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Mi esposo goza viéndome


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Relato enviado por : Anonymous el 01/05/2004. Lecturas: 51908

etiquetas relato Mi esposo goza viéndome .
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Resumen
Soy la cereza del pastel, el postre de sus amigos o de los que el haya buscado para satisfacerse y satisfacerme.


Relato
Esta es la razón de mi historia, lo que sucedió a principios de mi matrimonio, me casé a los 22 años, con un hombre 14 años mayor que yo, el me enseño los secretos del sexo, yo me casé con solamente una experiencia sexual, no muy grata que digamos. El era una persona de mundo que me impactó con su personalidad, su arrogancia, su seguridad y su trato, al principio me costó trabajo entender sus inclinaciones y fantasías sexuales, todo era nuevo para mí, mi primera relación sexual con el fue digamos fantástica, fue en camino a nuestra luna de miel, era de noche y me hizo el amor en el camino, detuvo el auto en un lugar solitario y sobre el cofre del coche me hizo el amor, al principio me sentí insegura, por el hecho de que alguien nos viera o nos sucediera algo, pero sus caricias y su seducción hizo que me olvidara de todo, eso solo fue el principio, al paso de los años me enseñó los secretos mas escondidos de su sentir del sexo, me hizo vestir de diferente manera, ya que era muy conservadora en ese aspecto, poco a poco me fue transformando, hasta convertirme en una mujer muy sensual.

Mi nombre es Linda, mido 1,66, soy digamos esbelta, han pasado 16 años desde que me casé, y me conservo como dice el en mi jugo, soy de buenos pechos, grandes y pronunciados, de pezones grandes, mis caderas son amplias y mis piernas bellas, es lo que dice el y lo que me dicen en la calle, después de dos partos siento que no estoy mal, me conservo y me cuido. Mi esposo se llama Sergio como dije antes el me enseñó a sentir el sexo en su máxima intensidad, le gustaba que me vistiera bien para el, le gustaba llevarme a lugares donde me vieran y admiraran, algunas de las cosas que llevamos a cabo fue hacer el sexo en lugares digamos algo público, un estacionamiento, el cine, en lugares alejados por la carretera, pero lo que mas le gustaba a el era hacerme el amor en lugares lo mas parecido a un monte o lugares donde hubiera monte, árboles, buscaba esos lugares y ahí me llevaba, todo estaba bien y yo le daba gusto, en una ocasión me dijo que me quería hacer el amor imaginando que era una prostituta y decidí darle una sorpresa, lo cité en un bar y le dije que me alcanzara ahí, cuando llegó me buscaba y no me encontraba, la situación era que yo iba disfrazada, con una peluca y la ropa mas sensual que encontré en una tienda de ropa ese mismo día, cuando se sentó me le acerqué y le pregunté que si buscaba compañía, me miró muy extrañado hasta que me reconoció, le dije al oído -esta putita está a tu disposición- fue algo fantástico, y lo disfrutamos al máximo me llevó a un hotelucho que se encontraba cerca y me trató como una puta, solo que hace unos 3 años algo empezó a cambiar, ya no era el mismo de antes, ya no me hacía el amor con la misma intensidad y frecuencia, hasta pensé que tenía una amante, tuvimos grandes peleas, estuvimos a punto de separarnos, me volví intratable, de mal humor, hasta que me enteré de algo, por algunos expedientes que por descuido el dejó en casa supe que el estaba enfermo de la próstata, y eso era lo que hacía que no tuviéramos sexo de la misma manera, me sentí muy mal y me propuse recompensarlo por haber sido tan dura con el y comprenderlo.

La situación era que ahora el me buscaba y me cachondeaba enormemente, le gustaba acariciarme y dedearme, me enloquecía y de esa manera me satisfacía de alguna manera, pero algunas veces solo me enardecía y me calentaba y tenía que masturbarme para poder calmarme, así pasamos 1 año, en una ocasión salimos de compras, cumplía yo 36 años y me llevó a pasear, fuimos al cine, antes a almorzar, en el cine estuvo manoseándome como era ahora su costumbre, logró calentarme a tal grado que le pedí que me cogiera ahí mismo, pero había mucha gente, le sugerí que me llevara al baño, me tomó de la mano y nos dirigimos al baño, pero no encontramos ninguna oportunidad de estar a solas, había gente y me tuve que aguantar, como les dije fuimos de compras a un almacén grande que existe en nuestra ciudad, andábamos en el área de telas que se encuentra en el segundo nivel y justamente al fondo, no había nadie cerca y me empezó a manosear, me sobaba las nalgas y me metía mano entre las piernas, yo llevaba un vestido amplio, negro, de tirantes, que me hacía ver bien, el metía mano por debajo de mi vestido y me acariciaba por encima de mis bragas, le dí un beso bien cachondo y lo dejé que me acariciara ahí, nadie nos veía, al menos era lo que pensaba, sentí que alguien se acercaba y me separé de el, era uno de los mozos, nos preguntó si nos necesitaba, le dijimos que estábamos tratando de decidirnos por algo, y se alejó, seguimos curioseando y mi entrepierna me jugaba unas pasadas tremendas por las ansias locas que tenía, de repente sucedió algo imprevisto, las luces empezaron a parpadear y de pronto todo quedó a oscuras, había alguna falla me imagino, pensé que vendría enseguida la corriente eléctrica pero no fue así, de nuevo sentí a mi marido que se me acercaba y me abrazaba por detrás, me empezó a acariciar los pechos y me bajó ligeramente los tirantes para sacarme uno de mis senos, me pellizcaba los pezones y me los retorcía logrando arrancarme un ligero gemido, me tomo de la mano y como si conociera el lugar me acercó donde se encontraba una mesa donde cortan las telas, me recostó en ella y me levantó el vestido y metió una de sus manos entre mis piernas acariciándome mi rajadita, yo ya me encontraba humedecida, separé mis piernas para que me acariciara a gusto, me hizo a un lado mis pequeños calzoncitos, y me introdujo uno de sus dedos que se fue fácilmente por lo mojada que me encontraba, de pronto sentí que su verga estaba en la entrada de mi panochita y me la introdujo de un solo golpe, me mordí los labios para no gritar de gusto y lo entrelacé con mis piernas de su cintura, fue un palo rápido, ya que por nuestra calentura nos venimos enseguida, el se vació en mí y se retiró enseguida, sentí que se alejaba, rápidamente me paré y me acomodé la ropa, por las piernas me escurrían los jugos de nuestra sesión de sexo, tomé una de las telas que se encontraban sobre la mesa y me limpié rápidamente, en eso estaba cuando se restableció la energía, en esos momentos mi esposo se acercó y me dijo -te buscaba- lo vi muy seguro y nada en el denotaba lo que había pasado, me sentí algo extraña, en ningún momento hizo alguna alusión a lo que había pasado y me empecé a preocupar, cuando salimos el muchacho que se había acercado cuando estábamos en la tienda se encontraba por ahí y solo me sonrió, eso me hizo entrar en dudas sobre en realidad quien me cogió en ese lugar, no hice ningún comentario, pero me sentí mal, por que tenía la sospecha que le había sido infiel a mi marido.

