo de su intimidad con el rostro pálido volteaba a ver loca de lujuria y excitación hacia donde yo me encontraba como suplicándome que interviniera aunque de con sus carnosos labios suplicante como un murmullo le decía a Susana.
¡aaggfh! ¡a-aaah! ¡S-si, hazlo estoy hirviendo y mi coñito esta “tan mojado”! ¡a-aaah! ¡a-aaah! ¡Así; ooooh; hay que rico lo mueves dentro de mi; Así hazlo es delicioso! ¡Hay sí, que rico! ¡Uuuoooh! ¡a-aaah!
Quien sabiendo mover a la perfección ese frió pero lúbico objeto en lo más profundo de la intimidad de mamá Leticia, obligaba a que su apetecible cuerpo en busca de satisfacción por instinto girara sus despampanantes caderas, se arqueaba casi con violencia, respirando, jadeaba con dificultad; arrancándole los más excitantes gemidos.
¡oohh…,mmmmh…,aaahh…,a-aaah!
Pero cuando mas excitada la tenia Susana y con la boca se apoderaba de uno de los grandísimos y abultados pezones rosados; mamá Leticia con el rostro completamente pálido de la excitación la empujaba casi empujándola con violencia se separaba de ella diciéndole.
¡Noo; mis senos no! “Eso, eso no te lo puedo permitir”
¿Pero porque? Siempre es lo mismo contigo; nunca me dejas chupártelos.
¡Mis senos es lo que de mis bebes más les gusta de mi! Y si algún respeto me queda por ellos, mis senos solamente le pertenecen a ellos ¡Entiéndelo por favor!
¡No, no puedo! Y creo que será mejor que me vaya.
Para marcharse enseguida casi azotando furiosa la puerta de la entrada de la casa y mientras que mamá Leticia avergonzada y en silencio, se metía a tomar un baño, poniéndome unos pants me dirigía a la cocina en donde apenas y había terminado de preparaba una ensalada Cesar, aparecía mamá Leticia en el más sensual y transparente vestido blanco, que completamente ceñido como guante a su escultural cuerpo que hacia lucir más cada curvatura de su sensual cuerpo de diosa griega, pero sobre todo a esos sus enormes y firmes senos que sin dejar nada a la imaginación se transparentaban bellamente sus grandísimos y abultados pezones rosados; ante el cual podía notarse a la perfección su sedoso y respingado trasero cubierto por las mas eróticas bragas de hilo dental y al girar con sensualidad su pelirroja cabellera cuando se metió entre la ensaladera y yo, tomando una hoja de lechuga para voltearse por completo a verme; se le podía apreciar a través de sus transparentes bragas, los pelirrojos rizos de su nidito de amor.
¡mmmh! ¡Esto se ve muy rico; pero has de pensar que soy una conejita para que me coma toda esta lechuga! ¿Verdad?
¡T-tal ves; pe-pero sabe muy rico; además alguien debe de comenzar a cuidarte!
Y fingiendo no darse cuenta del nerviosismo que en mí causaba, mamá Leticia tomando la ensaladera se la llevo a la sala, en donde acomodar la ensaladera en un centro de mesa muy apropósito se empinaba –mostrándome a todo su esplendor su despampanante y respingado trasero-, girando nuevamente con sensualidad su pelirroja cabellera y me decía:
¡Así, que interesante! ¿Y como piensas hacerlo?
¿Tu sabes el tío Cesar es socio mayoritario de la empresa donde trabajas verdad?
¡Así es cariño! De hecho él fue quien consiguió el puesto que tengo ¿Por qué lo mencionas?
¡Pues porque en unos días va haber una auditoria! Hay cosas que no lo tienen muy contento ¡Van a caer cabezas! Y como yo voy hacer parte de ese equipo de auditoria pues voy a necesitar que alguien me ayude y estaba pensando en ti.
¡mmmmmh! Que interesante ¡Así que mi bebe va ser mi nuevo jefe! Y….a... ¿Mi nuevo jefe le gusta como me veo?
¡Mucho mamita; te ves muy sensual!
¡Pues que bueno que le guste Licenciado! Porque me lo puse especialmente para que me lo vieras pero dígame una cosa Licenciado ¿Como su nueva secretaria va a querer que me siente en sus piernas para tomarle dictado?
Al tiempo que en lo que no era otra cosa que un juego al sentarme en un sillón mamá Leticia se acomodaba en mis piernas, sujetándose de mi cuello, haciéndome sentir ante la como calida cercanía de su cuerpo ese exquisito aroma que emanaba por cada poro de su piel y ante esos sus enormes, firmes y aterciopelados senos que se mostraban erguidos como buscando batalla, sin poder evitar la tentación mi mano se posaba en ellos, sobre su transparente vestido, moviéndose por instinto, recorriéndolos con detenimiento mientras que por otro lado al solo contacto de su respingado trasero contra el bulto bajo mis pants, al tener a la vista su abultado pubis cubierto de pelirrojos rizos sedosos bajo sus bragas de fina lencería, sin poder contenerse mi miembro comenzó a crecer poniéndose duro y erecto. Mientras que mis labios apenas y rozando comenzaron a recorrer cada milímetro de su cuello haciéndole sentir la calidez de mi aliento, dirigiéndome primero hacia detrás de su oreja y continuar de la misma manera hacia su mentón alcanzando a penas y a rozar con los míos sus temblorosos y carnosos labios sensuales; mientras mama Leticia que acariciaba maternalmente mi cabellera al sentir, al ver como mi mano sin poder contenerse la tentación por sus costados liberaba, esos sus grandísimos y abultados pezones rosados, esbozaba una leve sonrisa en sus labios exclamando me decía.
¡aaaaaah! ¡mmmmmh! Licenciado pero que dura se le puso la verga ¿También va a necesitar de mis servicios para que me haga cargo de ella? Lo haría con mucho placer.
Mientras que por mi parte sin saber que contestarle en ese momento nervioso y excitado sólo agachaba un poco la cabeza y mamá Leticia mirándome con esos sus verdes ojos como gemas, con un aire de ternura y picardía restregándome afectuosa su delicioso trasero se levantaba de mí e invitándome a hacerlo con ella, así como tomando mis manos para entrelazar sus dedos con los míos, son sensuales y provocativos movimientos fue levantándose con sensual lentitud su ajustado vestido mostrándome poco a poco sus bien torneados y apetecibles muslos, mirándome en una pose de erótica seducción al llegar hasta su estrecha cintura y quedar ante mi vista, las mas delicadas y eróticas bragas de fino encaje que viera en mi vida, que transparentaban bellamente y a la perfección su calida y aromática entrepierna, sus pelirrojos rizos de su nidito de amor, su sedoso y respingado trasero que se veía mas suculento y al mismo tiempo que deslizando sus manos con las mías a través de sus despampanantes caderas, jugueteando conmigo y cada vez que intentaba atrapar con mis labios sus carnosos y sensuales labios, apartaba un poco su rostro del mió haciéndome sentir únicamente la calidez de su aliento, esbozando una picara sonrisa ante el desesperado nerviosismo que me causaba y soltando mis manos de las suyas acariciando las descendía con lentitud, internándola bajo mis pants, acariciándome mi trasero, deslizando sus dedos entre mis glúteos, susurrándome al llegar sus dedos en mi hoyito trasero.
