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Infantilizada por castigo

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Relato enviado por : Anonymous el 09/01/2010. Lecturas: 23807

etiquetas relato Infantilizada por castigo No consentido .
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Resumen
Como una familiar se aprovecha de la situación de una adolecente para humillarla como un bebe. Exhibicionismo forzado, pañales, humillación pública.


Relato
Infantilizada por castigo
Como una familiar se aprovecha de la situación de una adolecente para humillarla como un bebe. Exhibicionismo forzado, pañales, humillación pública.
Esta es la historia de marcela, una joven de 17 años quien tuvo la desgracia de caer en manos de una familiar celosa.
En ese entonces pasaba por mis 17 años. Mi vida era ideal, ya que mi padre un ingeniero prestigioso había tenido mucha suerte en los negocios, lo cual nos permitía darnos una vida llena de comodidades.
Ese año todo marchaba en orden hasta el día que mi padre acepto el desarrollo de un proyecto sumamente importante al otro lado del mundo. El lugar mas escondido del planeta tierra, donde las comunicaciones eran prácticamente nulas.
Acabándome de graduar del colegio y con mucha ilusión de la universidad, la noticia del cambio de domicilio era la peor noticia que podía recibir.
Durante tres meses las discusiones y pataletas no cesaron un solo día. Mis padres en vista que la situación se salía de las manos estuvieron por cancelar el proyecto, esto creo una mortificación tan severa que afecto la estabilidad del matrimonio, llegando en ocasiones a pensar en el divorcio.
Mi padre se molesto severamente con migo y me reclamaba que no le apoyara en sus proyectos, además que las pataletas efectuadas hace meses no eran de una adolecente sino de una niña de ocho años.
La fecha del viaje se fue acercando de la misma forma como mi madre se fue reconciliando con mi padre. Esto la llevo a brindarle todo su apoyo en el proyecto, incluso mi padre logro que obtuviera un cargo muy importante en el mismo.
Unos días antes del viaje tuvimos la visita de una prima de mi madre, quien fue puesta al día de todas las eventualidades y la situación actual con migo. Después de una larga tertulia en la cual por lógica no quise estar mis padres me llamaron, para hacer una propuesta que no me cavia en la mente. Según como veía las cosas al fin me premiarían por mis protestas, berrinches y pataletas.
La propuesta consistía en quedarme en la casa de mi tía durante los dos meses que se demoraban en el desarrollo del proyecto. Me impresionaba que mis padres como eran de conservadores estuvieran aceptando esta posibilidad. No se podía esperar menos que una lista muy estricta de mis obligaciones. Pero además de eso había un compromiso escrito y firmado en notaria, este estipulaba que en mi condición de adolecente debía cumplir con todas las órdenes de quienes serian mis tutores y padres durante dos memes, de lo contrario seria recluida en un convento por 5 años. Esto además de un montón de condiciones que me dio pereza leer.
El día que firmamos el contrato mi padre pregunto si lo había revisado bien, ya que si tenia alguna duda era el momento propicio para solucionarla. Savia que mi padre prefería que viajara con ellos, por lo cual pensé que era mejor no abrir posibilidad de que cambiaran las cosas. Irme con la prima de mi mama era para mí el mejor de los premios, ya que sus hijos casi de mi misma edad, exceptuando al mocoso menor eran de mi mayor agrado. La mayor catalina, era una mujer de veinte años hermosa e inteligente dueña de toda mi admiración. Me la pasaba muy bien con ella siempre que nos veíamos. Le seguía Carlos de 19 años el típico joven deportista e inteligente, de mucha madures, acreedor de varias becas en la mejor universidad de la ciudad, este joven se robaba los corazones de todas las mujeres que conocía. La verdad era supremamente apuesto. Por ultimo estaba Mauricio un mocoso insoportable y mimado, un poco precoz para sus escasos 12 años, me mortificaba que siempre me perseguía diciéndome que deseaba ser mi novio.
El esposo de clara era joven, aproximadamente unos 40 años de mucha elegancia y galantería, supremamente atractivo. Clara tenia un porte excepcional, era alta de unas curvas moldeadas en gimnasio y una cara divina, a sus 38 años y a pesar de sus tres embarazos se mantenía como de 25, e incluso todavía la llamaban para comerciales eventuales, por lo cual mantenía el mayor tiempo en la casa.
Nos encontramos en la notaria con clara y su marido, reconozco que me temblaba todo cuando lo veía. Firmamos el contrato mientras mi padre me insistía nuevamente si lo había leído cuidadosamente, que ya después de firmado no había nada que hacer. Yo ingenua le dije que no se preocupara que con clara iba a estar igual que con mi madre y el.
Salimos de la notaria y almorzamos en un lujoso restaurante. Clara me dijo que esa noche la pasaría con mis padres que al día siguiente ella nos recogería para llevarlos al aeropuerto y luego nos marcharíamos a su casa, donde viviría los próximos dos meses. Además recomendó empacar todas mis cosas ya que la casa seria alquilada al otro día de la salida de mis padres.
Esa noche mis padres se despidieron no sin dejar de reprocharme que me hubiera salido con la mía, que solo esperaran que las pocas veces que pudieran llamar no recibieran quejas mías. Me di cuenta del malestar que les había causado, por lo cual les jure que pasara lo que pasara no los mortificaría durante su proyecto.


Al día siguiente luego de despedirme en el aeropuerto de mis padres me dirigí con clara para su casa. Al llegar solo se encontraba el servicio, era lógico que no me harían una bienvenida con bombos y platillos, pero tampoco esperaba que fuera tan simple como si nada nuevo hubiera sucedido.
Durante el día fueron llegando los habitantes de la casa y me saludaban amablemente, hasta el mocoso fue muy atento cundo me vio.
El primer fin de semana lo pase saliendo con catalina quien compartía muchos de mis amigos. A clara no le llamo mucho la atención estas salidas y las altas horas de llegar, pero solo se limito a regañarme en la mañana. Me extrañaba que solo me regañaba a mi a catalina no le decía nada.
El domingo decidieron salir a las afueras de la ciudad, pero yo indignada por los regaños de clara me lleve el punto y con una pataleta me quede sola en casa. Todos se fueron menos Carlos quien se encontraba en el gimnasio.
Me quede en casa solo acompañada por dos empleadas y el mayordomo, Carlos llego a media tarde. Después de un cariñoso saludo entramos en la mas amable conversación. Conversación que al momento le sumamos una botella de uisquí sello azul de la colección especial del esposo de clara. Al poco rato nos encontrábamos completamente borrachos, muertos de la risa y en un juego de manos bien pasado de tono. El ambiente se encontraba tan agitado que no caímos en cuenta cuando llego la familia, solo nos hizo entrar en razón un grito de clara:
-que significa esto. Quiero una explicación ya mismo.
El esposo de clara Jorge solo atino a decir:
-Carlos pero como coges las botellas de colección si yo te traje unas botellas para tu bar personal.

Carlos con la calma del caso solo dijo:
-mama, papa lo siento mucho ustedes saben que yo jamás hago esto, espero que me perdonen. Me acostare a dormir.