La vida sigue, así que nunca dije nada acerca de esa situación ni necesidad hubo, hasta que sucedió lo que les voy a contar, se llevó a cabo una reunión de convivencia de su trabajo, la compañía para la que el trabaja hizo una gran fiesta, en un hotel en una ciudad cercana, la idea era que todos sus colaboradores estuvieran, y por supuesto nosotros fuimos, para la ocasión me pidió que me pusiera un vestido que poco había usado, era un vestido negro largo, de tirantes, con un escote pronunciado por la espalda, como era reforzado por el frente no hubo necesidad de usar sostén, y así le gusta a mi marido que salga con el, sin sostén, se me veía bien, tenía una abertura lateral en la pierna derecha, hasta medio muslo, era un vestido bonito, discreto, pero sensual, debajo de el solo llevaba una tanga del mismo color del vestido, remataba con unas zapatillas de tacón alto, de tiritas que se me enrollaban en las pantorrillas, la fiesta se daba de noche, los planes eran pasar la noche en el mismo hotel por lo que mi marido hizo la reservación de un cuarto y llegamos temprano, ahí nos vestimos para la ocasión, así lo hicimos todo con calma, antes de salir del cuarto para no variar, me estuvo calentando y me hizo venir con sus caricias, peor eso no era suficiente y me quedé con ganas de aplacar mas mis ansias.

La fiesta se desarrollaba con naturalidad, nosotros ocupamos una mesa en un rincón apartado, en un lugar semi-oscuro, huyendo un poco del estridente ruido de las bocinas del grupo que amenizaba, tomamos varias copas, el me insistía en que bebiera, y lo hice, se me subió, me llevaba a bailar y me traía de regreso, recuerdo que ya era tarde solo quedaban pocas personas, se acercaron unas personas que venían de lejos, el me presentó simplemente como Linda, sin especificar que era su esposa, uno de ellos me invitó a bailar y el me apremió a ir, esta persona me tomó de la mano y me llevó a la pista del baile, por cierto la pista estaba al final del salón, se encontraba en semipenumbras, el me tomó de la cintura para bailar una música lenta que tocaban, no me retenía, casi me acariciaba, me rozaba levemente la cintura y me repegaba a el, sentía que me oprimía por mi entrepierna y eso me hizo caer en un estado de excitación, quizás por el alcohol, seguí bailando, ya con uno o con otro y con mi esposo, y también bebiendo, después de eso, solo recuerdo que mi esposo me llevaba por el pasillo a nuestro cuarto, recuerdo entre sombras que me acariciaba, me había sacado un seno y me lo acariciaba sin molestarse en que si alguien nos veía, tuvimos una noche excelsa de sexo, desperté con un fuerte dolor de cabeza, desnuda en la cama, sentía entumida mi puchita y mi ano, me sentía pegajosa y me levanté a bañarme, mi esposo no estaba, miré la hora, eran las 3 de la tarde, dormí mucho, al primer regaderazo mi mente empezaba a querer tomar forma, en mi mente pasaba como flashasos, imágenes de una tórrida noche de sexo, en mi mente había algo que no encajaba, sentía que algo pasaba, recordaba vagamente tener relaciones plenas, como gozaba de una gran cogida, pero veía imágenes de mi marido que me veía, no que me cogía, sino viéndome, era algo raro y me hizo sentir algo rara, no concordaba mis imágenes, no alcanzaba a encuadrar todo, pero esa imagen de mi marido viéndome fijamente con una mano masturbándose y mientras yo sentía gozar, me persiguió mucho tiempo.

Se empezó a volver costumbre salir de copas, sentía que cuando bebía yo era completamente suya, me convertía en un ser sin voluntad y me hacía lo que quería, me introducía objetos, me cogía de muchas maneras, le gustaba levantarme la ropa y mostrarme discretamente para que alguien me viera. De nuevo sentí esas imágenes anteriores de cuando bebía demasiado, a el viéndome y masturbándose mientras yo sentía que gozaba, y me propuse investigar para salir de esta incertidumbre.

La ocasión propicia fue en el festejo de fin de año, esta ocasión el insistió en que la pasáramos en una playa, solos sin niños, estuvimos ahí tres días, estuvimos hospedados en un hotel que incluía el festejo de fin de año, llegamos un día antes y estuvimos saliendo a conocer algunos lugares en el primer día, de acuerdo a su nueva costumbre le gustaba que me vistiera provocativa, así lo hice para complacerlo, además le encontraba el gusto a eso ya, salimos a dar una vuelta a un museo acuático que hay en ese lugar, es como un acuario, pero también tiene objetos en exposición y salas donde se exhiben algunos implementos antiguos de mar, ese día yo llevaba una falda de colores amplia, ligeramente arriba de las rodillas pero con una pequeña abertura por el frente, es de esas cruzadas, que son solo como una tela y se envuelve una con ellas y se amarran por la cintura, una blusa de tirantes de color negra sin sostén, se me marcaban los pezones, pero en esos lugares es muy común andar ligeros de ropa, solo con unas sandalias cómodas, anduvimos curioseando por ese lugar, siempre detrás de la gente y de la guía, el me tomaba de las nalgas y me las acariciaba, le gustaba hacerlo sabiendo que alguien podría vernos, llegamos a una sala donde se encontraba una pantalla de proyecciones, ahí nos proyectaron un film de algunas especies acuáticas, el lugar era pequeño y nos encontrábamos algo apretados, el me guió hacia un rincón de esa sala pero no pudimos llegar hasta esa parte por que se encontraba ocupada por otros tres señores, cuando estuvimos totalmente a oscuras el me tomó por detrás y me abrazó, me empezó a acariciar un seno, logró que se me endureciera, me lo pellizcaba, sabe que eso me enloquece, yo cerré los ojos y disfruté de esa sensación, dejé llevarme por el, sentí una de sus manos que bajaba por el frente y me empezaba a acariciar la entrepierna, me hizo a un lado las orillas de la falda y me empezó a sobar suavemente, uno de sus dedos hizo a un lado el elástico de mis pantaletitas y me empezó a dedear, yo solo hacía esfuerzos por no gemir, para evitar que se dieran cuenta de lo que hacíamos, de pronto el dejó de tocarme y me dijo que necesitaba ir al baño, que lo esperara, sin esperar respuesta se alejó y me dejó ahí, como pude me acomodé la blusa y me dispuse a esperarlo, lo que creí que había sido discreto no lo fue tanto, ya que los tres señores que se encontraban detrás parecían haberse dado cuenta por la forma en que me miraban, me hice a un lado para evitarlos pero lo único que logré fue arrinconarme mas, ya que me acerqué mas a la pared y prácticamente estos hombres me encerraron discretamente en ese lugar, intenté salir de ese encierro pero me lo impidieron, suavemente pero firme, me hicieron quedarme en ese lugar, me asusté un poco y me estiré para ver si mi marido regresaba pero no lo veía, uno de ellos como por descuido me rozó mis caderas, me revolví, tratando de evitarlo, no quería hacer un escándalo pero tampoco me dejaría manosear, el insistía y yo me rehusaba, mientras ejercía cierta resistencia con el no me di cuenta que uno de ellos se situaba detrás de mí y me tomaba de las nalgas, pegué un respingo, y casi grité pero una de sus manos me cubrió la boca mientras me decía muy despacito – sht, no te espantes solo queremos jugar un ratito - yo me quedé estática por la sorpresa y por el morbo de estar entre mucha gente y ser manoseada por tres tipos, como vio que no hice ningún movimiento me soltó la boca mientras no dejaba de acariciarme las nalgas me subió la falda para sentir mas libremente mi cuerpo, sus manos masajeaban mis nalga, no pude evitar volver a excitarme y entrecerré los ojos, pronto sentí que mis senos estaban fuera de mi blusa otro de ellos se encargó de eso, el tercero no se quedó atrás y me metió mano por el frente frotando mis partes intimas por sobre mis pantaletas, me pusieron a cien, un dedo se introdujo en mis labios íntimos haciéndome morder los labios para no gritar, el que me había sacado los senos ahora me los chupaba frenéticamente, me los mordisqueaba muy lindos, el que estaba detrás me tomó una de manos y me hizo agarrarle una rica verga que ya tenía fuera del pantalón, se la agarré con firmeza y se la empecé a acariciar haciéndole una estupenda paja, el que me tenía agarrada por delante me empezó a bajar las pantaletas, en eso reaccioné y empecé a resistirme, cuando descubrí algo, mi esposo se encontraba cerca de nosotros mientras veía como su linda esposa era tratada como una ramera, el se escabulló entre la gente pero ya lo había visto, forcejé un momento y me safé de estos tipos para alejarme de ellos, cuando me dirigía a la salida me topé de frente con mi esposo, me dio una explicación de su tardanza mientras me tomaba en sus brazos como si nada, no pude evitar sentir cierta sensación de molestia y a la vez de culpa, pero me intrigaba el hecho de sentir que me había visto y el trataba de aparentar lo contrario, terminó la proyección y nos dirigimos a la salida, yo lo hacía de prisa y el me seguía, hasta que nos encontramos fuera y salimos de ese lugar para ir a visitar otros lugares..