¡mmmmmh! Pero que preciosas nalguitas tiene mi bebe ¡Sabias que a algunas mujeres también nos gustan los nalgoncitos! Y sabes tú estas bien nalgoncito ¿Verdad que vas a dejar que tú mamita te mete los dedos en tu colita? ¿Lo disfrutas papito? ¿Por qué me dejas hacerte estas cosas?
¡Se siente extraño! Pero si me dejo es porque lo haces tú
¡Me encanta que digas eso papito! Porque los bebito de mamita son de ella, ya me encargare que mi nenita regrese a ti, ya lo veras- Decía mamá Leticia.
Abriendo un poco sus bien torneados, sus apetecibles muslos y bajando mis pants con todo y calzoncillos se repegaba mas a mi, acomodando únicamente como si quisiera cobijar con abultados labios vaginales mi palpitante miembro y girando con lentos pero ardientes movimientos sus despampanantes caderas, haciéndome sentir su rosado y ardiente clítoris contra mi durísimo miembro. Mientras que por mi parte desconociéndola por completo ante su actitud pero como podía y sin que ella dejara de frotarme su perlita de carne deslizando una de mis manos comencé a acariciar entre sus sedosos y respingados glúteos dirigiéndose lentamente a su pequeñito agujerito trasero el cual con mi dedo como si se tratara de un pequeño miembro comencé a estimular, en tanto mi otra mano deslizándose entre nosotros atravesando sus abultados labios vaginales recorriendo el interior de su vulva rosada penetraba su conducto vaginal buscando con ansias su punto lascivo –ese que la bella Gabriel me había enseñado a encontrar-; el cual al comenzar a estimularlo mamá Leticia y poder sin evitar que de sus labios escaparan sus placenteros gemidos, con ansias sus carnosos y sensuales labios se apoderaron de los míos en un largo y apasionado beso transmitiéndome al interior de mi boca toda la arrolladora pasión de que era capaz. Hasta que sudando, gimiendo y jadeando desde lo mas profundo de su ser se comenzó a formar su orgasmo, sacudiéndose entre fuertes espasmos.
mmmh! ¡a-aaaah! ¡a-aaaah! ¡papitooooh! ¡ooouuuh! ¡aaaah! ¡e-esto que me estas haciendo es deliciosoooouuh! ¡a-así papito continua así! ¡a-aaah! ¡papitoooh! ¡a-aaah! ¡a-así papito ya me vengo! ¡aaaaah!
Aprovechando ese momento para recostarla sobre el sofá y ante lo muy abundante, lo prolongado de su orgasmo, sin darle tiempo a nada, ni esperar un segundo más de inmediato y abriéndole sus bien torneados, sus muy apetecibles muslos, acercaba mi rostro a sus entre pierna para disfrutar de tan delicioso manjar, apretando con placer sus firmes y respingados glúteos; en tanto mamá Leticia que comenzaba a disfrutar del delicioso letargo de su orgasmo, al sentir mi lengua y mi boca abriéndose paso en su pelirrojo nidito de amor, sintiendo en su sexo palpitante, ansioso, un intenso placer que la estremecía por completo; empujaba mi rostro mas hacía su entrepierna que abriéndose de par en par permitía que mi boca y mi lengua paladeara mejor el interior de su vulva rosada. Sabiendo mejor que nadie, sabiendo sabía a la perfección lo que para mí significaba volver a probar nuevamente el delicioso aroma y sabor de su néctar sexual; que tanta falta me había hecho y que podía reconocer entre miles.
¡mmmmh! ¡A-así,..Así papito chupa todos los juguitos de tu mamita que tanto te gustan; a-aaah! ¡mmmmh! ¡aaaah!
Decía mamá Leticia gozosa y disfrutando de mi boca en sus abultados labios vaginales y mi legua que taladrando lamía hasta lo mas profundo de su ser y mamá Leticia empujando aun más mi rostro hacia su palpitante y trémula intimidad girando sus despampanantes caderas comenzó a frotar su ardiente comisura en mi rostro, intensificándolo cuando entre espasmos se estremecía rociando mi rostro de un nuevo y delicioso orgasmo. Pero al sentir como desde lo mas profundo se su erótica comisura se le escapara todo su ser; gimiendo de placer mamá Leticia me fue jalando hacia ella; con forme mis labios deslizándose entre sus sedosos rizos iban ascendiendo; haciéndola estremecer de pies a cabeza cuando lamiendo y chupando llegué hasta su ombligo.
¡mmmh! ¡a-aaagh! ¡gmmgh! ¡aaaah!. ¡papitoooh!
Exclamaba mamá Leticia quien por respuesta y con desesperación me jalaba hacía ella, sentir en el interior de mi boca la ardiente calidez de su aliento, murmurándome al abandonar sus carnosos labios los míos y llegar hasta mi oreja.
¡Eres bien goloso papito! Pero me encanta que seas así.
¡Entonces déjame disfrutarte un poco más! Es que yo todavía no había terminado mamita
¡Después papito! Después mi amor- Me respondía.
Al mismo tiempo que pasando una de sus bien torneadas y apetecibles piernas alrededor de las mías, empujándome hacia ella colocaba mi palpitante cabeza en su conducto vaginal y gimiendo se estremecía por completo al sentir como la penetraba parte de este; moviendo sus despampanantes caderas desde atrás hacia delante con lascivos movimientos y su otra mano colocándola por detrás de mi nuca haciéndome sentir la ardiente excitación de su aliento sus temblorosos labios los míos me susurraban al oído.
¡a-aaagh! ¡u-uumffgh! ¡E-estoy ardiendo papito y ahora tú vas a tener que ayudarme; déjame disfrutar de la carne viviente de tu pitote! ¡me-te-me-lo! ¡M-métemelo todo! ¡L-lo quiero todo! ¡Todooouuuh! ¡a-aaah! ¡a-aaah! ¡Jummmmh! ¡A-aaaah!
Al tiempo que mamá Leticia movía su mano en su intimidad frotando su perlita de amor y yo con rítmico vaivén comencé a entrar y salir de mi querida mamá Leticia con suavidad, con lentitud y quien con forme entraba y salía de ella, sus pliegues vaginales se tensaban apretando y soltando mi duro miembro que por la experiencia que había tenido con la Dra. Gabriel ya sabia como reaccionar y mamá Leticia gimiendo y jadeando exclamaba.
¡mmfgh! ¡agaaamfgh! ¡o-oooh! ¡D-dios mío…Papito, lo tienes bien grandote! ¡a-así cógete a tu mamita¡ ¡m-mas, vidita, mas, mas, mas duro! ¡t-tanto como me quieras, te tienes que coger a tu mamita! ¡a-aaah; a-aaah! ¡a-asi, asi! ¡ooouuuh! ¡aaaah!
Quien soltando separando su mano de su intimidad se llevaba uno de sus dedos a su boca mordiéndolo con sensual delicadeza y sabiendo por Isabella que a veces le gustaba que le dijeran cosas sucias comencé a decirle:
¡Dime mamita! ¿Te gusta como te meto la verga? ¿Verdad que eres mi putita?
¡Oouuh; Si; me encanta, sí papito; así sigue cogiéndote a la putita de tú mamita que tanto quieres!