Cuando me pare para dirigirme a mi habitación clara se interpuso en mi camino y cortándome el paso dijo:
-marcela, no creas que en esta casa harás lo que te de la gana. A partir de mañana comenzara tu castigo.
Yo solo aine a reírme contestando:
-castigo y que piensan hacerme encerrarme en mi cuarto.
-algo mejor que eso. En tus cinco sentidos te lo explicaremos mejor. Ahora vete a dormir.

Al día siguiente me desperté con una vergüenza impresionante, del arrepentimiento por el comportamiento tan infantil que estaba teniendo. Bajé al comedor con la intención principal de pedir disculpas y explicar que lo sucedido nunca volvería a ocurrir. La familia acepto las disculpas formalmente, pero clara agrego:
-se aceptan tus disculpas, y reconocemos la valentía de aceptar tus equivocaciones. Por otra parte yo me encargare que esto no se repita mas, que tu comportamiento cambie al de una adolecente.
Yo no entendía muy bien de lo que hablaba por lo cual decidí adelantarme e imponerme yo misma un castigo.
-doña clara estuve pensando, y decidí que el día de hoy no saldré como castigo a mi comportamiento de ayer.
Pensaba que con esto aliviaba el malestar de clara. Pero la respuesta fue toda la contraria de mis pensamientos. Doña clara se levanto y dueña de la situación dijo:
-mira marcela en esta casa mando yo. Tus padres me autorizaron que te corrigiera dejándolo por escrito en varios documentos, los cuales tú firmaste de forma voluntaria aceptando todo lo que en ellos decía.
En ese momento me entro la curiosidad por saber que contenían los documentos en su totalidad.
-te di la oportunidad de ser tratada como una mujer adolecente y mostraste que todavía eres una niña, por lo cual el castigo consistirá en un programa de infantilizacion hasta que me de cuenta que maduraste. Creo que para la llegada de tus padres ya serás una adolecente normal.
Sn entender bien lo que decía me senté y desayune en silencio esperando que me explicara en que consistía el castigo.
Carlos menciono que el tratamiento de infantilizacion había traído muy buenos resultados en casos muy complicados, que el había conocido, que estaba seguro del buen resultado que traería con migo. Afirmo que entre toda la familia colaborarían al máximo para que todo saliera bien.
Sin decir más el desayuno prosiguió en silencio. Al terminar todos se fueron parando, despidiendo y se marcharon a su trabajo Jorge, catalina y Carlos a la universidad, mientras Mauricio a la ruta del bus donde el transporte del colegio lo esperaba hace unos minutos.
Por mi parte decidí organizarme para conversar con clara y establecer como seria mi castigo.

Cundo estuve lista baje al salón donde clara revisaba una revistas de modas. En silencio me acerque y cuando estuve cerca le dije.
-doña clara podemos hablar un momento?
La forma de contestar me sonó un poco extraña.
-claro nena dime lo que quieras.
Yo un poco cortada le dije:
-yo solo quería que me explicara en que consiste mi castigo y hasta cuando será.
-la cosa es muy simple y divertida. Harás lo que quieras como cualquier niña mimada, y serás tratada como tal. Cuando dejes de hacer pataletas, berrinches y te comportes con seriedad por un buen tiempo serás nuevamente tratada como una adolecente.
Esto no me parecía un castigo. Me parecía excelente que me consintieran y dieran gusto en todo. Al terminar clara de hablar pregunte:
-¿eso es todo?
-si. Pero debes tener en cuenta que de no cumplir con las ordenes que te demos te iras 5 años para un convento. Por otra parte en los papeles que firmaste se estipula que estoy autorizada para realizarte cualquier tipo de tratamiento en caso que lo llegaras a necesitar.
La cosa se veía mejor de lo que me imaginaba. Solo debía aguantar que me mimaran y comportarme de la mejor forma posible. En definitiva esto era lo mejor, el programa de infantilizacion me gustaba bastante.
El día transcurrió de una manera normal, lo único extraño era que me trataban de una forma muy especial, hablándome como si fuera una bebe, la verdad esto ya empezaba a fastidiarme, me hacia sentir inferior a ellos.
En la comida ya las cosas no me estaban gustando mucho mientras todos comían pollo a la cazadora la empleada me sirvió una sopa acompañada de frutas, compota y un tetero. En ese momento me sentí humillada, no me gustaba ser tratada distinto a los demás.
-perdón clara pero me gustaría que mi comida fuera como la de ustedes.
-tranquila nena cuando vallas superando el proceso los alimentos serán cambiados a los de una adolecente.
-lo siento pero esto ya no me esta gustando.
Lo siento yo marcela pero te adaptas a las condiciones o te vas mañana mismo para el convento.
La cosa empezaba a tomar un mal rumbo. La verdad los conventos y las monjas eran lo que yo mas odio y temor le había tenido en la vida. Después de esta advertencia decidí terminar mi comida en silencio. Después de la comida me tome dos jarras de agua para quitarme el mal sabor de la compota.
Eran como las 8 de la noche cuando me encontraba en la sala viendo televisión con mis primos. En ese momento llego clara la prima de mi madre con un frasco en las manos.

-nena es hora de tomarte tu jarabe.
-doña clara pero cual jarabe?
-nena un jarabe que me recomendó un amigo pediatra. Es especial para que pases una buena noche.
La cosa no me pareció tan grave después del acontecimiento de la comida. Lo que no esperaba era que ella me lo diera con su propia mano. Me sentí un poco incomoda ya que Carlos miraba la escena con detenimiento. Luego de darme el jarabe me tomo de la mano pidiéndome que la acompañara a la habitación que era hora de dormir.
-bueno nena son las ocho y los bebes deben estar en la cama.
La verdad no tenia nada de sueño y no me gustaba el trato que me daba, teniendo en cuenta que yo siempre me acostaba cuando me entraba el sueño no cuando nadie me lo imponía.
-bueno nena es hora de acostarte.
-perdón doña clara, pero es tempranísimo.
-no es temprano para un bebe.
-Pero yo no me quiero acostar todavía.
-marcela tu harás lo que yo diga cuando lo diga, y no quiero que me vuelvas a llevar la contraria. Dime de una vez y mañana te vas para el convento, haya si que se acuestan temprano.
Me sentía muy mortificada de ser tratada como un bebe, lo que creía que seria divertido se convertía en algo muy molesto. Lo peor era estar completamente en sus manos. La tutoría y la libertad de intérname en el convento cuando quisiera me dejaba completamente a disposición de lo que se le antojase.

Cuando subimos a la habitación tome mi piyama del closet. Era una piyama de seda bastante corta y destapada.
Clara al ver que me dirigía al baño me detuvo diciendo con mucha calma.
-nena esta piyama es de mujer, yo te tengo una de regalo.
Se acerco al closet y me entrego una bolsa de regalo decorada con muñequitos. Agradecida tome la bolsa, al sacar el contenido tuve la mas terrorífica sorpresa. La piyama era de bebe con un cierre por la espalda que subía desde la cintura hasta la nuca.
-doña clara no esperara que me ponga esto.
-claro que te lo colocaras, estas en un programa de infantilizacion y harás todo lo que yo diga, espero no tener que estar recordándote todo el tiempo las consecuencias de tu desobediencia.
-no doña clara no se preocupe. Me puedo cambiar en el baño.
-claro hasta ahora no muestras que no sepas vestirte. Cuando me de cuenta que no eres capas de hacer las cosas se irán tomando medidas. Es como funciona este programa.