Era esa noche la fiesta principal, todo comenzó como a las nueve de la noche, cuando llegamos al salón donde se realizaría el festejo, ya el ambiente estaba animado, nos enrolamos en la fiesta y nos dedicamos a divertirnos, el me sacaba a bailar y me dedicaba tiernas y suaves caricias, esa noche traía un vestido largo de noche, negro de tirantes, con abertura abajo en la falda a ambos lados un poco mas arriba de mis rodillas, nada escandaloso pero si muy sensual, me ajustaba perfectamente al cuerpo, mis senos se remarcaban con delicia y mis nalgas resaltaban con ese vestido, solo vestía debajo unas pequeñas bragas negras sin nada mas, cuando bailábamos el me llevaba a las partes mas oscuras del área de baile y me acariciaba las nalgas con delicadeza y suavidad, le encantaba hacerlo y yo ya le había agarrado el gusto a estos constantes sobadas que me daba, el trataba de que yo bebiera, y yo trataba de contenerme, hacía como que bebía mas pero disimulaba y cuando no se daba cuenta agregaba mas refresco a mi vaso de tal manera que casi tomaba refresco y no bebida, aún así lo poco que bebía de licor me hizo desinhibirme un poco, después del inicio de año, de los abrazos, brindis, etc. El lugar solo fue de diversión de baile y copas, fui al baño a desahogar un poco lo que bebía, me tardé un poco por que había mucha gente esperando turno, cuando regresé a la mesa esta se encontraba ocupada por otras personas junto a mi marido, eran dos parejas y otro señor que se encontraba solo en la fiesta, mi esposo me presentó a ellos y estuvimos conviviendo un buen rato, las señoras eran algo maduras de aproximadamente 45 o50 años y sus maridos mas o menos de la misma edad, aunque bien conservados, el otro señor era mas joven como 35 mas o menos que se llamaba Raúl, las otras parejas se llamaban una de ellas Angel y Jacky, los otros dos Miguel y Esther, Angel dijo que nos dedicáramos a bailar y tomándome de las manos pidió permiso a mi esposo para bailar conmigo a lo que el accedió, su esposa Jacky fue a bailar con el señor que se encontraba solo Raul y mi esposo con la otra señora Esther, solo bailamos una pieza y regresamos a la mesa, como solo se encontraba el otro señor casado Miguel, no me dejó sentarme y me dijo que le dedicara esta pieza y salí a bailar con el, busqué a mi esposo y noté que se encontraba al otro extremo, Miguel me hizo llegar hasta la parte mas alejada del área de mesas, lugar donde me tomaba con suavidad para bailar, poco a poco su mano derecha subía y bajaba por mi espalda, lo hacía discretamente por lo que no hice ningún comentario, y creo que eso lo animó mas ya que su mano empezó a bajar lentamente y poco a poco mas hacia mis protuberancias traseras, llegó un momento en que su mano descansó unos instantes en mis sentaderas, yo no supe que hacer lo que el aprovechó para apretármelas ligeramente afortunadamente la pieza terminó y me dirigí a la mesa a lo que el no se opuso y me llevó a sentarme, la siguiente pieza la bailé con mi esposo el cual se dedicó a hacerme lo mismo, haciéndome sentir excitada.

-Esta noche me siento muy caliente y con ganas de hacerte lo que quiera- me dijo suavemente al oído.

-Yo también- le contesté, -quiero que me hagas el amor hasta que no pueda sentarme-, le decía mientras una de mis manos le agarraban por encima de su bragueta sintiéndole una gran dureza, se encontraba muy excitado.

El ambiente siguió hasta la madrugada 3 o 4 de la mañana, las señoras empezaban a bostezar y le pidieron a sus maridos que las llevaran a los cuartos, -no hemos parado en todo el día y noche- se excusaba una de ellas.