¡Así putita mía; goza como la zorra caliente que eres!
¡Si; oouuh; Me encanta, si; así síguele; que rico se siente; estoy tan mojada; muévelo mas, estoy tan caliente! ¡aaaah! mmmmh! ¡a-aaah! ¡aahh! ¡Hay, mi panochita; que rico siento mi panochita! ¡ a-aaah: ooooh; hay, si, que rico me follas mi panochita; a-aaah; muévelo mas rápido; estoy por venirme y tu conmigo! ¡a-aaah; oouuggrfh; aaaah! ¡a.aaah!
Mientras que por mi parte haciendo caso omiso de sus suplicas sólo continuaba mi rítmico vaivén hasta que sintiendo como se estremecía anunciándome que estaba apunto de llegar a su orgasmo, intensificaba mis incesantes embestidas, entraba y salía frenético de ella hasta que como marejadas de erotismo explotábamos en un intenso orgasmo.
¡a-aaah! ¡P-papito, Pa-pasito! ¡aaaaah!
Disfrutando del delicioso letargo de nuestro orgasmo y aun sin salirme de ella jalando mi rostro al de ella, me daba un fuerte mordisco en mi labio diciéndome:
¡Lo siento papito! ¿Te dolió verdad mi amor?
¡Sólo un poco! Pero bien merecido me lo tengo.
¡Por el contrario papito! Me cogiste tan rico que debería comerte a besos ¡Es sólo que me siento un poco confundida con lo de Susana! Debí haberte platicado antes de ella; de seguro estarás pensando que tu mamita necesita de otra mujer para escurrirse de lujuria ¿Verdad?
¡Por el contrario! Pienso que es normal que siendo tú tan bonita hasta las viejas quieran estar contigo.
¡Que lindo eres papito! Aunque se que eso no es lo que piensas pero de que me viste con Susana, ni una palabra a mi nenita; eh tenido problemas con ella por eso y no quiero que se vaya a enojar conmigo.
¡Tú sabes que yo no digo nada!
¡Lo se papito y por eso ya te extrañaba! Y sólo danos tiempo, sólo eso para que todo vuelva hacer como antes.
Para después ayudarla a recoger un poco la casa e irnos después a su recama a ver una de esas películas románticas que tanto le gustaban hasta que asomándose cautelosa regresaba Isabella, recostándose en medio de nosotros volteando a vernos una y otra vez un tanto intrigada hasta que finalmente decía.
¿Y ustedes que se traen porque tan calladitos?
¡Pues porque estamos viendo una película! Por cierto espero que no te hayas acabado ya todo lo que mi bebe te deposito en la tarjeta.
¡Como crees mamá! Sólo compre unos libros y unas cositas que necesitaba ¡Pero al rato que voy con mis amigas de compras si que me la acabo toda! ¿Verdad que para eso me la diste manito?
¡Así es chaparra! Cómprate todo lo que quieras para eso eres mi manita ¿Qué no? Y…además también…
Volteando a ver a mamá Leticia hacia una pausa quien entendiéndome lo que deseaba en ese momento e Isabella conociéndonos como nos conocía sospechando algo e intentar darse a la fuga decía divertida.
¡No, ustedes se traen algo conmigo! Creo que mejor me voy-Decía Isabella.
Risueña quien a pesar de sus palabras no hacia el mas mínimo intento de levantarse de la cama, ni mucho menos cuando botón por botón las delicadas manos de mamá Leticia fueron abriéndole la blusa y de entre medio de sus aterciopelados senos desabrocharle el sujetador liberando sus firmes senos, rozados y abultados muy parecidos a los de mamá Leticia quien apenas y los dejaba descubiertos con las uñas de una de sus manos comenzaba a recorrer su piel desde su hombrito hasta que con lentitud llegaban a sus senos e isabella divertida sólo atinaba a cubrirse con sus manos su angelical rostro pero con sus dedos para poder observar como llevando mamá Leticia su boca a uno de ellos y sacando la lengua se lo lamía con delicadeza e Isabella decía.
¡No puedo creer que tu mi propia madre me haga esto! Defiéndeme manito has algo.
¡Ya la escuchaste cariño has algo! A ti te toca la parte de abajo- Decía risueña mamá Leticia.
Mientras que por mi parte observando como Isabella divertida me sacaba la lengua incorporándome un poco y con la delicadeza que ella se merecía, acariciando la despojaba de sus zapatos, sus medias, su falda escolar y blancas bragas que de entre sus piernas ya se comenzaban a mojar y recreándome por segundos ante la bella anatomía de mi preciosa manita Isabella nuevamente me volvía a acomodar a su lado y en tanto mama Leticia lamía, chupaba y succionaba sus senos, llevando una de sus manos a la bella Intimidad de Isabella; por mi parte apartando de su angelical rostro sus manos le decía acariciándolo amorosamente.
¡Yo me conformo con tus labios manita! Me dejarías probarlos.
¡Para que me preguntas! Si ya sabes la respuesta- Respondía.
Entreabriendo sus carnosos labios, permitiendo que nuestras bocas se fundieran en el más arrollador, apasionado y prolongado beso que me transmitía toda la lujuria que era capaz, la ardiente calidez de su aliento cuando mamá Leticia le arrancaba un exquisito orgasmo y a quien dándole la espalda después se refugiaba en mi regazo amorosa pero pidiéndole a mamá Leticia que la abrazara durante largo tiempo hasta que escuchando la alarma de su celular Isabella decía.
¡Oh, oh! Ya se me hizo tarde para ir al centro comercial con mis amigas ¿Me acompañan? Así mi manito paga y yo no me gasto lo de la tarjeta.
¡Como tú quieras chaparra! ¿Vamos mamita? Así también te compro algo.
De manera muy rápido pasaron un par de meses durante los cuales y a pesar de que cómo desde niños sólo jugueteábamos al erotismo, a la seducción y dormíamos desnudos en nuestra amada cama; la verdad era procuraba respetar la relación de Isabella con Raúl; así como la de mamá Leticia con Susana con quien debido a que como en la oficina pasábamos casi todo el tiempo juntos procuraba mantenerse a distancia; mientras que entre mamá Leticia e Isabella y salvo por lo que acabo de relatar las cosas no iban del todo bien hasta ese día del cumpleaños de mamá Leticia en el que como Isabella de preparar a donde íbamos a llevar a mamá Leticia a celebrar su cumpleaños me adelantaba a la casa, a nuestra habitación en donde quitándome el saco y la corbata; al verla sentada en la orilla de nuestra cama a Isabella con la mirada perdida y aun en uniforme escolar, sentándome a su lado me acerqué a ella sujetándola con delicadeza por su estrecha cintura e Isabella como buscando mi calor corporal se acurrucaba en mí, con mimo para después decirme.
¡Termine con Raúl!
¿Y eso, que paso? ¿Te hizo algo?
¡No, pero no quiero hablar de eso! Sólo que no podía seguir engañándolo y mucho menos a mí
Ninguno de los dos dijo ya nada; no era necesario que lo dijéramos, jamás lo necesitamos, sólo dejamos que nuestras almas hablaban por si mismas se encargaron de todo y mis acariciando su pelirroja cabellera fui descubriendo con tierna suavidad su cuello y de la misma manera mis labios fueron recorriéndolo apenas y rozándolo.