Salí del cuarto camino al baño muy molesta por la situación, me parecía increíble que esta familia se comportara de esa forma. Cuando entre en el baño me quite los pantalones y la camisa quedando en tangas y braceares, me observe al espejo admirando mi anatomía: piernas largas y hermosas, un culo bien parado y los senos ni grandes ni pequeños en el tamaño justo para todo el entorno de mi cuerpo.
Una de mis debilidades era la vergüenza de que me vieran desnuda, por lo cual todavía conservaba mi virginidad. Nunca nadie me había visto desnuda desde los 7 años que fue mi última vacuna.
Me coloque la piyama de bebe por los pies subiéndola por la cintura, luego metí los brazos en las mangas y por ultimo subí el cierre hasta la mitad de la espalda ya que los brazos no daban mas. Salí sosteniendo la parte delantera y en la habitación clara término de subirlo hasta la nuca asegurándolo con un pequeño broche que tenía al final. Al final quede presa dentro de esta piyama.
Clara me acostó en la cama, luego me cobijo y salió de la habitación cerrando la puerta.
Entre mil pensamientos decidí comportarme de la mejor forma posible para de esta forma clara decidiera dar el tratamiento por terminado.
Como a las 12 de la noche logre dormirme después de dar vueltas en la cama durante muchas horas, en mi cabeza rondaban pensamientos muy molestos como la humillación que sentía de que me acosaran tan temprano delante de mis primos, que podían pensar Carlos y catalina, como me verían de ahora en adelante.

Eran las 7 de la mañana cuando me desperté con una s ganas de orinar impresionantes. Lo extraño era que no lograba controlar mi vejiga cundo intente levantarme sentí como si el liquido comenzara a salirse. Era evidente que no lograría llegar al baño, pero debía hacer lo que fuera para evitar orinarme en la cama. Sacando toda mi concentración hice un esfuerzo para controlar mi vejiga y pararme al baño pero la cosa no dio resultado y antes de intentar pararme comenzó a salir un pequeño chorro que luego fue tomando mas fuerza hasta el punto de no poder controlarlo en cuestión de minutos la cama se había convertido en una piscina. Esto era verdaderamente horrible, solo pensaba en como podía solucionar la cosa sin que nadie se diera cuenta, debía aprovechar que nadie se había levantado y llevar el colchón abajo para después justificarlo con que se me había regado un refresco o algo. La solución estaba dada. Cuando fui a levantarme sucedió lo inesperado, clara entro en la pieza, decidí hacerme la dormida y esperar que se fuera, pero los planes de ella eran muy distintos había entrado para despertarme no se a que. Clara se acerco a la cama y cariñosamente comenzó a empujarme.
-nena despierta. –mira que necesito que salgamos para hacer unas vueltas.
Yo seguía asiéndome la dormida, esperando que se marchara y poder solucionar el problema de mi orinada. Doña clara insistente busco descobijarme mientras yo cogía la cobija con fuerza. En ese momento su actitud cambio y de una forma más fuerte me dijo:
-bueno marcela deja de hacerte la dormida y levántate ya.
Sin pronunciar una palabra más se dirigió a la ventana y la abrió, entrando un rayo de luz impresionante. Esto no podía estar pasando, las opciones se agotaban por completo, como iba a explicar lo sucedido. Por que me tenia que estar pasando esto a mi a la mujer mas penosa de este planeta.
Clara se acerco nuevamente a la cama y con una fuerza impresionante me quito la cobija por completo. No muy impresionada por el evento que a mi me parecía lo mas extraño del mundo menciono.
-nena que paso. Te orinaste en la cama.
Yo en la mayor de las angustias no pude contener las lágrimas y mientras lloraba intentaba explicarle que no entendía que había sucedido que la vejiga había dejado de responderme y contra mi voluntad me había orinado.

Clara muy comprensiva y cariñosa empezó a acariciarme e cabello mientras tranquilizándome me decía:
-no hay de que preocuparse, es normal en las niñas mimadas que olviden manejar su cuerpo. Con volverlo a educar todo se solucionara, el programa de infantilizacion te servirá mucho para eso.
Ese tal programa de infantilizacion me tenía cansada, no pretendía aguantar más esto, lo malo era estar en sus manos.
Con la tranquilidad del caso clara puso a un lado la cobija y tomando de la mano a marcela le ayudo pararse para luego decirle:
-bueno nena vamos a solucionar tu problema, espera un minuto parada en este lugar.
Clara acercándose a la pared tomo el cito fono del servicio y solicito que cambiaran el colchón por uno nuevo.

Me tomo nuevamente de la mano y caminamos hasta el baño. El trallecto se me hizo eterno, pensando que en cualquier momento alguien podía aparecer y verme en ese estado tan vergonzoso. Además de la vergüenza que sentía la duda de lo que podía acontecer en unos minutos me tenia medio loca.
Al llegar al baño clara comenzó a desabrocharme la piyama por la espalda.
-doña clara le agradezco su comprensión, me podara usted prestar una toalla para bañarme.
-no te preocupes nena después de que te bañe te seco y te visto.
-doña clara no es necesario, yo puedo hacerlo sola.
-marcela sino sabes manejar tus esfínteres como crees que puedes bañare sola.
-doña clara lo de la cama fue un accidente no confunda las cosas.
-yo no confundo nada, solo juzgo por lo que vi y conozco.
-doña clara no puedo permitir que me bañe y me vea desnuda, soy muy tímida, puedo morirme de vergüenza.
-nena nadie se ha muerto de vergüenza, déjate ya de bobadas y acabemos con esto de una vez por todas. No puedo quedarme toda la vida bañándote.
-doña clara se lo suplico no me haga pasar esa vergüenza.
-marcela cuando firmaste el compromiso de quedar bajo mi tutoría te comprometiste a hacer todo lo que yo ordenara para encaminarte nuevamente. En este momento es necesario volver a enseñarte muchas cosas.

Me di cuenta que mis suplicas de nada servían era inevitable pasar la vergüenza mas grande de mi vida. Clara desabrocho el cierre de la nuca y bajo la cremallera hasta la cintura, luego fue bajando la piyama mientras yo temblaba de vergüenza, la saco de las mangas llevándola hasta mis tobillos mientras yo tapaba mis senos y vagina todavía con la ropa interior puesta. Estando en ropa interior clara regulo el agua de la ducha y volvió donde yo estaba, con decisión y en silencio me retiro la mano que cubría mis pechos. Mis lágrimas comenzaban nuevamente a asomarse, luego desabrocho mi bracear y lo retiro por el frente mientras mis senos daban un pequeño salto y quedaban solo unos milímetros abajo. Al terminar con esta operación cubrí mis desnudos senos nuevamente con la mano que anteriormente los tapaba. Clara tomo mis pantis mojados de orines y tomando los laterales de un solo jalón los bajo hasta los tobillos, para luego sacarlos primero por un pie y luego por el otro.