Ellos se hacían los remolones y como que se pusieron de acuerdo entre ellos y de repente accedieron a ir a llevarlas a descansar, solo se quedó Raul el señor que andaba solo, mi esposo ya acusaba los efectos de la bebida, ya solo me llevaba a la pista a bailar y trastearme, lo que me hacía sentir un poco turbada, ya que había poca gente pero al parecer todos trataban de divertirse y no nos tomaban en cuenta, cuando regresamos de bailar una pieza ya se encontraban en la mesa de nuevo los otros dos señores, mi marido en su borrachera les dijo, -que bien no nos dejaron solos así me ayudan a que baile mi mujercita, tomándole la palabra uno de ellos me tomó de la mano y me llevó a la pista las luces estaban muy bajas para bailar música de las mas calmaditas, el no desaprovechó la ocasión y me apretó contra el, sentía la opresión de su virilidad, se encontraba excitado sin lugar a dudas, me dijo al oído, -es usted una nenita muy linda, su sensualidad es tan incitante- mientras sentía su aliento pegada a mi cara, por ser de naturaleza caliente me sentía excitada y trataba de no hacerlo notar, solo le decía que sí, el se sintió mas confiado y pasó una de sus manos entre los dos y me tomó por uno de los pechos y me los acarició suavemente, me dio un pequeño pellizco al sentirlo endurecido, emití un pequeño gemido, que notó y sentí que mas me oprimía, la música terminó y no tuvo mas remedio que llevarme a mi lugar, me excusé con todos y fui al baño, me sentía roja de vergüenza, pena o quizás excitación, traté de calmarme refrescándome la cara, me tomé mi tiempo y regresé con ellos, iba dispuesta a decirle a mi marido que nos fuéramos, cuando llegué el no estaba me dijeron que se encontraba en el baño, me acercaron mi silla quedando en medio de Raul y Angel, me ofrecieron mi copa que rebosaba de licor, cuando lo tomé sentí que estaba cargada, para esto desde que estaban ellos de regreso ya estaba tomando mas que al principio, así que me sentía mas desinhibida, mi esposo demoraba para llegar y ellos solo se dedicaban a platicar y admirarme, de repente sentí una opresión por mis tobillos, era uno de los pies descalzos de Miguel que se encontraba frente a mí que me tallaba suavemente, como vio que no decía nada empezó a subir su pie por mis tobillos debajo de mi vestido hasta llegar a mis rodillas deteniéndose ahí para hacer fuerzas y separármelas ya que le impedían seguir su paso, tratando de no hacer notar nada hice fuerzas pare impedirle seguir adelante, pero no pude evitar que lo lograra y empujara sus dedos por mis muslos, su pie llegó hasta mi entrepierna por encima de mis braguitas, no pude evitar que sintiera mis braguitas húmedas por la constante excitación a la que me habían tenido expuesta durante largo rato, como nuestra mesa era una de las mas apartadas y las luces eran tenues no se notaba nada desde las mesa mas cercana donde todavía había gente, Raul y Angel terminaron por darse cuenta cuando de mis labios salió un pequeño gemido, y entrecerré los ojos, cuando me di cuenta mi vestido se encontraba por mi cintura con mis bragas expuestas a la vista de ellos con el pie de Miguel dentro de mis piernas, discretamente Raul me hizo a un lado mis braguitas haciendo a un lado el pie de Raul introdujo uno de sus dedos en mi rajadita entrando con facilidad debido a mis jugos que le ayudaron, empezó un mete y saca suave, lento y cachondo, me dejé llevar y abrí mis piernas abandonándome a sus perversas caricias, Angel me bajó uno de los tirantes y aprovechando la semioscuridad reinante sacó uno de mis senos, acariciándomelos y oprimiendo mi pezón, me sentía verdaderamente caliente como mi marido me había dicho que estaba también, ahí fue cuando reaccioné y quitándome a Angel de encima me subí el tirante y aparté la mano de Raul que se encontraba dedeándome y bajándome el vestido me paré y me retiré al baño, ahí esperé unos momentos para tranquilizarme, me sentía por lo que acababa de experimentar, como era posible que me hubiera dejado hacer eso, prácticamente me habían masturbado y acariciado a su antojo y lo peor era que yo lo había consentido y hasta colaborado para que sucediera, una vez calmada salí con el firme propósito de retirarme, si mi marido estaba le diría que me acompañara si no quería irse me iría sola, cuando llegué se encontraba hablando con ellos, hablaban, en cuanto me acerqué lo observé que entonces se dirigía a mi con mucha torpeza y con hablar tartamudo, -mi reina- me dijo, -donde estabas- lo sentí muy tomado, aproveche para decirle que nos fuéramos – vámonos ya estás tomado y yo estoy cansada, tengo mucho sueño- quedémonos otro rato- fue su respuesta, le insistí con firmeza: -si quieres quédate yo me retiro, ya estoy cansada- como vio mi determinación terminó por aceptar y se despidió de los señores: -bueno las damas mandan, entonces no me voy me llevan, gracias por sus "atenciones"- fue su comentario –también mi esposa se despide- -así es, fue un placer conocerles-.

-El placer fue nuestro verdaderamente- comentó Miguel.

-Realmente disfrutamos mucho de su presencia y sus atenciones- fue el comentario de Raul, mientras sentía su mirada deslizarse por mi figura haciéndome sentir vergüenza al recordar lo sucedido.

Angel solo se despidió con un "chao".

Partimos a nuestras habitaciones tuve que ayudar a Sergio ya que trastabillaba mucho y llevaba una botella con algo de licor todavía, llegamos a nuestras habitaciones y Sergio mi esposo se sentó en el sofá de la salita de espera y destapó la botella que llevaba y me dijo que sacara unos vasos, -ya no tomes, ya has bebido lo suficiente, además ya es casi de día, acuéstate- solo me dijo que tomáramos una copa- ahora que estamos a solas tu y yo solitos- le obedecí y tomamos una copa mas, pero vi que cuando acabé la mía rápidamente me la llenó de nuevo, como quería terminar pronto me la acabé rápidamente y para pronto que me la vuelve a llenar,

- y ahora, que inventas – le dije, se me acercó y me dijo al oído

- esta noche quiero agarrarte sin fuerzas ni voluntad, te quiero hacer mía, te quiero tomar y hacerte lo que quiera, serás mi esclava, mi putita-. Fue su respuesta.

No pude evitar sentir un calorcito de excitación, amén del licor que me había tomado.

Nos acabamos la botella y me sentía bien caliente, lo empecé a acariciar y el hizo lo mismo, me sacó el vestido dejándome solo en bragas y zapatillas y así me empezó a acariciar, me chupaba los pechos y me los mordisqueaba, me puso los pezones a punto, duros y erectos, le quité la camisa le bajé el cierre del pantalón para sacarle su rica herramienta, acariciándole con la mano sintiendo como se empezaba a poner un poco duro sin alcanzar una dureza total, para ayudarle mas me bajé y me la introduje en la boca dándole una rica mamada, no lograba que alcanzara su máxima erección y me sentí un poco decepcionada pero no dije nada y seguí dedicándole tiernas chupadas, me cansé y solo se la empecé a acariciar, después de un rato me llevó a la cama ahí me acostó, apagó las luces y me empezó a acariciar, sus manos me tomaban de mi clítoris y me lo pellizcaba suavemente haciéndome gemir como loca, hasta que me vino un abundante orgasmo, me sentía insatisfecha, y a la vez decepcionada de que no me cogiera, y también con sueño y bebida, todo junto, tratando de recuperarme cerré los ojos y pronto me quedé dormida,, no sé cuanto tiempo habrá pasado, cuando empecé a sentir nuevas sensaciones, me sentía flotar, sentía mis pechos hinchados de placer y una boca que me chupaba y me lo mordía, mi cuerpo empezó a reaccionar y empecé a gemir, tenía los ojos cerrados intentaba abrirlos pero una pesadez me lo impedía, pero no podía evitar disfrutarlo, sentía la un dedo que me taladraba mi rajada haciéndome arquear de placer, me encontraba totalmente desnuda ya que mi braga no la sentía, esa boca dejó mis senos y se deslizó a mi entrepierna introduciendo su lengua en mi rajada, me empezó a lengüetear, mientras me seguía introduciendo el dedo, yo ya solo me retorcía y me agitaba disfrutando de esas caricias.