¡mmmh! ¡aaaah! ¡mmmh!
Mientras que con lentos movimientos fui deslizando mis manos poco a poco hacia sus perfectos senos; sobándolos sobre su ajustada blusa con suavidad susurrándole lo bella y hermosa que estaba y lo tanto que la había extrañado. Mis palabras y caricias eran suaves y tiernas, pero al mismo tiempo con ardiente pasión; como solo Isabel que estremecía constantemente merecía ser tratada.
¿Te gusta manita?
¡Mucho! Me encanta ¡mmmmmh! ¡Me encanta como lo haces; es delicioso! ¡mmmmmh! ¡y-ya hasta estoy bien mojada; continúa así manito!- Decía Isabella
Pasando su brazo alrededor de mí cuello para que su boca y su lengua de manera apasionada y desquiciante comenzaron a recorrer mi cuello ascendiendo lentamente pero con mucha pasión probando suavemente uno de mis labios para apoderarse por completo de ellos transmitiéndome largamente toda la arrolladora pasión de que era capaz; mientras una de mis manos desabotonando su ajustada blusa fue descendiendo con lentitud hasta llegar a sus apetecibles muslos acariciándolos suavemente disfrutando la sedosidad de su piel internándola con lentitud bajo su falda escolar; abriéndose instintivamente sus apetecibles y bien torneados muslos, permitiendo así que mi mano avanzando entre ellos llegara al cálido centro de su entrepierna el cual comencé a masajear suavemente sobre su mojada braga. Mientras Isabel abandonando mis labios lenta y ardientemente llegaba a mi cuello haciéndome sentir una desquiciante sensación que me enardecía y sus labios susurrantes entonces me dijeron:
¡Me gusta mucho como me acaricias manito, es... es delicioso! ¡mmmh! ¡aaah! ¡n-no voltees manitoooh! ¡a-aaah! ¡Mamá nos esta viendoooh....en la puertaaaah! ¡Continua así manito como lo estas haciendo!
Entre tanto su delicada mano acariciando todo lo que encontraba a su paso; fue descendiendo lentamente hacia el hacia el bulto en mi pantalón sobándolo por segundos con ardiente pasión bajando el cierre del pantalón y penetrando su delicada mano se apodero directamente de el; el cual ante sus suaves caricias y precisos movimientos fue creciendo poniéndose mas grande y duro que nunca; al mismo tiempo que mi mano en sus senos penetraba ha su delgado y transparente sujetador sintiendo la aterciopelada calidez de sus senos hermosos que se endurecían como piedras y sus deliciosos abultaditos pezones rosados se hinchaban y apretando su pelvis Isabel me entregaba desde lo mas profundo de su ser un delicioso y prolongado orgasmo.
¡a-aaah! ¡mmmh! ¡a-aaah! ¡aaaah!
¡Estas, preciosa manita! Y tus senos son muy bonitos.
¡Tú cosota también manito, como la extrañaba!
Entre tanto mi mano sobre sus senos y de entre medio de estos desabrocho su sostén dejando en libertad absoluta sus duros y aterciopelados senos y mi boca desde su cuello lamiendo, chupando, besando se iba deslizando lentamente hasta alcanzar la punta de su rosado y abultado pezón recorriendo cada centímetro de este; volteando discretamente y sin perder la posesión de sus senos para ver a mamá Leticia quien completamente lívida recargada en la puerta; abriendo con una de sus manos abriéndose su ajustada blusa se acariciaba con suavidad sus enormes y firmes senos apenas cubiertos por un excitante sujetador, mientras que con la otra bajo su falda y bien metida bajo sus sensuales bragas se daba las mas ardientes y frenéticas caricias tratando de saciar a su ya muy mojado sexo que se contraía de ganas, mientras su bello y pálido rostro del que parecía que le huía la sangre transmitía la mas erótica y ardiente lujuria.
Más motivado y excitado de que nos estuviera observando; de las suaves y tiernas caricias pase a otras con mayor intensidad, enroscando mi lengua en su hinchado pezón y mi mano que ya se había internado bajo sus bragas comenzó a masajear su perlita de amor con intensa pasión que la estremecía descargando nuevamente otro rico orgasmo.
¡a-aaah! ¡a-aaah! ¡Extrañe tanto tus caricias manitooooh! ¡aaaah! ¡mmmmh!
Mientras que mamá Leticia desesperada de lujuria y excitación con sus dedos penetraba sus dos preciosos agujeritos; como verla así loca de lujuria y excitación en verdad nos enardecía desde lo más profundo de nuestro ser. Poco a poco lamiendo, besando fui llegando hasta su ombligo para acomodarme con suaves caricias entre sus piernas, levantando su falda escolar hasta su cintura y abandonando mis labios su ombligo; comencé a besar y lamer entre sus muslos hasta alcanzar su rica y aromática entrepierna que debido a lo delgada, transparente de la tela y lo mojada de sus bragas se apreciaban bellamente sus húmedos y cerrados labios virginales.
Abriéndole lo mas posible sus apetecibles muslos me moví un poco para que mamá Leticia nos pudiera observarnos con mayor facilidad y haciendo a un lado sus bragas; mi lengua alcanzo sus abultados labios virginales; sintiendo como se estremecía y sacudía casi violentamente, cuando al hundir mi lengua comencé a lamer y chupar el interior de su vulva rosada y con suave intensidad estimulando su precioso rosado botoncito de amor hasta que sentí como Isabel cimbrándose se volvía a venir rociando mi rostro de su elixir de amor.
¡a-aaah! ¡a-aaah! ¡S-siento... siento que me vengooooh! ¡aaaaah!
Fue también observando en ese momento a mamá Leticia que estaba que ya no aguantaba mas y pensando que si andaba con Susana era porque no le eran indiferentes las mujeres y que mejor que la propia Isabella, su propia hija para satisfacer sus necesidades que no necesitando más que una mirada a Isabella para que supiera en que estaba pensando que haciéndome el sorprendido volteaba a ver a mamá Leticia diciéndole.
¡Mamita ven pronto! Mi manita esta bien excitada y no puedo yo sólo ayúdame por favor.
Quien sabiendo ó sospechando que sólo era un ardid pero sin poderse contener más se acercaba a nosotros y haciéndome aun lado le decía amorosa a Isabella.
¿Qué paso mi princesa? ¿Porque estas así? ¿Quieres que mamita te ayude?
¿Sí mamita ayúdame? Aquí en mi almejita, te necesito aquí- Le respondía a mamá Leticia.
Quien sin pensarlo dos veces con lujuria y desesperación se apoderara del bello cáliz de Isabel para que pudiera beber la rica miel de su elixir de amor; mientras que Isabella pasando sus juveniles y apetecibles piernas sobre la espalda de mamá Leticia; al mismo tiempo que abriéndolas aun más repegaba el rostro de mamá Leticia hacia a su fuente de donde emanaba su exquisito elixir de amor y con una tierna, pero profunda mirada me hacía entender lo que ella siempre supo “mamá era nuestra y por sobre todas las cosas defenderíamos lo que por derecho nos pertenecía”.