Clara se alejo de mi lado con mi ropa interior en las manos y la deposito en una bolsa negra. Nuevamente tomándome de la mano que cubría mis senos la aparto y me condujo a la ducha donde me coloco en la mitad del chorro tibio.
El agua se deslizaba por todo mi cuerpo mientras yo me cubría nuevamente los senos. En un momento clara cerro el agua mientras tomaba una barra de jabón, no creía que mi humillación pudiera ser peor, además de verme desnuda me tocaría todo mi cuerpo. Mis pensamientos se hicieron realidad con la barra de jabón me estrego la espalda, el cuello, los brazos. Luego se agacho y comenzó a estregar mis piernas hasta llegar a mi entrepierna, si ningún pudor lavo mi vagina, se paro y comenzó a estregar mis senos primero uno luego el otro. Después de esa eterna operación me juago, tomo una toalla y comenzó a secarme. Ya desesperada por la humillación dije:
-doña clara por favor no me humille mas déjeme vestir.
-tranquila nena ya e visto y puedes bajar a desayunar con tus primos.
El desayuno con mis primos me preocupaba un poco, no savia todavía si ya se habían dado cuenta del suceso, esta vergüenza si no seria capas de aguantarla. Clara me seco y vistió ligero sin dejar de tocar una sola parte de mi cuerpo.

Cuando llegue al comedor todos me saludaron tratándome como una colicuada. Ya mal humorada en mal tono dije:
-será posible que me llamen por mi nombre y me traten como una adolecente o mejor aun como una mujer.
La respuesta fue inmediata casi en coro pero unos con unas palabras que se complementaban con las del otro.
Jorge: -claro cuando acabemos con el proceso.
Catalina:-solo cumplo la orden de mis padres, no quiero problemas con ellos.
Carlos: -no tengo nada que ver en eso yo te trato como me digan que te trate.
Mauricio: -si no hay nada mas divertido, además eso ayuda que estés mas a mi alcance.
Todo era absurdo no existía nada que los hiciera cambiar de parecer. Cuando clara se presento en el comedor mis nervios se alborotaron de una forma exagerada haciéndome sudar las manos y temblar casi todo el cuerpo. Desde que tomo asiento hasta que termino el desayuno no pare de sufrir pensando que en cualquier momento podría contar lo que había sucedido esa mañana.
El desayuno termino sin mayores acontecimientos, l único mencionado por clara fue que debía comprar unas cosas ese día y hacer unos cambios en las habitaciones. Por otro lado catalina dijo que saldría a darle una vuelta a la nena, ósea yo para que me distrajera un poco.
Rato después salimos todos de la casa cada uno a su destino. Catalina me llevo a la universidad donde estudiaba, luego visitamos algunos amigos y amigas que teníamos en común y por ultimo fuimos a almorzar en un pequeño restaurante. Catalina mostraba seguir siendo mi amiga, se comprobaba que el trato que me daba en la casa era solo por no llevarle la contraria a su madre ya que en la calle me trataba como a una mujer normal.
Al final de la tarde llegamos a la casa, todos se encontraban reunidos en la sala, entramos saludamos, tomamos asiento y vimos televisión hasta la hora de la comida.
En el comedor nuevamente mi comida era de bebe. Con resignación me dije tranquila marcela aguanta un poco. Al terminar de comer doña clara comento que había hecho unos cambios que esperaba no incomodaran a la familia, pero eran necesarios.
-los cambios consisten en lo siguiente: marcela dormirá en nuestro dormitorio durante unas 3 semanas, Mauricio se pasara para la habitación en la que esta marcela.
-doña clara pero, como pretende que yo duerma en su misma habitación con su esposo y usted.
-no te preocupes marcela tu dormirás en una cama junto a la nuestra.
-pero yo quiero conservar mi intimidad.
-debes entender que para tener intimidad es preciso ser mas madura.
-doña clara ya es suficiente, por que me odia y humilla de esa manera.
-mira marcela mis decisiones no se discuten además es estrictamente necesario para progresar en tu tratamiento.
Seguía el cuento del tratamiento, solo esperaba que no hubieran nuevas sorpresas. La idea de dormir con clara y su marido me mortificaba mucho, sentía violada mi intimidad, esto era la peor pesadilla que podía estar viviendo.
Eran las ocho de la noche y yo me encontraba conversando con Carlos de travesuras y hazañas que vivíamos cuando éramos niños, ya que nuestras familias habían sido muy unidas. La conversación estaba en su punto mas grato cuando doña clara llego y me recordó que era hora de acostarme.
-pero doña clara esta muy temprano.
-no es tan temprano para una niña como tu.
-doña clara hasta cuando durara esto.
-todo depende de ti. Por lo que veo durara mas de lo que imaginas, ya que con tantas protestas no veo ninguna evolución en tu proceso.
Discutir solo podría empeorar las cosas, por lo cual decidí que era mejor colaborar sin protestar más y buscar la forma que el proceso terminara lo más pronto posible.

Tomándome de la mano me condujo hasta su cuarto, un cuarto grande y bien decorado con un ventanal grandísimo que daba al exterior de la casa. En la habitación estaba la cama doble y una desagradable sorpresa para mi, una cama cuna con móviles y peluches. La situación además de molestarme me estaba asustando, no lograba imaginar los alcances que tendría la locura de esta familia con migo, todo lo que componía esto se veía que costaba una fortuna.
-Doña clara esto no me esta gustando, todo lo que ustedes están haciendo no es de personas normales.
-mira nena estoy cansada de que discutas mis decisiones, tu demostraste que no puedes comportarte como una adolecente todavía, por lo cual primero debes superar la etapa de bebe.
Si tienes tanto problema lo haremos por las malas.
No quería imaginarme como seria por las malas, si las cosas hasta ahora habían sido por las buenas por las malas era mejor no experimentarlo. Callada asentí dispuesta a aguantar esta humillación.
Clara se acerco y tomando los botones de mi camisa comenzó a zafarlos, en ese momento savia lo que pasaría a continuación por lo cual solo intente apelar.
-Doña clara será posible que me cambie en el baño como ayer.
-no nena en la mañana nos dimos cuenta que todavía no estas preparada para eso, todavía faltan cosas por aprender.
Resignada deje que me desabrochara la camisa mientras mi cara se ruborizaba por la humillación. Al retirar la camisa desabrocho el pantalón bajándolo con fuerza, en la operación fue inevitable que no se me bajaran los pantis con el pantalón, inmediatamente me agache y los subí nuevamente. Clara retiro los pantalones por los pies levantándome primero uno luego el otro, después tomo la camisa y el pantalón para echarlos en la cesta de la ropa sucia.