Dejé de sentir esa boca en mi vagina y sentí que algo trataba de introducirse en mi boca, me hizo abrir la boca y sentí como se deslizaba una barra dura en mis labios, era su verga dura y tiesa que empezó a meterla y sacarla en mi boca sentía su tibieza, su firmeza, su agridulce sabor, sentí que mi vagina de nuevo era abierta por sus manos y me empezaba a lenguetear de nuevo, sentir esas sensaciones terminó por hacerme correr abundantemente mientras gemía y quería gritar pero esa dura verga me lo impedía, larga y gruesa, eso me hizo al fin sentir que algo no estaba bien, ya que esa verga era mas larga y gruesa que lo que mi marido en sus grandes erecciones alcanza, traté de asimilar lo que ocurría y traté de serenarme y despabilarme, conseguí entreabrir los ojos y empecé a hacerlo discretamente y despacio para tratar de ubicarme, me encontraba en la recamara, estaba a oscuras pero entraba un resplandor por las luces del balcón, no podía ver quien me metía su verga en la boca por la posición pero notaba una silueta mas al pie de la cama, había mas de una persona, la pregunta era, quien aparte de mi marido, no distinguía bien la silueta por la oscuridad, por la borrachera, por encontrarme ocupada con algo en la boca, el que estaba al pie de la cama, me tomó de las piernas separándolas y me empezó a chupar de nuevo, eran los dos los que me daban placer y yo pensando que solo era mi marido, de pronto la verga que estaba en mi boca salió de ella y sentí como otra persona me hacía voltear al otro lado y me introducía también su cosa en la boca, entonces eran tres, solo me quedaban dos opciones después de darme cuenta, fingir que despertaba y parar esto o abandonarme a ellos y terminar y disfrutar, me decidí cuando en esa nueva posición alcancé que sentado por la ventana se encontraba mi marido con su verga en la mano, que se masturbaba furiosamente mientras veía como su mujer era objeto de placer de tres hombres, como me acariciaban y me introducían sus vergas en la boca mientras otro me dedeaba y chupaba mi rajita, entonces caí en la increíble realidad, mi marido siempre me había empujado a los brazos de otros hombres para su deleite personal, por eso era yo su putita, su esclava, como pude me controlé y entonces opté por la segunda opción, me abandoné a esos tres hombres, mi marido quería compartirme para disfrutar de sus perversidades, entonces ahora yo también disfrutaría.

Estos pensamientos se me borraron al sentir que una verga se reintroducía en la vagina, era algo delgada pero larga, se movía bien dentro de mí mientras me chupaba un seno, mi otro seno era chupado por uno de los que se encontraba a mi lado, mientras el otro disfrutaba de mis labios, entonces no me reprimí y gemí como loca mientras me retorcía de placer, me olvidé de mi marido y me dediqué a mi placer, el que me cogía me tomó de mis pies y me los alzó mientras me las abría para alcanzar una máxima penetración, terminó dentro de mi con un abundante orgasmo, al poco de terminar el me volví a venir mientras me retorcía de placer y me empujaba contar su verga para sentir mas sensación de placer, cuando se retiró de mí otro ocupó su lugar, tomándome de las caderas mientras me la metía con vigor y sin contemplación, esta verga era mas gorda y menos larga, ya la había sentido con la boca, ahora me cogía a su gusto con fuerza y con rapidez, me tomaba de las caderas y a cada arremetida me jalaba con fuerza para chocar con el, me sobaba mis senos con fuerza, me pellizcaba los pezones fuertemente haciendo que gritara de dolor y placer, el que estaba en mi boca ya se había retirado y se agitaba la verga y me la pasaba por los uno de mis senos ahora gritaba como poseída y me agitaba, mi cabeza era un agitar de lado a lado sintiendo oleadas de placer, me sacó la verga y me hizo acostarme boca abajo me pusieron una almohada bajo el vientre, de esa manera mis nalgas se elevaban en una posición muy acogedora, me pasó su verga potadas mis nalgas y me repasó mi vagina con ella, me la puso en la estradita de mi conchita y me la dejó ir de golpe, se quedó quieto un rato dentro de mí, sentí como que se quería venir, pero lo contuvo y empezó de nuevo a taladrarme fuertemente tomándome de las caderas, me apretaba las nalgas y me las amasaba, me acariciaba mi culito, de repente me introdujo uno de sus dedos en mi hoyito posterior, haciéndome brincar y gritar de dolor, me tomó de sorpresa, pero pronto me acostumbré a ese dedo, y me empecé a mover mas, sacó su verga y me la puso en la entrada de mi chiquito, me introdujo lentamente la punta de su cabeza, arrancándome mas gritos, me la empujó poco a poco, cuando tuve la mitad dentro me la empujó mas fuerte hasta llegar al tope, se quedó quieto un rato esperando que me acostumbrara a tremendo fierro dentro, me empezó a fornicar y logró ponerme candente, movía mi trasero con fuerza para sentirlo, solo duró unos momentos para venirse abundantemente en mi culito, pronto su lugar fue ocupado por el ultimo de ellos, y me la introdujo de nuevo en mi panochita, pronto alcancé un orgasmo mas, mientras gritaba, gemía, apretaba con los dientes las sábanas y pedía mas, en realidad este acabó muy pronto, sus lechazos fueron abundantes, mas que los otros, se desplomó encima de mi.

Escuche que susurraban algo, y el que estaba encima de mi se levantó, medio vi que recogían sus cosas y se marchaban, ni bien habían salido cuando sentí que mi marido me ponía la punta de su verga en la entrada de mi culito, me la dejó ir de un solo golpe, moví mis nalgas para sentirlo mas, y hacerlo gozar también, después de todo se lo merecía, me cogió un buen rato y me dio la vuelta para tomarme ahora por mi rajita, no encontró resistencia y me la dejó ir de un golpe, empezó a calentarme de nuevo y enrollé mis piernas por su cintura para sentirlo mas hondo logró hacerme alcanzar otro orgasmo dejándome totalmente exhausta, el se vino también, y me besó, y acarició el pelo y la cara, me dio un beso en una mejilla mientras me decía, -mi chiquilla, mi putita, te quiero-.

Por la ventana vi que ya había amanecido, no se cuanto duró esta posesión de mi cuerpo, ofrenda de mi marido a tres hombres extraños, me había entregado a otros hombres mientras el disfrutaba viéndome gemir y gozar con la verga de otros, lo había disfrutado mientras se masturbaba, yo también lo disfruté, lo gocé, y mi marido no se dio cuenta de esto, ahora venía lo mejor, la aceptación del hecho, la cruda moral después de la borrachera de licor y sexo. Me dormí, ya habría tiempo de pensar en ello, mi marido dormía al lado mío, lo besé y le dije, - gracias también a ti, yo también gocé- no me escuchaba, dormía como un inocente.

Cuando desperté eran ya cerca de las 4 de la tarde y me dolía mucho la cabeza, el licor, la orgía, los sentimientos de culpa, no sé que tantas cosas mas pasaban por mi cabeza, haciéndomela casi estallar, tardé para asimilar la situación, la cabeza me daba vueltas, lo sucedido durante la madrugada me hacía sentir sensaciones desconocidas, me sentía terriblemente mal por el hecho de haber aceptado a pesar de mi borrachera tener sexo con desconocidos, mas el hecho de recordar a mi marido como me veía mientras tres tipos me poseían y el gozaba como un demente, ahora venía la parte mas difícil, aceptar o rechazar la situación, sabía que en el estado en que me encontraba no asimilaba bien la situación así que traté de serenarme y pensar con frialdad, me metí a la ducha para refrescar mi mente y lavar mi cuerpo lleno de sudor, sexo y semen, demoré en la ducha cuando salí me sentí mejor, empezaba a vestirme cuando entró mi esposo, -buenas tardes mi bella durmiente- fue su saludo mientras me besaba, me atrajo hacia el mientras me decía: -dormías como un bebé por eso no te hablé, te dejé descansar, espero que te sientas mejor-, actuaba como si nada hubiera pasado, de una manera tan normal y tan natural, -gracias, en realidad se me pasaron las copas- fue mi respuesta.