Por esa razón viéndolas así; hermosas, apetecibles, sensuales y lúbricas por lo que cuando se escucho sonar el teléfono de su habitación –sabiendo que seguramente se trataría de Susana-, y mamá Leticia quiso ir a atender la llamada a su recamara. Presurosa Isabel la alcanzo a detener en la puerta acomodando y frotando con suavidad su ardientes sexos en sus apetecibles muslos; mientras sus labios haciéndole sentir la calidez de su alientos, apenas y rozando recorrían su cuello y mamá Leticia que sentía una contracción de su sexo, del cual ya escurrían gotas de pasión, viendo a Isabel excitada y buscando satisfacción; tomando a Isabel de su sedoso y respingado trasero, desnudándola se la llevo a la cama volteando a verme al acostar boca arriba a Isabel, para decirme.
¡Esta, bien excitada papi! En lo que le bajo la calentura a mi nenita tu ve a contestar el teléfono.
Siendo efectivamente Susana la que contestaba y dándole equivocadamente la dirección donde íbamos a estar más tarde y antes de que a Susana sé le ocurriera aparecerse en la casa nos llevamos a mamá Leticia, a cenar, de compras y bailar; regresando con mamá Leticia –un tanto ebria y habiéndose divertido como hacia mucho tiempo no lo hacia-, de madrugada y sorprendiéndonos porque no esperábamos que estuviera en la casa, nos esperaba una muy furiosa Susana –No sabia que tenia llaves de la casa-; quien viéndonos entrar quiso molesta pedirle explicaciones, pero mama Leticia con mucha tranquilidad le decía.
¡Antes de que comiences! Métete bien el la cabeza que a los únicos que les doy explicaciones de mis actos es a mis bebes ¡Si puedes con eso te invito una copa! Y sí no, pues ya conoces la salida.
Quien observando como Susana se marchaba furiosa y como aun tenia ganas de continuar celebrando, dando apenas unos pasos y sabiendo lo que siempre provoca en nosotros se quitaba su ajustado vestido dirigiéndose -en zapatillas y sensuales bragas-; así como con cachonda sensualidad y contoneando sus despampanantes caderas iba por una botella de vino y girando con sensualidad su pelirroja cabellera volteaba a vernos para mirarnos con picardía diciéndonos.
¿Qué pasa mis cachorritos? ¿No piensan venir a celebrar conmigo? La noche aun es muy joven y quiero ponerme hasta las manitas con mis bebe.
Adoptando una pose que como una serpiente hinoptizando a su presa sabía muy bien que nos volvía locos de lujuria y excitación y nos hacía recordar a la mamá Leticia que conocíamos siempre hermosa, sensual y con ese toque de erotismo muy característico en ella que de inmediato provocaba que con ese angelical rostro Isabella fuera la primera que se acercara a ella vertiéndole un poco de vino en su propia boca para inmediatamente después completamente desinhibida unir sus labios a los de su hija como queriendo probar con lujuria y pasión el vino de su boca; mientras que por mi parte acercándome detrás de ella y al mismo tiempo que le hacia sentir el bulto en mi pantalón sobre su sedoso y respingado trasero, mis manos acariciadoras deslizándose a través de su estrecha cintura se deslizaron por sus despampanantes caderas acariciando sus bien torneados y apetecibles muslos recorriéndolos con suavidad hasta que al llegar a la fina tela de sus sensuales bragas, internándome bajo estas, abrirse paso a través de su pelirrojo nidito de amor a sus abultados y aromáticos labios vaginales que comencé a sobar con delicadeza; sintiendo como ante mis suaves caricias mama Leticia abría sus apetecibles piernas permitiendo que mis dedos accesaran, acariciaran con mayor facilidad, al tiempo que me decía.
¡mmmmmh! Pero que traviesas manitas estoy sintiendo ¡O-oooouuuuh! Pero que rico te esta creciendo la verga en la colita de tu mamita ¡No pierdes el tiempo!
¡Que otra cosa puedo hacer! Si no me invitas un trago a mí.
¡Ya voy papacito! Si no tengo mil manos como tú ¡Pero continua que se siente muy rico.
Mientras mis dedos acariciando, frotaban su botoncito de amor y los de Isabella abriéndose paso penetraban su pequeño agujerito trasero en tanto mamá Leticia completamente y excitada, desnudando a Isabella se apoderaba con desesperación del sedoso trasero de Isabella, recostándola en el sofá y despojándose de sus bragas se montaba en Isabella, acomodando su palpitante sexo contra él de Isabella y comenzó a frotarlo con intensidad. Mientras que yo y en lo que me desnudaba con toda calma disfrutaba de sus febriles y ardientes caricias, acomodándome sobre mamá Leticia como podía para colocar mi ya muy duro miembro entre sus palpitantes sexos, entre sus ardientes y erectos clítoris; mientras que ellas y al mismo ritmo vaivén se lo frotaban con intensidad, llenas de locura y excitación se besaban con arrolladora pasión hasta que explotaron en un intenso orgasmo.
¡a-aaah! ¡ooouuuh! ¡aggrfh! ¡a-aaah! ¡aaaah!
Para inmediatamente después empujándome con suavidad mamá Leticia se volteaba hacia para apoderarse con sus carnosos labios de los míos mientras que Isabel como podía se apoderaba del palpitante sexo de mamá Leticia que vibrando de excitación y abandonando mis labios colocaba mi duro miembro entre sus enormes y firmes senos masturbándome entre ellos hasta que me hacia explotar en un intenso orgasmo e Isabella y yo con nuestras bocas, con nuestras lenguas borrábamos del sensual cuerpo de mamá Leticia cada vestigio de mi orgasmo; mientras gimiendo nos decía.
¡Sabes que son unos atrevidos y unos cochinotes con su mamita!
¡Lo sabemos! Pero no niegues que también a ti te gusta- decía sonriente Isabella.
Al día siguiente después de pedirle su renuncia a Susana, cambiar todas las cerraduras de la casa; mamá Leticia comenzó hacer presa de nuestras ardientes caricias, todo el tiempo la teníamos excitada, cualquier cosa la calentaba, la vestíamos con la más sensual y fina corsetería, así como de las más pequeñas y diminutas falditas que ante las más diminutas braguitas con las que siempre solíamos tenerla nos mostraban su respingado trasero y parte de sus pelirrojos rizos nidito de amor; mientras que mamá Leticia que a veces era ella la que comenzaba a provocarnos no protestaba nada y hasta su relación con Susana comenzaba a descuidarla.
Hasta una mañana cuando más confiados estábamos y mas temprano de lo que acostumbraba a levantarse nos despertamos Isabella y yo ante el ruido de la secadora de pelo; era mama Leticia quien terminando de secarse el pelo dejando caer la toalla que cubría la desnudes de su apetecible cuerpo, con sensualidad comenzó a acomodarse sus bragas, ligueros y acariciando sus apetecibles piernas también sus medias; deslizando sus manos hasta llegar a sus enormes y firmes senos los cuales con la yema de los dedos los comenzó a recorrer dándole leves apretoncitos a sus grandísimos y abultados pezones y quien con una sonrisa nerviosa al acomodarse su vestido pidiéndonos que le abrocháramos su vestido nos decía:
¡Que bueno que ya se despertaron! Ya no tarda en venir por mi Susana
Por lo que desnudos como estábamos en tanto Isabella se colocaba delante de ella y yo por detrás subiéndole el cierre hasta la mitad comencé a acariciar su espalda desnuda diciéndole:
¡Que suavecita tienes tu piel mamita! Te vez muy hermosa ¿Dónde van?