Quede en medio de la habitación cubierta únicamente con mi ropa interior, a la vergüenza y humillación se juntaba un temor grandísimo pensando que en cualquier momento Jorge o cualquiera de mis primos pudiera entrar y verme en ropa interior.
Clara salió del cuarto diciendo:
-espérame un momento quieta en ese lugar no me des mas disgustos.
Me sentía ridícula y avergonzada de estar parada en medio de la habitación en ropa interior como una estatua, los pocos minutos que doña clara se demoro se hicieron eternos, cada vez que sentía pasos cerca pensaba que me verían medio desnuda. Clara llego a la habitación nuevamente con unas bolsas en sus manos, la curiosidad por saber que contenían no dio espera y sin mas pregunte.
-¿doña clara que trae en esa bolsa?
-un regalo muy especial para la nena más linda de la casa.
La curiosidad me invadía, pero al ver e contenido creí que me desmayaría. Clara con mucha habilidad saco unos pañales desechables y utensilios para bebes, además de una piyama nueva, pero esta a diferencia de la que había utilizado el día anterior tenia el cierre por las piernas, subiendo por el tobillo hasta la vagina y bajando hasta el tobillo de la otra pierna formando una herradura.

La piyama no me aterrorizaba, incluso esperaba que sucediera, lo que si me daba pánico eran los pañales, no podía meterme en la cabeza para que los utilizaría, solo esperaba que inútilmente y metiéndome en la cabeza consuelos ilógicos que no fueran una nueva humillación para mi.
Clara se acerco en silencio y con toda la propiedad del caso desabrocho mi bracear, dejando mis senos nuevamente a la vista.
-clara pero yo siempre duermo con sujetador.
-nena no es bueno dormir con sujetador, de ahora en adelante dormirás sin el.
Luego bajo mis tangas y las retito contra mis quejas regañándome y amenazándome nuevamente con todas sus artimañas. La situación era la peor, yo la mujer más tímida y penosa del mundo desnuda en media habitación con el temor que alguien pudiera entrar y verme en cualquier momento.

-Doña clara esto no es justo, mire que soy una mujer y me da vergüenza estar desnuda frente a usted.
-Vergüenza debe darte cuando te comportes como una mujer, pero mientras te comportes como una niña esto no debe preocuparte.
Clara se retiro a la cama doble de la habitación mientras yo permanecía desnuda tapándome con una mano los senos y la otra la vagina. Clara tomo una de las bolsas y saco una lona adornada de muñecas y la tendió sobre la cama, luego camino a donde yo estaba cogiéndome de la mano me recostó sobre la cama de tal manera que quedara en la mitad de la lona. Tomo un talco y comenzó a echarlo por todo mi cuerpo terminando por echar una buena cantidad en mi depilada vagina. Mis lagrimas comenzaron a salir, me sentía supremamente mal, una mujer me veía desnuda y además me tocaba mis partes mas intimas, aquellas que nadie en el mundo había visto ni tocado por mi pudor. Luego de esta humillante operación llego la que no había querido asimilar como una realidad, clara tomo un pañal de talla adulta y levantándome las piernas en una postura mucho mas humillante que todas las anteriores me lo coloco, luego bajo mis piernas abriéndolas de tal forma que le daban una vista excepcional de mi vagina y clítoris llenos de talco, sin pronunciar palabra alguna termino de acomodar el pañal entre mis piernas y lo abrocho por el frente.
-Doña clara esto es horrible que van a pensar sus hijos y esposo cuando me vean en tan humillante situación.
-no te preocupes ellos entienden que este proceso es un poco humillante. Además ellos no te ven como una mujer sino como una bebe.

Esas palabras derrotaron por completo mi dignidad. Si Carlos no me veía como mujer que posibilidad podía tener con el en la vida, cuando me viera en este estado quedaría anulada cualquier posibilidad. Clara me acostó en la cama cuna y luego darme el jarabe me cobijo y salió apagando la luz y cerrando la puerta.
A las pocas horas entraron clara y su esposo luego de estar en el baño durante media hora aproximadamente salió ya cada uno con su piyama y se acostaron entrando en un profundo sueño. Poco apoco los ojos se me comenzaron a cerrar y un sueño impresionante empezó a adueñarse de mis sentidos.
Al día siguiente Jorge se levanto temprano, dirigiéndose al baño. A los cuarenta minutos salió completamente organizado, sin pronunciar palabra comenzó a revisar algunos papeles que saco de un escritorio continuo a la ventana.
Yo despertaba nuevamente con las ganas de orinar en el estado más alto que las había tenido en toda mi vida. Cuando me quise levantar para ir al baño nuevamente el líquido comenzó a salir pero esta vez no pude contenerlo de ninguna manera. La situación se tornaba mas incomoda, mientras Jorge revisaba papeles a escasos tres metros, yo me orinaba involuntariamente. Parecía que nunca hubiera orinado en la vida el chorro salía sin parar llenando el pañal hasta las ultimas reservas.
Aprovechando que clara no se levantaba todavía decidí hacerme la dormida hasta que Jorge saliera de la habitación, de esta forma podría solucionar el problema sin pasar por la vergüenza de que Jorge llegara a verme en pañales o desnuda.

Con la incomodidad del pañal mojado cerré los ojos para esperar que Jorge saliera. Jorge parecía no tener pensado irse rápidamente, ya que con mucha calma revisaba cada carpeta que sacaba. Mientras esperaba pude escuchar algo que ponía en riesgo mi plan:
-hola cariño como amaneces.
Las cosas se complicaban. Clara se había despertado, levantado y se encontraba saludando a su marido.
-amor como esta la nena.
-creo que debe estar despierta ya, hace un momento sentí que se movía.
-bueno iré a revisarla.
No podía ser peor mi suerte clara vendría a molestar como lo izo el día anterior. Solo espero que al verme dormida no me haga pasar humillaciones frente a Jorge.
-nena, nena, nena despiértate que ya es hora de bañarte.
Maldición la humillación se estaba acercando. Yo seguía haciéndome la dormía, pero clara no desistió ni un solo minuto. Me novio y sacudió hasta que no tuve mas escapatoria que abrir los ojos.
-hola doña clara.
-hola nena como dormiste.
-bien gracias.
La humillación había comenzado, ya Jorge se enteraba que utilizaba pañales para dormir. Que vergüenza, lo peor era que se diera cuenta que estaba orinada. Tratando de evitar que la situación se volviera mas incomoda tape mi entrepierna con las dos manos para evitar que clara pudiera ver mi pañal.