Bajamos a comer al restaurant, empezaba a sentirme mejor y pensé que no era el momento adecuado para hablar del tema, ya habría oportunidad, además esa misma noche salíamos de regreso a casa y entonces pensaría acerca de nuestra situación, el momento de decidir vendría después de pensar con claridad.

No fue tan sencillo abordar el tema, me sentía también culpable, si le decía que estaba consciente de lo que había sucedido, podría pensar que entonces también lo gocé lo cual era cierto, entonces no sabría que decir, así que ese tema se fue haciendo menos importante en nuestra relación, nuestra situación en el aspecto sexual mejoró considerablemente, mas sexo y muchas caricias, parecía que esa situación había sido una medicina para el, había pasado ya casi un mes de la fiesta de fin de año y ahora no había mas opción que abordar el tema, cuando hablé con el, se turbó y no dijo absolutamente nada, saqué fuerzas y le hablé con firmeza de la situación, le dije que qué era lo que sucedía, o que pasaba por su cabeza con esta situación, no hubo conciliación la primera vez, es mas el no hablaba, solo escuchaba como atemorizado, ya con mas calma trató de dar su explicación que no era otra que su enfermedad, me hizo ver que su mal le impedía ser el mismo hombre de antes, además el sabía que ya no era un joven y sabía que yo me encontraba en mi plenitud sexual y que prefería que me satisficiera con otro antes que perderme. Me hizo ver el amor que sentía por mí, así supe que la primera vez que experimentó esto fue cuando estuvimos en el centro comercial, que el se dio cuenta que otro me poseía y al principio sintió rabia y trató de írsele encima al hombre que me poseía, pero notó una gran excitación de parte de el y lo que al principio fue solo un placer morboso se convirtió en una medicina para el, yo le expliqué que pensé que había sido el y que nunca había pensado serle infiel ni mucho menos dejarlo, pero que ahora la situación era distinta por que me sentía un objeto de placer para el y que eso era muy difícil de superar, el disgusto ya estaba dado, el tema fue discusión para rato, pasaron los días y no teníamos mucho acercamiento ni plática, algo se había roto, el cuando se acercaba me suplicaba que lo perdonara y que lo entendiera, fueron meses de aceptación hasta que las cosas empezaron a volver a la normalidad, decidimos volver a intentarlo, yo le dije que lo aceptaba como era, con su enfermedad, con su defecto y que no lo dejaría, el lloró y me dijo que era muy feliz a mi lado y que siempre estaría a mi lado.

Poco a poco las cosas surgieron de nuevo, estaba dado que el ya había probado su droga y le sería difícil dejarlo, yo no pensé mas en eso pero la situación me cayó por sí sola, seguimos siendo los esposos unidos y salíamos a cualquier lado juntos, nos divertíamos como antes, el al principio actuó con seriedad pero poco a poco las salidas fueron mas candentes, vestidos cortos, lencería sexy, pequeños tallones y caricias obscenas, me fue empujando de nuevo con suavidad, sin presionarme, en el fondo el ayuno de sexo me hacía ser débil ante sus acosos.

Sucedió de nuevo un día de copas, habíamos convivido un rato, ya era de noche y me dijo que tenía ganas de ir al cine, yo intuía lo que se proponía, un rato de escarceo público y sensaciones placenteras ante gente que no se daría cuenta de sus caricias, así que acepté, me sentía caliente y quería algo de placer, me gustaba complacerlo, me llevó al cine, cuando entramos me di cuenta que no había mucha gente solo unas cuantas personas, unas diez o doce solamente, me llevó a la parte mas alta, oscura y solitaria del cine, la película ya había comenzado así que nadie tomó en cuanta nuestra llegada, apenas nos habíamos sentado y me empezó a besar y acariciar, una de sus manos sacó unos de mis senos y me lo empezó a chupar, a mordisquearme el pezón, yo lo abrazaba de la cabeza y lo apretaba contra mi chichi, me alzó la falda que traía para acariciarme la entrepierna, me hizo a un lado mi braguita y me empezó a dedear, yo cerré los ojos y apreté los labios para evitar gritar, ya que me estaba arrancando un orgasmo, me sacó mis braguitas y se las metió al bolsillo de su pantalón, me hizo abrir las piernas a todo lo que dejaba la butaca para meter mas su mano en mi panocha, y me hizo enloquecer con esas caricias, después de un segundo orgasmo quedé desmadejada y con la respiración entrecortada abrazada fuertemente a su cuello, mientras me reponía, había tenido dos orgasmos pero quería mas y se lo hice saber y le quise sacar la verga de su pantalón cuando sentí una vibración por mi pecho, era su celular que estaba en tono de vibrar y recibía una llamada, el lo tomó y contestó en voz baja, alguien requería de su presencia por lo que alcanzaba a escuchar, cuando terminó me dijo de que requería de el para firmar un papel, que iría, que sería cuestión de un minuto, le dije que estaba bien que fuéramos, a lo que me contestó que iría solo, que lo esperara que no demoraría, así no dejaríamos de estar en ese lugar por que si salíamos los dos a lo mejor no quería yo regresar de nuevo, me convenció, no sé como lo acepté y se fue.

No habían pasado mucho tiempo cuando se acercó una persona, buscaba un asiento en la oscuridad y vi que se acercaba al rincón el cual me encontraba, habíamos escogido los asientos del rincón y traté de hacerme chiquita para que no me viera, pero parece que le hice una invitación ya que se acercó hasta donde estaba yo y se sentó a mi lado, le hice la observación de que el asiento estaba ocupado a lo que solo me contestó que estaba bien que en cuanto regresara la persona se paraba y lo desocupaba.