¡mmmmmh! No se, quiere proponerme un negocio ¡Quizás me tome todo el día.
Para inmediatamente después bajarle el cierre de su vestido que mama Leticia alcanzaba apenas y detenerlo con una mano antes de que cayera al suelo e Isabella acariciándole el rostro con infinita ternura le decía.
¿Por qué nos mientes mamita? Tú sabes bien que a nosotros no puedes mentirnos ¡Sabemos bien a lo que vas y no podemos permitirlo! No queremos, tú eres nuestra, sólo nuestra entiéndelo.
¡Por favor mis amores necesito que me den un respiro! ¡m-miren como me tienen... n-no puedo con los dos! ¡mmmh! ¡aaaah! ¡noo, ya no!
¿Entonces quieres que me marche mamita?- le decía.
¡NOOO, eso nunca! No soportaría volver a ver a mi nenita de nuevo triste como cuando te fuiste a la universidad Me respondía mamá Leticia al tiempo que yo levantándole el vestido le hacia sentir mi duro miembro contra su respingado trasero e Isabella por su parte sujetándola de las manos llevaba una de ellas a su entrepierna y la otra a sus firmes senos diciéndole.
¡Acaríciame mamita por favor; si! Te necesito.
¡mmmh! ¡a-aaah! ¡n-no por favor! ¡a-aaah!
Dejando caer con su vestido el control de su voluntad e Isabel apoderándose de la entrepierna de mama Leticia le aplicaba la caricia tan anhelada; ante la cual mientras sus carnosos labios comenzaron a temblar; sus despampanantes caderas rítmicamente comenzaron a moverse frotando su pubis contra la mano de Isabella y su respingado trasero contra mí ya muy duro miembro e Isabella apoderándose con la boca de sus enormes senos los comenzó a lamer y chupar con sabiduría mientras las manos de mama Leticia a un protestando comenzaron a moverse en el pecaminoso cuerpo Isabel al mismo tiempo que acomodando su cabeza en mi hombro aun levemente protestando decía.
¡N-noooh! ¡p-por favor; Se me va hacer tarde! ¡mmmh! ¡a-aaah!
Mientras que mis manos tomaban el lugar de la boca de Isabella, acariciando sus enormes senos; Isabella acariciándole nuevamente el rostro con infinita ternura le decía.
¡No mamita, no podemos! Tu eres el fuego que ardiente que proviene desde lo mas profundo de nuestro ser, nuestra pasión, nuestra lujuria y por eso; solo por eso te vamos a coger ¡Entiéndelo mamita!
En ese instante se escucho la voz de Susana que por estar completamente concentrados nunca supimos en que momento había llegado, ni cuando se sentó en una silla pero detrás de nosotros decía.
¡Por que no Lety! Tú sabes bien lo que siento por ti pero nos engañemos yo nunca podría superarlos ¡Sabes, verdad buena que te tengo envidia de la buena! Porque buscando la pareja ideal para tu Isabella creaste los amantes perfectos para ti y capaces de dar la vida por ti, si se los pides ¿Verdad chicos?
¡Y-yo lo lamento Susana! De veras quería darme una oportunidad contigo.
¡Pamplinas amiga! Aunque eso sí sólo una cosa te quiero pedir ¡Déjame verte, bramar como una perra, como conmigo nunca quisiste hacerlo!
En ese momento por fin mamá Leticia cedió; apoderándose con desesperada lujuria de los labios de Isabella y sus bragas caían al suelo; mientras mi erecto miembro le daba frenéticos tallones a su respingado trasero; mis manos en sus enormes senos le daban pequeños apretoncitos a sus grandísimos y abultados pezones rosados e Isabella hundía sus dedos hasta los mas profundo de la vulva rosada de mama Leticia; entrando y saliendo sus dedos como si se tratara de pequeños miembros de su delicioso conducto vaginal al mismo tiempo que le frotaba incesante su rico botoncito de amor. Mama Leticia temblando y gimiendo sus ojos se tornaban blancos y tensando su cuerpo descargaba un intenso y delicioso orgasmo.
¡a-aaah! ¡a-aaah! ¡mmmh! ¡ooouuuh! ¡aaah!
Para inmediatamente después girándola Isabel hacia mí comenzó a acariciarle su respingado trasero mientras que mama Leticia apoderándose con firmeza con una mano de mi miembro y jalando mi rostro con lujuriosa mordiendo mi labio decía.
¡E-esta bien, como me quieren coger! ¡a-aaah! ¡agggrfh! ¡mmmh!
Mi boca y mi lengua fue descendiendo besando y lamiendo con ardiente pasión todo a su paso atravesando su pelirroja selva de pasión hasta al llegar a sus aromáticos y abultados labios vaginales mama Leticia acomodaba una de sus bien torneadas piernas en mi hombro permitiéndome que la manipulara con mayor facilidad. Mi boca y mi lengua fue recorriendo cada milímetro de sus abultados labios vaginales hundiéndome en estos en donde a cada la mida o chupada que le daba mama Leticia se estremecía llena de pasión y lujuria
¡mmmh! ¡n-no pares papito sigue... q-que ricooooh! ¡aaaahhh!
Mientras que Isabella por su parte al mismo tiempo que se apoderaba de sus enormes senos le hundía su dedo en su agujerito trasero sintiendo de inmediato como mama Leticia comenzó a contraerse una y otra vez rociando mi rostro de su elixir de amor.
¡a-aaah! ¡a-aaah! ¡mmmh! ¡aagggrfh! ¡a-aaah! ¡aaah!
Levantándome mama Leticia me sentó en la cómoda tomando mi rígido falo con sus manos mientras que Isabella se acomodaba debajo de ella apoderándose de su rica intimidad.
¡Ahora voy a comerme tu pitote yo también se como hacerte disfrutar!
Engullendo inmediato se llevo mi rígido miembro hasta el fondo de su boca el cual en rítmicos movimientos lo metía y lo sacaba mientras una de sus manos lo recorría a todo lo largo y grosor; su otra mano estimulando mi bolsa testicular le daba suaves arañoncitos y su boca como si se tratara de una rica paleta lo lamía y chupaba dándole pequeños mordiscos en la roja cabeza hundiendo suavemente sus dientes en la hendidura de esta de esa forma deliciosa y desquiciante que solo mama Leticia sabia hacerlo. Mientras tanto Isabella por su lado en sus dos ricos agujeros le arrancaba gemidos y aullidos de placer.
¡slurp! ¡slurp! ¡a-aaah! ¡aaauuuh! ¡aaaah!
Mama Leticia ardiendo de lujuria comenzó a aumentar el ritmo con que metía y sacaba de su boca mi rígido falo y sus manos el ritmo incesante de subir y bajar como si se tratara de la ultima vez que lo hacia en su vida, haciéndome gozar intensamente de cada una de sus lamidas y chupadas hasta que haciéndome vibrar me cimbraba de pies a cabeza al mismo tiempo que Isabella le arrancaba nuevamente un intenso orgasmo.
¡a-aaah! ¡slurp! ¡a-aasi mamita chupas delicioso! ¡a-aaah! ¡ooouuuh! ¡aaaaah!