-pero nena que pasa, déjame ver el pañal. No empieces a complicar las cosas tan temprano.
-doña clara entienda que me da mucha vergüenza con Jorge.
-no te preocupes por eso el entiende claramente como es el proceso en el cual estas.
-doña clara mire que soy una mujer y me pena como podre mirar nuevamente a Jorge después de esto.
-ya veras que podrás seguirlo mirando de la misma forma como lo mirabas antes.
-bueno marcela colaboras o ya sabes como son las consecuencias.
Lo único claro en mi vida por estos días era que no debía contrariar a clara ya que ella tenia poder absoluto sobre mi. Comencé a llorar mientras retiraba mis manos de la entre pierna. Clara abrió el cierre de la piyama, luego saco mis piernas levantando la piyama hasta la cintura, tomo el pañal por un lado de mi pierna derecha comprobando la humedad.
-mira nena que sigues orinándote en la noche, si no te pongo el pañal hubieras manchado el colchón nuevo.
Jorge escuchaba todo lo que clara decía, mientras yo sentía mi cara arder de lo ruborizada por la vergüenza que sentía. Ya solo me quedaba esperar que clara me llevara al baño donde me quitaría el pañal y lógicamente me bañaría como el día anterior, seria nuevamente la humillación y vergüenza del baño, pero no era bueno protestar mas, ya que eso podría dar pie a mas humillaciones frente a Jorge.
-bueno nena levántate un poco para quitarte la piyama.
No creía lo que escuchaba, clara pretendía quitarme la piyama en la cama, Jorge me vería las tetas y en pañales que vergüenza. Esto si no lo debía permitir, ya los episodios vergonzosos eran demasiados para tener que soportar la pena de mostrar mis senos a Jorge.
-doña clara no será posible evitar esta vergüenza y que me quite la ropa en el baño.
-no es posible, ya que te pienso bañar en la tina y todavía no se encuentra llena.
-doña clara pero usted no me puede desnudar frente a su esposo.
-claro que puedo quieres que te lo demuestre.
Jorge se limitaba a terminar la revisión de los papeles como sino escuchara nada. Yo por mi parte apretaba la piyama contra mi cuerpo para evitar que clara me la quitara.
-bueno nena al parecer tendré que pedir la ayuda de mi esposito para poderte quitar la piyama.
Savia que Jorge aria lo que ella le dijera, de esa forma Jorge me podría ver mas detalladamente lo cual era mucho peor. Si colaboraba posiblemente Jorge seguiría trabajando y no me vería ya que se encontraba dando la espalda, posiblemente por prudencia o caridad con migo.
-no...No doña clara yo me la quitare sola pero evite que su marido me vea desnuda.
-bueno nena, siéntate en la cama para poderte desvestir mas fácil.
La palabra desvestir me sonó un poco brusca pero savia que no tenia caso discutir el asunto. Clara saco la piyama por el cuello dejando mis senos desnudos, luego me tomo del hombro y volvió a recostarme en la cama cuna, indicándome que me quedara quieta que no quería más problemas. Quede en la situación más humillante para una mujer. Acostada prácticamente desnuda como única prenda tenia un pañal mojado, mientras a pocos metros dándome la espalda estaba Jorge un hombre que me parecía muy apuesto. Con mis brazos tape mis senos para evitar que Jorge los pudiera ver en caso que llegara a acercarse por cualquier motivo.

Clara salió del baño donde había entrado minutos antes para llenar la tina. Secándose las manos se arrimo a la cama cuna y sin pronunciar palabra desabrocho una de las cintas del pañal, luego desabrocho la otra y jalo el pañal sacándolo por debajo de mi entrepierna dejándome completamente desnuda. Antes de poder taparme mi vagina me tomo las manos y las coloco a mis laterales.
-deja de taparte los senos que mi marido no esta pendiente de ti el solo le importa fijarse en mi.
Así quede yo completamente desnuda y expuesta a cualquier mirada que estuviera cerca. Solo esperaba que clara me bañara pronto antes que Jorge se para y me pudiera ver completamente desnuda. Pero mi suerte estaba echada a los pocos minutos de estar yo completamente desnuda, mientras clara organizaba la ropa Jorge se paro y dirigiéndose a la cama cuna le pregunto por unos papeles a clara, luego le dio un amoroso beso despidiéndose, todo mientras me veía desnuda. Luego de despedirse de su esposa se acerco y me dio un pico en la frente con lo cual pudo ver mi cuerpo completamente desnudo, sin que yo le pudiera limitar el mas mínimo detalle, lo peor era ver la naturalidad con la cual veía mi desnudes, en ningún momento mostro malicia, admiración, asombro o curiosidad por ninguna parte de mi cuerpo; era como si estuviera viendo una recién nacida que no inspira el mas mínimo mal pensamiento. No quedaba ninguna duda que yo solo era una bebe para los miembros de esa familia, lo cual me hacia sentirme inferior en todos los sentidos.

-bueno nena levántate que ya esta lista la tina para tu baño.
-doña clara no sabe como me siento de mal después de que su esposo me vio desnuda.
-tranquila marcela es lógico que te de vergüenza, pero ten en cuenta que para el no eres una mujer solo eres una bebe, las únicas mujeres en la casa somos catalina y yo.
En la tina había toda variedad de juguetes inflables para bebes. Clara me dijo que jugara un poco mientras ella hacia algo que tenia pendiente.

Me quede en la tina reflexionando sobre el giro que había tomado mi vida, mientras a mi mente llegaban repetida mente los recuerdos de Jorge mirándome desnuda. La vergüenza no cesaba en lo más mínimo.
Pasados cuarenta minutos clara llego de nuevo al baño con un estropajo me estrego todo el cuerpo sin dejar de tocar mi vagina y senos, luego me seco, tomo mi mano para dirigirme a la habitación donde con una parsimoniosa impresiónate me vistió, luego me peino cogiendo dos coletas a los lados con chulos de muñecas, el peinado típico de una niña.
Los días transcurrieron de la misma manera, la monotonía era la reina del hogar; clara y jorge todos los días me veían desnuda mientras clara me organizaba. A Jorge no parecía seguir inspirándole nada. Después del baño catalina me sacaba a pasear y visitar algunos amigos; quienes les causaba mucha risa los peinados y ropa que clara me ponía, catalina guardo el secreto ante mis amistades, detalle que le agradecí por un tiempo. Carlos, Mauricio y catalina nunca me habían visto desnuda pero sabían o que ocurría todos los días en el cuarto como me desnudaban, bañaban, vestían y cambiaban de pañales, sin embargo manejaban prudencia con el tema.
Entre los grandes amigos de Carlos había uno mayor que el de unos 27 años, muy formal y apuesto; yo lo había conocido unos años antes en la graduación de Carlos. Siempre me gusto mucho lastimosamente en esa época todavía era muy niña, por lo cual solo me miraba como una amiga o la prima de su gran amigo; a pesar de la diferencia de edades en varias ocasiones me dio el gusto de recibirle algunas visitas en casa. Yo no le desagradaba del todo, pareciendo que mi compañía le agradaba más de lo que parecía.
Camilo era como se llamaba hacia poco se había graduado de medico con tesis laureada. Tenía muchas cualidades, además de ser apuesto gozaba de una inteligencia admirada por todos sus conocidos.
Un día me desperté con unas pequeñas manchas en la vejiga, clara insistió en ir donde el medico. Debido al miedo que le tengo a las clínicas y que ese brote era algo alérgico por lo cual ya había consultado antes, obteniendo un diagnostico de alergia al jabón, le suplique a clara que no me llevara a la clínica, que no deseaba salir de la casa mucho menos a una clínica. Clara en una conducta muy extraña a la que tenia habitualmente dijo que no había problema.