Le volví a insistir en que desocupara el asiento y lo único que hizo fue mirarme fijamente, su mirada era de deseo me recorrió con la mirada, deteniendo su vista en mis pechos que se encontraban algo a la vista después de la masajeada de mi marido, hice a levantarme pero me tomó de la mano y me jaló de nuevo al asiento. Quise protestar pero me lo impidió poniendo su mano en mi boca y acercándose a mi oído me dijo: -te he observado con el otro tipo, así que eres una putita que das placer eh, dime cuanto cobras por satisfacerme- dicho esto su mano libre fue a mis pechos y tomando uno de ellos me los apretó suavemente, magreàndomelos y masajeándomelos con firmeza, no pude evitar sentir algo caluroso por mi cuerpo, bajó su mano por mi frente y me subió la falda, notando que no traía ya pantaletas, -guau nena vienes de entrega inmediata- fue su comentario. Me introdujo uno de sus dedos en mi rajada logrando sacarme un gemido, al darse cuenta que mi resistencia había disminuido me soltó de la boca y me besó con fuerza y pasión, logró introducir su lengua en el interior de mis labios jugueteando con mi lengua mientras su dedo seguía jugando con mi clítoris, terminó por sacarme la blusa dejándome con las tetas totalmente y morbosamente al aire, agarrándome una de mis manos me la puso en su entrepierna para sentir su dureza, se bajó el cierre y sacó su instrumento que se encontraba totalmente erecto me tomó por la nuca y presionándome me inclinó a su erecta verga para que me la introdujera en la boca, su verga se deslizó a mi boca y tomándome de los pelos empezó el mete y saca en mi boca, después de un rato de estársela mamando se la solté y me paré, empecé a sentirme espantada por el hecho de que mi marido regresara, cuando noté una figura semi escondida entre unos asientos mas adelante, presentí que era mi marido, ¿sería posible que solo hubiera sido una mentira lo de salir para poder ver si alguien se acercaba a mi y pudiera tener relaciones con el?, ¿o era algo preparado por el ya de antemano?, me sentí turbada e inmóvil lo que el tipo tomó como una aceptación a quedarme y me acariciaba las piernas y me daba ligeros mordiscos en las nalgas, así que en lugar de retirarme de ahí separé mis piernas poniendo una a cada lado de las de mi fugaz atacador y tomando su verga con una de mis manos empecé a bajar y a introducirme su rico aparato, si mi marido quería mirar le daría gusto, gemí mordiéndome los labios cuando terminé de sentarme encima de ese hombre, esperé unos instantes a acostumbrarme a la posición y a su linda verga y me empecé a menear como una perra, subía y bajaba hartándome de esa verga, lo hacía con fuerza, coraje, calentura y no sé cuantas cosas mas pasaban por mi cabeza, me olvidé de mi marido y le regalé una visión totalmente erótica, me lo imaginé con su verga en la mano masturbándose mientras su mujercita era cogida por otro hombre, eso hizo que mi calentura aumentara y me llegara un orgasmo completo, mis jugos bajaban por mis piernas mientras este hombre me tomaba de los senos y bufaba con fuerza al sentir también como se venía dentro de mí, me restregó contra el y me mantuvo abrazada fuertemente a el mientras su cuerpo sufría ciertos espasmos acompasados por su orgasmo, un orgasmo muy intenso que lo dejó unos momentos jadeando mientras se reponía.

Me levanté safándome de su verga, busqué mi blusa y me la puse, me ofreció un pañuelo para que me limpiara, lo cual acepté y me limpié lo mejor que pude, le dejé su pañuelo y me retiré a los baños a terminar de limpiarme, cuando salí del baño mi marido se encontraba esperándome, diciendo que se imaginó que estaba en el baño. Me dio un beso y me dijo que si quería seguir viendo la película, le contesté que no que quería irme a la casa y tomándome de la mano me llevó al auto.

La suerte estaba echada, el volado había caído y la situación estaba aceptada, el sabía que lo había visto y no se inmutaba ya que vio como había gozado, acepté mi realidad, yo necesitaba mas sexo del que el me podía dar y el sabía que gozaba y disfrutaba cuando alguien mas me cogía. Nadie dijo nada, nuestro silencio fue el protocolo firmado de un pacto de sexo y satisfacción mutua, yo sería la actriz y el, el voyeur, y los dos gozaríamos.

La primera vez que lo hicimos ya de común acuerdo llegó algunas semanas después, fuimos invitados a un importante partido de fútbol a una ciudad cercana, a mi para nada me llama la atención este deporte y por lo que se a el tampoco, pero no protesté, sabía que había algo mas que un partido de fútbol.

Cuando ingresamos al estadio, me llevé una sorpresa, el público era escaso, poca gente para apoyar a un equipo profesional, malas actuaciones según me dijo era la causa, pasamos medio tiempo de gran aburrimiento, yo ya no sabía si en realidad había algo programado, teníamos un pacto no hablado ni discutido de absoluto silencio ante estas situaciones extramatrimoniales y de total sumisión mía, el mandaba y yo obedecía, cuando inició el segundo tiempo me dijo que si quería ir al baño este estaba en la parte baja y me dio las indicaciones para llegar, no tenía ganas de ir al baño pero igual me paré y me dirigí a la dirección dada, para salir de las gradas tuve que pasar frente a un grupo de ruidosos y alcoholizados señores que cuando me vieron babearon, ya que mi vestimenta consistía en un vestido de ligera tela la cual era de unos tirantes gruesos que llegaban hasta la cintura, con un escote bajo por la espalda, de botones al frente, mis pechos se erguían desafiantes bajo un brassier de media copa, semitransparente que no ocultaba la amplitud de mis pezones que son grandes, me dijeron algunas cosas pero no pasó a mas.

El lugar por el cual avanzaba era solitario, sentía cierto temor pero era acompañado de una plena excitación, sabía que algo me esperaba mas allá, en realidad no llegué a ningún baño, mas bien era como una especie de vestidor, ya que había algunas bancas y alacenas donde se guardan ropa o al menos esa es la idea que me dio.

Recorrí el lugar por algunos momentos, no encontré nada ni a nadie y pensé en regresar a mi lugar, busqué la salida y me dirigí a ella, casi la alcanzaba cuando entró una persona que llevaba algunos implementos en la mano, algo así como una persona de limpieza, -que tenemos aquí, mira nada mas-

- Hey miren lo que se nos apareció-

Detrás de el llegaron dos tipos mas vestidos igual, - guau que monón, esto si que es culo no madres- dijo otro.

El primero que había llegado avanzó hacia mí y tomándome de la cintura me hizo retroceder al interior.

Subió sus manos por el frente de mi cuerpo hasta llegar a mis pechos, sobándomelos por encima del vestido de una forma suave y sin prisas.- tus pechos son hermosos muñeca.

Me safé de el y busqué la salida, pero antes de alcanzarla otro de ellos me tomo por detrás abrazándome de la cintura y me arrastró de nuevo al interior. –vamos muñeca no te pasará nada malo, al contrario va a ser algo muy rico.

-No, déjenme por favor- supliqué, en realidad estaba asustada ya que no sabía si era algo planeado o no.

Me arrastraron a una de las bancas, uno de ellos me tomó de las manos por arriba de mi cabeza, mientras otro me abría de piernas y me las acomodaba una de cada lado de la banca, el otro con calma me empezó a desabotonar el vestido para buscar mis senos, me bajó el brassier, y tomo mis pechos con sus manos y me los empezó a masajear, me pellizcó los pezones, pronto mi calentura me delató y emití un fuerte gemido.

-Le está gustando a la perra, sabe lo que le espera, una buena ración de verga.

Mis manos fueron soltadas, mi vestido solo me lo alzaron y enrollaron a la cintura, pronto mis bragas bajaron por mis piernas y posteriormente por mis tobillos, hasta quedar en el suelo, uno de ellos acercó su boca a mi rajada y me la empezó a lamer de una rica forma, mi cabeza se agitaba de un lado a otro con grandes gemidos, pero pronto uno de ellos me tomo de la cabeza y me acercó su verga a mi boca para que se la mamara, abrí la boca dejando que ese pedazo de carne entrara a mi boca y se la empecé a mamar con fuerza, -así perrita, chúpamela, me decía mientras me apretaba un pezón y me lo retorcía, el toro me mamaba el otro seno.

El que me chupaba la rajita dejó de hacerlo, se sacó la verga de su pantalón y tomando posición a ambos lados de la banca me levantó las piernas para penetrarme, cuando sentí que me la metía dejé de mamar la verga que tenía en la boca y grite como una perra, -así mal nacido métemela cógeme dame toda tu verga que quiero sentirla hasta el fondo-

De nuevo fui requerida por mi otro amante para seguirle chupando su miembro, me tomaron e una mano para dirigírmela a una rica barra de carne para que la acariciara, mientras un hombre me cogía, otro hombre disfrutaba de mi boca y otro de mis manos y seguramente mi marido gozaba como loco, no lo podía ver pero yo sabía que estaría en algún lugar gozando como su mujercita era violada por tres tipos y como ella gozaba esa cogida triple.