Mientras Isabella disfrutaba del rico néctar de miel de mama Leticia esta jadeante y gimiendo lamía ahora con suavidad mi miembro tragando todo mi semen para luego apoderándose de mis labios compartía primero conmigo y después con Isabella mi semen en su boca con mucha pasión recorriendo el interior de nuestras bocas como si solo en ellas pudiera respirar mientras continuaba masajeando con suavidad miembro, con esas sabias caricias que solo ella sabia como dejarlo mas duro y erecto que nunca.
Para inmediatamente después llevarla Isabella a la cama en donde los dos compartimos la entrepierna de mama Leticia quien sudaba y jadeaba a más no poder como poseída y loca de pasión y lujuria nos decía:
¡a-aahora denme pito! ¡Quiero que me des tu verga papito! ¡Métemelo todo hasta que se me quite lo puta!
Observándonos isabella y yo sonriendo al mismo tiempo que la misma Isabella acomodaba mi durísimo miembro, mi glande a la entrada de su conducto vaginal el cual con suavidad pero con firmeza y sin detenerme lo introduje hasta que sus paredes vaginales me detuvieron un poco para después con firmeza penetrara por completo a mama Leticia quien vibrando y arqueando su cuerpo descargaba un nuevo orgasmo.
¡aaaggggrfh! ¡mmmmh! ¡a-asi papito! ¡ooouh! Pero que deliciosa verga, verdad buenaaaah
E iniciar en un rítmico vaivén a entrar y salir de ella; se lo sacaba por completo y lo frotaba contra su ya muy castigado clítoris; mientras Isabella que había desaparecido por algunos segundos, regresaba con un falo atado con correas a su cuerpo. Ante lo cual me salía de mama Leticia e Isabella se recostaba de lado hacia nosotros y girándose mamá Leticia hacia Isabella al tiempo que yo le levantaba una de sus piernas y le introducía el enorme falo de Isabella esta sin ninguna contemplación se lo metía hasta el fondo de su intimidad; provocando que mamá Leticia gimiera con fuerza.
¡aaaagggrf! ¡mmmmh! ¡a-aaah!
Mientras por mi parte detrás de mama Leticia le acariciaba su respingado trasero lubricándolo con su mismo delicioso orgasmo en su ya muy estimulado -por Isabel- agujerito trasero e introducía mi glande, pidiéndole a Isabella que se detuviera un poco al sentir como se contraía y tensaba un poco su cuerpo y mamá Leticia volteaba a verme para decirme.
¡No me va a caber papacito! Lo tienes muy grade y por ahí aun soy nuevecita.
¡Si te va a entrar mamita! Todo es cuestión que te relajes un poquito ¡Confía en mí!- Le decía.
Pidiéndole a Isabella que se moviera suavemente y poco a poco fui penetrando el agujerito trasero conforme este al estimularse me lo iba permitiendo hasta que este ya no me lo permitía más y pidiéndole a Isabella que incrementara un poco el ritmo de su incesante vaivén me comenzaba a mover delicadamente empujando poco a poco y cada vez más hasta que este entraba por completo provocando que mamá Leticia emitiera un gemido de dolor y placer.
¡aaagggrf! ¡Juuummmmh! ¡aaaaayyyy! ¡L-lo siento hasta la garganta; no me voy poder sentar en un mes pero no le hace tu síguele! Cógete a tu mamita ¡Ambos cójanse a su mamita, su putita que tanto los ama!
Al tiempo que en un arrollador y apasionado beso primero se apoderaba de los labios de Isabella y después de los míos y sintiendo como poco a poco
sus muslos se fuero relajando y su rico agujero trasero a amoldarse a mi rígido miembro mamá Leticia comenzaba a mover con suavidad sus caderas al rítmico mete y saca de Isabel y de mi que en ese momento me unía a sus ritmicos movimientos.
¡mmm! ¡a-aaaah! ¡s-si! ¡y-ya comienzo a sentir delociosoooh! ¡a-aaah! ¡a-asi, así mis bebes cójanse mas rápido a mamita! Denme mas verga, todaaaaah! ¡a-aaah! ¡aaaaah!
Incrementando el ritmo de nuestras envestidas sudorosos, jadeantes y comenzamos a gemir, a temblar de dicha y pasión, con mayor intensidad; sintiendo como alcanzábamos a tocar el clímax de la satisfacción descargando casi al mismo tiempo como volcanes en erupción, ríos de lava hirviente dentro de mamá Leticia –Lo digo porque Isabella apretando un botoncito también la llenaba de leche-; quien gimiendo y jadeando apenas y le volvía el alma al cuerpo nos decía.
¡Cuanta pasión mis amores! No se si nos vamos a condenar pero que rico es esto ¡Aunque eso sí quiero que me den un descanso ¿Entendieron?
¡Como tú ordenes mamita! –Decíamos Isabella y yo en coro
¡Y otra cosa! Quiero que reinstales a Susana, le pagues sus sueldos caídos y un aumento.
¡Pero siempre y cuando no se te vuelva a acercar! Tú me entiendes.
¡Me parece justo! ¿No lo crees Susana? Susana.
Decía mamá Leticia volteando a ver a Susana de quien en la silla donde estaba sólo quedaron las llaves de la casa.
Días después Susana decidió que lo mejor para ella era jubilarse y se marcho a su pueblo a poner un negocio mientras que nosotros entre días de ardientes caricias y noches de arrolladora pasión pasaron unos meses y el momento por el que toda una vida habíamos esperado llego, el día que Isabella termino el colegio –Era la condición de mamá Leticia para que Isabella fuera mía-, siendo mamá Leticia la encargada de preparar todo; velas aromáticas y exóticas flores, música suave, cámaras de videos especiales para filmarnos para la prosperidad y hasta una cama enorme que con la virginidad de Isabel seria nuestra nueva cama erótica donde a partir de ese día dormiríamos los tres.
Ese día portando por única prenda un moño para esmoquin y mientras que en la sala casa esperaba con desesperación las mujeres que más amaba en la vida finalmente se comenzaron a escuchar sus zapatillas acercándose y comenzaron a bajar cubiertas en sensual y fina lencería –Mama-a Leticia de rojo e Isabella de blanco-; medias, ligueros, bragas y sujetadores todo en fino encaje, además de portar isabella un velo de novia; que transparentando sus partes mas intimas hacían resaltar aun más sus esculturales y muy apetecibles cuerpos pecaminosos y bajaban cadenciosamente ante una suave melodía como modelos en pasarela y quienes al levantarme para recibirlas, sonriéndose misteriosamente me volvían a sentar en sillón apoderándose de inmediato mamá Leticia de mis testículos en tanto Isabella levantándose un poco el velo, se llevaba a la boca mi miembro; lamiéndome, chupándome, con lujuriosa veneración y cuando sintieron que mi miembro comenzaba a palpitarme divertidas sólo se volteaban a ver una a la otra diciéndome con su angelical sonrisa isabella.
¡Eso es sólo para entrar en calor manito! No te la vas a acabar papacito ¿Verdad mami?
¡Así es nenita! ¿Ya estas lista?
¡Cuando tú quieras! Mami.