Ese día a las ocho de la noche ya estaba en cama como todos los días, en piyama y con pañales. Siendo las nueve no me llegaba el sueño todavía. En cuestión de segundos se abrió la puerta, la luz se prendió y entraron cuatro personas que no alcance a distinguir en un principio por e destello de luz; cuando mis ojos se acomodaron encontré un panorama extraño que no lograba entender. En la habitación se encontraban: clara, Jorge, Carlos y Camilo.
Las manos empezaron a sudarme, no entendía que podían estar haciendo en la habitación, por que Camilo estaba con ellos además que portaba la bata de medico y tenia su maletín en la mano derecha. Carlos nunca entraba en la habitación cuando yo me acostaba, mientras que Jorge siempre se llegaba con clara. Todo era muy confuso; miraba a Camilo con cara extraña, me sentía muy avergonzada que me viera en esa situación. Camilo le miraba el panorama con mucha tranquilidad, como si fuera muy normal que una mujer de 17 años se encontrara acostada en una cama cuna con piyama de bebe, teniendo en cuenta que ignoraba el uso de pañales. Llena de vergüenza tome aliento y pregunte:
-clara que pasa me puedes explicar que significa esto.
-claro nena como te da miedo de las clínicas y los médicos, le pedí el favor a Camilo que te revisara, siendo el amigo de Carlos y conocido tuyo puedes estar mas tranquila.
-doña clara pero yo estoy aliviada no veo la necesidad de ser examinada.
Camilo fue acercándose a la cama cuna mientras clara exponía sus razones y yo defendía mi punto, con mucha calma me saludo diciendo:

-hola marcela como estas, cuanto tiempo. No te preocupes por la revisión solo haremos un chequeo de rutina.
-pero Camilo yo estoy aliviada.
-mucho mejor de esa forma saldremos mas ligero del asunto. Además aprovechas que yo siendo tu amigo te examinare sin causarte ningún dolor.
Ya, mal entonada mire a Camilo diciéndole:
-Camilo entiende que me da mucha pena.
-no te preocupes preciosa que yo entiendo todo tu proceso, además soy medico.
En esas interrumpió clara con voz golpeada:
-bueno marcela, esta decisión ya esta tomada, y esta claro que mis decisiones no se discuten.
Camilo viendo la alteración de clara se paro y calmo los ánimos, luego se acercó a la cama cuna nuevamente, acariciando mi cabeza me dijo:
-marcela no te preocupes solo te tomare la temperatura y el pulso.
Muy avergonzada por el estado en que me había visto Camilo, con mucha mortificación por la intriga y dudas sobre lo que doña clara le hubiera dicho sobre el supuesto tratamiento, me dispuse a que tomara mi temperatura. Camilo miro mis ojos, luego toco mi frente. Al coger el fonendoscopio pasó lo que me imaginaba. Sin ningún pudor lo coloco sobre mi pecho encima de mi piyama tocando los senos, lo cual le permitió darse cuenta que no tenia bracear, después de escuchar por un buen rato se levanto diciendo.
-doña clara esta niña esta muy bien, puede continuar con el tratamiento de infantilizacion tranquilamente.
La vida hacia un poquito de justicia con migo. El solo pensar que Camilo me pudiera ver utilizando pañales era una vergüenza que savia no lograría superar jamás.

Clara un poco inquieta y con la autoridad de madre interrogo al joven medico dejándolo en una sola pieza, mientras Camilo la miraba como un niño regañado clara le decía.
-Camilo usted es de los médicos que despachan al paciente moribundo, yo lo llame para que examinara las manchas delas cuales le había hablado.
Camilo sonriendo, buscando la comprensión de doña clara se justifico diciendo:
-doña clara disculpe, entre tantas conversaciones del tratamiento al que someten la niña, lo había olvidado, pero en este mismo momento me pongo en eso.
Nuevamente la vida me pasaba una mala jugada, savia que no tenia caso apelar, por lo cual decidí aguantar la nueva humillación y vergüenza frente el hombre que mas me había fascinado en la vida.
Doña clara me quito la piyama frente a Carlos, Jorge y Camilo, dejándome solo en pañales. En ese momento no savia de quien sentía mas vergüenza. Con lo ojos llenos de lagrimas y supremamente avergonzada, pude deducir que nunca en la vida ninguno de los personajes que se encontraban en esa habitación, me volverían a ver como una mujer.
La vergüenza era tanta que sin darme cuenta mi temperatura comenzó a subir, mientras mis manos obtenían un temblor extraño. Estando ya desnuda Camilo se acerco, observando todo mi cuerpo comenzó a palparme la garganta.
-¿nena te ha dolido la garganta?
Con un hilillo de vos contestaba.
-conteste negativamente.
Luego bajo por el cuello para examinarme los senos, cuando sentí el contacto de su mano obre mi seno derecho lo cubrí intentando protegerme, todavía no se de que. En ese momento con mucha calma Camilo tomo mi mano y retirándola volvió a palpar el seno ya libre de cualquier obstáculo.
-tranquila solo dime si te duele.
Sin importarme mucho lo que clara llegara a decirme manifesté la incomodidad que sentía.
-Camilo yo solo me siento mal por la vergüenza que ustedes me hacen pasar, como es posible que no entiendan que ya a mi edad yo soy una mujer y tiene pudor.
-no te preocupes marcela este tipo de terapias son muy molestas, pero en muchos casos surgen muy buenos efectos.
Luego de examinar mis senos, Camilo me palpo el vientre, levantando el pañal un poco miro las manchas.
-todo parece indicar que es una reacción alérgica, ya que se encuentra disminuyendo, prácticamente no se ven. De todas formas le voy a realizar una pequeña exploración vaginal, para que usted doña clara no me diga que soy mal medico.

La desconsideración con mi intimidad mostraba los limites mas inesperados, Camilo me haría una exploración vaginal solo para complacer a doña clara; lo que yo pudiera estar sintiendo no importaba en absoluto. La idea que Camilo me viera desnuda del todo era bastante mortificante, ya con que me hubiera visto los senos y en pañales me tenía a punto de shock. Camilo se dirigió donde estaba Carlos con Jorge y comenzó a conversar mientras clara se encargaba de quitarme el pañal y dejarme lista para la exploración.
Camilo después de colocarse los guantes se acerco, con sus dos manos separo mis piernas dejando completamente expuesto mi clítoris, luego introdujo su dedo en mi vagina haciéndome sentir una sensación entre agradable y excitante. Sentía que mi temperatura subía comenzando a salir unas gotas de sudor. Sin saber que sucedía aparecieron las ganas de orinar mientras yo hacia todos los esfuerzos posibles para evitar que mi organismo me jugara una mala pasada. Carlos termino de hurgar dentro de mi vagina, retiro su mano y levanto mis piernas hasta el punto casi de tocar la cara con mis rodillas, tomo un termómetro y lo introdujo dentro mi ano para tomarme la temperatura, tal como si fuera un bebe, la posición era la más humillante mientras mis ganas de orinar seguían aumentando. Carlos se acerco para observar algo que Camilo quería mostrarle, en ese momento mi vejiga me traiciono e involuntariamente comencé a orinarme, ya no podía mas de la vergüenza. Llorando inconsolablemente comencé a decir:
-que vergüenza, por favor vístanme ya. No quiero que me sigan viendo desnuda.
Camilo retiro el termómetro y verificando la temperatura comento con toda la naturalidad del caso.
-la temperatura esta perfecta, a esta niña solo le hace falta un poco de sol, para que obtenga vitamina E.
Hablaban ignorando mis suplicas lo cual me obligo a subir el tono.
-me puedo vestir o desean seguir humillándome.
Clara un poco molesta me explico que debían asearme antes de ponerme la piyama de nuevo. Como ella debía atender la visita, pedía un poco de paciencia mientras catalina subía y le colaboraba. Además de esta humillación tan desagradable también catalina me vería desnuda, ya el único que no me conocía desnuda era Mauricio.