El que me cogía se encontraba sentado en la banca y me alzaba por las caderas jalándome hacia el para penetrarme, lo hacia con fuerza y jadeaba como un cerdo, otro, el que me chupaba los senos pidió su oportunidad y se lo cedió este repitió la operación y pronto estuvo dentro de mis labios íntimos arrancándome mas gemidos y gritos.

-Así cójanme, necesito verga, apaguen mi calor perros, denme con todo- eran mis gritos.

El que me tenía la verga adentro me hizo incorporar sin sacármela y me jaló hacia el, se recostó bocarriba y me jaló encima de el, los otros dos le ayudaban para que no se me saliera su tronco grueso, una vez acomodados, me senté sobre el y lo empecé a cabalgar como una ramera, gimiendo, y gozando, mi vestido y mi brassier estaba enrollado por mi cintura y me los quitaron dejándome totalmente desnuda, mis pechos me los masajeaban me los chupaban, me pellizcaban los pezones, como si supieran que eso me enloquece.

Me hicieron recostarme sobre el que me cogía y me empezaron a dar tratamiento a mis nalgas, masajeándomeles, mordiéndomelas, pellizcándomelas, uno de ellos me empezó a lamer el culito y a introducirme su lengua, me derramó abundante saliva en el culo, sabía lo que venía y eso me hizo calentarme a tope.

-Denme por el culo también, quiero una de sus vergas adentro de mi culo, rómpanmelo.

Me abrieron los cachetes y pronto sentí la punta de una de sus vergas en la entrada de mi culito, cuando oprimió su pito hacia mi interior sentí un fuerte dolor, que pronto pasó, me quedé quieta esperando que entrara toda lo cual consiguió de un solo empujón que me hizo gritar, -ahhhh, cabrón me lo rompiste, espera un momento, ogh.

Después de un momento empezó a taladrarme el trasero mientras el de abajo se removía lo mas que podía, pronto le ayudé moviéndome al ritmo de ellos y empezó un delicioso vaivén, los gemidos eran intensos de todos, un calor me arrasó desde adentro arrojando mi primer orgasmo, sentí como mi cuerpo se tensaba y se arqueaba disfrutando como una enajenada de el, gritaba y gemía como loca, gozaba endemoniadamente de estas ricas vergas.

Sentí como el de abajo terminaba con un grito y se derramaba dentro de mi, me mordió un seno en su excitación, el que estaba arriba se dio cuenta que el otro terminaba y se salió de mí lo cual agradecí, necesitaba agarrar aire, me quedé encima del otro jadeando exhausta ya que me habían cansado estos dos sementales, pronto el que faltaba de cogerme me hizo incorporarme y pasándome a la banca de a lado, me recostó boca abajo en ella, poniendo la entrada de su verga en mi culito, me la metió con facilidad ya que me encontraba totalmente lubricada de la cogida del otro, su verga me empezó a fornicar, yo ya solamente aceptaba los embates, no tenía muchas fuerzas, pero no tuve mucho tiempo para descansar se acercó el que me había roto el culo primero, me hicieron pararme, el sentó en la banca y me atrajo hacia el para que me sentara sobre el, metiéndome la verga en la panocha, el otro se acercó por atrás y se dispuso a tomarme de nuevo por el trasero, entre los dos me acomodaron y al mismo tiempo me la metieron, entre los dos me tomaban y me alzaban, subiéndome y bajándome en sus vergas, haciéndome lograr un rico y segundo orgasmo, intenso y placentero, me sentí tremendamente exhausta, y desmadejada, ellos seguían en lo suyo, prácticamente era una muñeca en sus manos, yo no oponía ninguna resistencia ni colaboraba, ya solo disfrutaba de ellos, uno a uno de ellos fueron terminando oprimiéndome con fuerzas y haciéndome sentir sus venidas en mi cuerpo, el que estaba delante de mi, se recostó y yo encima de el, necesitaba reponerme, estuve un rato así hasta que el hizo el intento de retirarse, con delicadeza se zafó de mi y yo seguí sobre la banca boca abajo y con los ojos cerrados, cuando sentí otra verga en mi culo, entro hasta el fondo, y empezó a taladrarme tomándome de las caderas, yo no abrí los ojos, solo lo dejé hacerme lo que quisiera, alternó el mete y saca en mi culo y en mi panocha, resoplaba con fuerzas me pellizcaba los pezones como podía, me empecé a mover una vez semi repuesta, sin abrir los ojos, yo sabía que se trataba de mi marido, era su turno, siempre al final, después de haberse excitado viendo a su mujer coger como una ramera, gozando como perra, viendo como otros hombres se cogían a su tesoro, alcancé otro orgasmo, este era diferente, era un orgasmo de amor, y no solo de placer, el también terminó dentro de mi trasero con un gran grito, esperó a reponerse y se retiró de mi.

No sentí cuando salió de ese lugar, por que cuando abrí los ojos solo se encontraba uno de los hombres que habían estado conmigo, me dio una toalla y me guió hacia una regadera que se encontraba al fondo, ahí me di una rápida ducha, me sequé y busqué mi ropa, solo encontré mi vestido, mi pantaletita y mi brassier no aparecieron, ya estaba yo sola.

Me puse el vestido y salí de ese lugar, en el camino encontré a mi esposo que me tomó en sus brazos y me dio un beso apasionado, sentí su pasión y le correspondí. Me llevó hacia las salidas, el partido había terminado, ya no había gente cerca, solo unos hombre limpiando y recogiendo la basura, con ropa de trabajo como las de mis furtivos amantes que me hicieron gozar tan rico. Nadie dijo nada pero había quedado sellado nuestro pacto, de ahora en adelante cuando el se lo propusiera o me lo propusiera, yo sería su juguete sexual, su fuente de excitación, su putita, la mujer que en manos de otros hombres sería tomada para deleite de mi marido y mío también ya que me proponía saciar en esas oportunidades mi sed de sexo, ese sexo que era claro que el ya no me podía dar. De ahora en adelante se abría un mundo diferente para nosotros, nuestro amor seguiría siendo igual o mas, eso era claro, el sexo es lo que haría la diferencia entre otros hombres y mi marido.

Me llevó tiempo preparar estos recuerdos, me he excitado muchísimo durante el tiempo que ha pasado mientras recopilaba estos recuerdos, sé que he disfrutado de todo esto, y me espera mucho mas, en estos momentos estoy por salir con mi esposo, visto un fino vestido de noche color rojo, de tirantes, debajo de el solo una ligerísima tanga del mismo color, con un hermoso escote que deja entrever mis opulentos senos, asistiremos a una velada con varios amigos de el, será una cena, y claro el postre, la cereza del pastel, el festín no sé de quien o de quienes seré yo una hembra insatisfecha en mi lecho matrimonial, pero dispuesta a todo con tal de satisfacerme y satisfacer a un marido que goza viendo a su mujercita siendo cogida por otras vergas. Hasta pronto, muaaaaa.

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