Para inmediatamente después y contoneándose con sensualidad dirigirse al colchón -que se encontraba en el suelo-; en donde haciéndole para atrás su velo de novia mamá Leticia y mirándose fijamente; con sus verdes ojos como gemas destellaban pasión absoluta, como tormentas eléctricas en el mar. Madre e hija no perdiendo más el tiempo y se entregaron a las más ardientes lascivas caricias; sus manos suaves y firmes como brasas candentes acariciando cada rincón de sus ardientes cuerpos se iban despojando de sus pocas prendas; mientras sus labios se unían en un largo y húmedo beso como si de ello les dependiera la vida, como si sólo de esa forma pudieran respirar; eran como dos ardientes hembras rindiéndole culto a safo
¡mmmmh! ¡a-aaah! ¡a-aaah! ¡ooooh! ¡aaaah!
Sus cuerpos rodaron por el colchón y sus ardientes cuerpos enroscados uno contra el otro, empujaban sus senos hermosos, duros como rocas contra los de la otra; mientras sus manos lujuriosas con gran sapiencia acariciaban la húmeda entrepierna de una y la otra. Provocando que a cada febril caricia, a cada lamida, se cimbraran por completo. Mientras tanto yo excitado y con el miembro completamente erecto gozaba de aquella sinfonía de caricias impúdicas, donde toda moral estorbaba; de sus cuerpos ardientes girando en la enorme cama; los cuales gimiendo de excitación se apoderaban de la vulva rosada de la otra, mordiéndolas, chupándolas, lamiéndolas y succionándolas con infinita y apasionada ansiedad, todo el interior de sus húmedas sexualidades, agitando sus caderas hasta que se vaciaban en un grandioso orgasmo.
¡aaaah! ¡Lo haces muy bien mamita! ¡mmmh! ¡E-es, delicioso!
¡Tu también nenitaaaah! ¡a-aaaah! ¡a-aaah! ¡aaaah! ¡oooooh!
E inmediatamente después como hembras en celo, ese par de hermosas mujeres hermosas acomodaban sus bien torneadas piernas uniendo sus húmedas y tibias sexualidades estrellando y frotándolos incesantemente uno contra el otro durante largo tiempo hasta que sacudiéndose las dos se vaciaban en un largo y prolongado orgasmo.
¡a-aaah! ¡a-aaah! ¡agggrfh! ¡m-me vacío de nuevo mamita! ¡aaaah!
¡Yo también nenitaaaah!
Mientras que por mi parte como un hambriento ante el más exquisito manjar; desesperado y muy excitado sólo me acercaba un poco a ellas, mira a una y la otra con desesperación e Isabella acariciando mi cabellera le decían a mamá Leticia.
¡Creo que mi manito ya no aguanta más mamita!
¡Sí parece león enjaulado! Haber papi pásame ese estuche- Decía Mamá Leticia.
Sacando del estuche un consolador de vidrio en tanto Isabella acurrucándose en el regazo de mamá Leticia, entreabriendo sus piernas le permitía el acceso a su virginal vagina –De mamá Leticia debía seria su virginidad como lo había hecho conmigo-y con el cual hundiéndoselo un poco entre sus abultados labios vaginales comenzó sabiamente a estimularle su ardiente clítoris, durante largo rato hasta que sintiendo como Isabella se estremecía con delicadeza finalmente la penetraba por completo, rompiéndole su preciado himen acariciando con infinita ternura su rostro; mientras que por mi parte sin querer esperar un segundo más al notar como de su entrepierna como manantial escurría su esquifito amor entre mezclado con los estragos de su recientemente rota virginidad que apartando de lo mas profundo de su vagina el consolador de vidrio y desesperado a mas no poder de inmediato me apoderaba con la boca de la aromática entrepierna de Isabella y de inmediato comencé a lamer y saborear del exquisito manjar en tanto de los carnosos labios de Isabella todavía se escuchaba un ahogado gemido de dolor y placer al tiempo que acariciando amorosamente mi rostro Isabella me decía.
¡aaaaggggrfh! ¡mmmmggrfh! ¡aaaagrfh! ¡aaaaah! M-manitooooooh! Disfrutalo es todo tuyooooh.
Mientras que por mi parte como animal acorralado; y muy; sin darles tiempo a nada más y aprovechando que aun sus piernas estaban entrecruzadas rico elixir de de las dos, con vehemente desesperación; mientras que ellas jadeantes y sudando, con voz entrecortada acariciando mi cabellera me decían.
¡Ya sabia que no te ibas a aguantar manito! V-ven ya quiero sentirte dentro de mí
¡A-ahora si...... p-papito mi nenita es toda tuya! Métele la verga. – Decía mamá Leticia
Separándose de Isabella y de rodillas ante Isabella pensando que finalmente seriamos felices por sobre todas las cosas que antes nos detuvieron –Boca a boca, boca a vulva, miembro a boca, vagina contra vagina, miembro a vagina; amor para la pasión; lujuria para el amor-. Isabella se sentaba en mis muslos e iniciaba un rítmico vaivén frotando delicadamente su virginal intimidad contra mi duro miembro penetrándose a veces un poco para volverse a penetrar, poco a poco cada vez mas hasta que finalmente se penetraba por completo y por mi parte como enano disfrutaba de las calidas, los suaves apretujones de su conducto vaginal en mi duro miembro e intentaba iniciar un delicado vaivén pero impidiéndomelo presurosa con un fuerte empujón en mis hombros mamá Leticia me decía.
¡Tranquilo bebe! Esta es la fiesta de mi nenita
¡Así es manito no seas desesperado! Déjamelo a mi todo.
Al tiempo que buscando con sus carnosos labios los míos me besaba en un arrollador y apasionado beso y comenzaba a mover de manera circular, de un lado al otro, de adúlate para atrás; sus divinas caderas arqueando con sensualidad su apetecible cuerpo mientras que por mi parte al intentar comenzar a moverme mamá Leticia se acercaba a nosotros, impidiéndome con el peso de su cuerpo que me moviera en tanto Isabella sorprendiéndome pero con sensuales y eróticos movimientos continuaba con su lúbrico cabalgar, moviendo a veces con rapidez sus despampanantes caderas y otras tantas con desquiciante lentitud; se lo sacaba y se lo volvía a meter, tornando de blanco sus ojos entreabierto como al igual que yo en buscando una mayor satisfacción y le decía.
¡Manita, te ves muy hermosa así! M-me encanta lo que haces
¡Lo se pero ya me estoy cansando!
¡mmmmmh! Pues entonces déjame ayudarte un poco –Le respondía.
Recostándola con delicadeza para comenzar a entrar y salir de Isabella disfrutando como nunca ante la ardiente mirada de mama Leticia quien colocándose justamente detrás de mi comenzó a frotarse con mi cuerpo su perlita de amor provocando que mis sentidos se enardeciera aun más de lujuria, excitación y deseo; como buscando alcanzar nuestros ardientes cuerpos que era como brazas ardientes que desbordado la más pura y lujuriosa pasión el máximo grado de lujuria, chocando uno contra el otro, gimiendo, jadeando, sudando y gozando: en busca del clímax de la satisfacción y convencidos más que nunca que la satisfacción en su máximo grado de pureza justifica lo que para otros puede ser sucio y obsceno hasta que sacudiéndose en potentes e involuntarios espasmos como volcanes en erupción explotábamos en incontrolables orgasmos.

FIN

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