Catalina entro en el cuarto y luego de las indicaciones de su madre me baño, coloco una piyama nueva para luego acostarme, salió sin pronunciar palabra.
Al día siguiente cuando desperté nuevamente mi pañal se encontraba mojado, clara me levanto llevándome de la mano hasta el patio donde las empleadas de servicio habían colocado una colchoneta de gimnasia sobre en la manga. No imaginaba que podía estar pretendiendo clara con todo esto, pero tenia claro que se trataba de otra humillación. Sin el mas mínimo reparo comenzó a desnudarme, el pensar que los empleados y Mauricio me verían desnuda me obligo a hacer una apelación.
-doña clara en pleno patio todos los empleados y su hijo me verán desnuda.
-no te preocupes por bobadas, creo que mi hijo ha visto mujeres mucho mas guapas desnudas.
Esta aclaración al contrario de tranquilizarme me ponía mucho mas nerviosa.
-doña clara usted ¿por que goza humillándome?
-No hables bobadas niña, yo solo estoy siguiendo las indicaciones del medico.
Clara me desnudo por completo, para luego recostarme en la colchoneta. Tomo un frasco de protector solar y lo unto por todo mi cuerpo incluyendo la vagina y las tetas.
-bueno marcela para que te sientas mas segura con Mauricio le diré que se bronce contigo, así me podrá colaborar echándote el protector cuando lo vallas necesitando.

Esta condición me ponía en situaciones mas incomodas, lo único era que ya no seria la única que estaría desnuda en el patio. Mauricio llego a los pocos minutos, pero a diferencia de lo que yo esperaba, su madre no lo obligo a desnudarse solo le dijo que se colocara un bañador.
-clara no te dijo que debías asolearte desnudo.
- como se te ocurre que me voy a desvestir delante todo el mundo. Eso solo lo pueden hacer las bebes como tu, pero yo ya soy un adolecente.
Sus palabras sonaban muy mortificantes, además de estarme viendo desnuda, sin que yo pudiera hacer nada, me insinuaba que era mayor que yo.
Cuando Mauricio se acomodo pude ver como en el bañador se forraba un paquete, esto confirmaba que para el si era una mujer, además que se sentía excitado. Durante toda la mañana me toco dejarme echar protector y que tocara mis tetas, ya la situación dejo de parecerme incomoda convirtiéndose en placentera, posiblemente por ser el único que me trataba como una mujer.

Durante el resto de los días me dedique a conversar y jugar con Mauricio, sin darme cuenta y por una situación difícil, había encontrado en este niño una gran compañía.
Mauricio manifestaba a diario que su familia estaba loca. Siempre me hacia saber que el me veía como una mujer y me valoraba como tal a pesar de conocerme desnuda, o utilizando pañales.
Un día Mauricio manifestó que se había enamorado de mi, yo con mucho cariño le bese los labios mientras decía:
-tu eres un niño muy especial y llegara una mujer que te ara muy feliz.
Mauricio corrió al cuarto de sus padres, después de unos minutos me tomo de la mano llevándome a la calle, tomamos un taxi que recorrió la ciudad hasta llegar a una residencia estudiantil. Yo me encontraba muy asustada con la locura de este niño.
Estuvimos en la sala de esa residencia por algunos, una señora joven y amable bajo saludándonos, luego vi como una niña no mayor que Mauricio llegaba y nos hacia compañía.
La niña era amiga de Mauricio en el colegio, su madre tenía una residencia para estudiantes en la mejor parte de la ciudad. Un día Mauricio le conto a su amiga mi situación, esta hablo con su madre quien se ofreció a ayudarme. La señora tomo la palabra de forma amable y comenzó diciendo:
-marcela, doña clara es una señora muy formal y reconocida por las altas esferas de la sociedad. Eso no le quita que los celos obsesivos que tiene por su esposo e hijos la tengan un poco loca.
No entendía muy bien la cosa. Según esta señora clara me había humillado por simples celos. La señora continuaba hablando mientras yo no perdía detalle de su discurso.
-lo que clara hizo contigo, fue victima también una estudiante de intercambio, una empleada e incluso la niñera de, Mauricio. Doña clara infantiliza las mujeres para que los hombres de la casa las des sexual icen.
Esta palabra me costo mucho entenderla por lo cual pregunte a que se refería. Ella con mucha paciencia me explico.
-cuando clara te muestra como una mujer inmadura e incapaz de hacer hasta sus necesidades por si misma y te coloca pañales cualquier hombre pierde el apetito sexual por ti, ya que dejan verte como mujer y empiezan a verte como cualquier otra cosa, menos como una mujer deseable.
Luego de esta explicación me dijo que Carlos y Jorge nunca se oponían a nada de lo que ella hacia ya que de una u otra forma disfrutaban de la humillación femenina.
Después de hablar sobre el asunto un momento pregunto a Mauricio si había encontrado el número de mis padres. Mauricio entrego un papel a la señora luego siguió conversando con su amiga.
La señora tomo un teléfono inalámbrico y marco durante varias horas hasta que pudo comunicarse con mi madre. Mi madre converso con migo durante mas de una hora. Al final me dijo que nunca había sido la intención de ella ni mi padre que pasara por esa experiencia tan aterradora. Ellos solo pensaban que habría un poco de disciplina.
La señora converso con mis padres nuevamente convenciéndolos que no regresaran sin terminar el proyecto, ya que solo faltaban unas semanas. Les dijo que yo me quedaría en su casa hasta que ellos regresaran, asegurando que no me faltaría nada y me tratarían muy bien.
Doña clara castigo a Mauricio severamente. Durante varios días se valió de las autoridades locales para sacarme de la residencia, pero la amenaza de mandarla a la cárcel por violación a la intimidad y maltrato a la dignidad la mantuvo lejos hasta que mis padres regresaron.
Cuando mi madre regreso puso una denuncia contra clara, en la cual se juntaron varias declaraciones que la llevaron a una prisión siquiátrica por dos años.
Mi padre se entrevisto con Jorge y al terminar la conversación le rompió el tabique de un golpe.
Mauricio unos meses después descubrió a su hermano Carlos en una situación comprometedora con Camilo, las fotos y el video rondaron por toda la ciudad.
Yo decidí castigar a catalina por hipócrita y con la ayuda de Mauricio nos encargamos que tuviera un trasquilón lo suficiente grande que la obligara a tusarse.
Mauricio se convirtió en mi novio unos años después, a pesar de la diferencia de edad el dice que se casara con migo.
Amigos lectores este relato salió de las humillaciones que vivió una amiga en un programa de intercambio. Hay un 70% de realidad. Sugerencias envíenmelas al correo electrónico
[email protected]











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