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Orgía en el apartamento

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Relato enviado por : Anonymous el 03/09/2004. Lecturas: 9902

etiquetas relato Orgía en el apartamento .
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Resumen
Las vivencias tipo porno duro de un grupo de amigos y amigas en un apartamento.


Relato
Había sido una mañana aburrida. Mis amigos –y amigas – y yo habíamos alquilado un apartamento junto a la playa para pasar parte de las vacaciones de verano. Éramos, como he leído en algún sitio, el perfecto grupo de amigos que se reúne para ir al cine y luego a tomar algo. Nada más. Siempre sonrientes, siempre de buen humor, nada enturbiaba nuestra mediocre amistad.

El grupo había decidido ir a no se qué sitio fabuloso. Pero yo desistí. Alegué un poco de dolor de cabeza y todos- o eso creía yo- se fueron. En realidad, quería estar sólo para masturbarme, ya que la continua visión de mis amigas en bañador y bikini me estaba poniendo cachondo, excesivamente cachondo, creía yo, y debía hacer algo para aliviar la presión. Ninguna de ellas era una belleza, pero todas tenían algo especial que las hacía un poco deseables: Margarita tenía una cintura de ensueño y un culo perfecto, aunque ahí acababa todo, puesto que sus piernas, salvando los muslos, no eran precisamente bonitas y además, casi no tenía tetas.

Pilar era cuadrada, ligeramente gorda, con tetas prominentes, aunque no grandes y de piernas nada especiales, pero destacaba por su cara lasciva, por el hecho de que te hacía pensar que si se lo pedías, se convertiría en una ninfomaníaca. Además de eso era una soberana pija. María estaba buena, relativamente hablando, ya que, aunque tenía un cuerpo realmente voluptuoso, lo echaba a perder con una cara insulsa y una expresión tonta permanente. De todas formas, María era la única con pareja del grupo y no había problema con ella. Las otras dos me habían rechazado de una u otra forma y les tenía cierta ojeriza, aunque, como he dicho, el verlas en bañador y en bikini, había hecho que cambiara mi forma de pensar en ellas, de un modo muy extraño.

Naturalmente, también había dos amigos, Juan y Enrique, aunque no les había hecho nunca mucho caso, puesto que siempre he pensado que lo más bello del universo conocido son las mujeres, no los hombres, que sólo hemos nacido para disfrutar de la belleza femenina.

De modo que me hallaba solo-creía-en el apartamento. Sin prisas, me desvestí, me tumbé en mi cama y empecé a hacerme una paja, lentamente, imaginándome a mis amigas desnudas y en las más comprometidas situaciones. Había conseguido una de esas erecciones que hacen que uno se sienta orgulloso de su polla-se me había quedado dura, completamente dura y tiesa como el palo de una bandera. Aprovechando la situación, cerré los ojos y empecé a machacármela, con la sana intención de correrme en pocos minutos…

Y justo entonces, oí un ruido. Enseguida se me bajó un poco la excitación, pensando que alguien había vuelto . Abrí los ojos, dispuesto a vestirme rápidamente si escuchaba llegar a alguno de mis amigos, cuando la vi. Allí estaba Margarita, de pie, en el quicio de la puerta . No llevaba nada encima. Y eso me dejó sin habla, sin saber qué hacer. Pero Margarita sí que lo sabía. Sonriendo, se acercó a mí, se tumbó a mi lado y, después de lanzarme una mirada lasciva, se dedicó por completo a mi verga. Primero, la tomó en sus manos y la acarició suavemente, masajeándomela a fondo…

-Hummm…la tienes muy dura….muy dura…me encanta…siii…ahhh..creo que podremos divertirnos antes de que lleguen los demás…¿no lo crees?-me dijo, dejando de masajearme la polla y pasando a una segunda fase, la fase pajera. En ésta fase, mi amiga, que se había convertido en una ninfa lujuriosa, me agarró el pene y, formando con su mano un cilindro hueco, empezó a hacerme una paja, meneando la mano hacia arriba y hacia abajo, hacia arriba y hacia abajo, cada vez más y más rápido…

-Ohhh…siii…Margarita…no sabía que …que …te gustaran tanto las…pollas…ahhhh…parecías tan modosita…tan…tímida….ahh..siiiguee…ohhh…me vuelves loco….-gemía yo, abriendo y cerrando los ojos alternativamente, para no perderme el maravilloso espectáculo que formaba Margarita, desnuda, inclinada sobre mi cuerpo, machacándome la verga con una mano, mientras lanzaba lascivas y hambrientas miradas a mi miembro viril…

-Y…lo soy…soy tímida….sólo que….al volver de improviso, oí ruidos en tu habitación….me acerqué…te vi…masturbándote….y..bueno…no pude resistirme…me desnudé….y aquí estoy…no creo que hagamos nada malo…nadie tiene que saberlo….creo yo, vamos…somos dos adultos y vamos a disfrutar un poco del sexo, que falta nos hace…

-Tienes toda la razón…ahhh…nadie tiene…por qué….saberlo…ahhhh..siii…ahhh…lo haces tan bien…manejas tan bien la mano…ahhh…

Pronto, una brillante gota apareció en la punta de mi polla erecta. Margarita suspendió el pajeamiento y, con infinita delicadeza, acercó la cara a mi glande enrojecido, sacó la lengua y lamió la cristalina burbuja.Mi polla tembló, y por un instante, tuve miedo de correrme allí mismo…Conseguí controlarme, a pesar de la hermosa visión de Margarita, desnuda, agachada sobre mi verga . Podía verle el perfecto culo desde donde estaba y ese paisaje mi excitaba tanto que tuve que mirar al techo, para intentar detener la pasión que ansiaba consumarse.

La lengua de Margarita se puso de costado y lamió a la perfección la punta de mi polla, produciéndome tal temblor que tuve que recurrir a todo lo que quedaba de mi autocontrol para evitar el orgasmo. Cuando conseguí serenarme, mi amiga estaba deslizando su lengua hacia abajo, lamiéndome todo el tronco de la polla, dibujando con su saliva los contornos de mis venas hinchadas y temblorosas.

-Oooohhhh…-gemía yo, mesando los cabellos de Margarita . Ella, sin embargo, no parecía hacer caso a mi más que evidente estado de sobreexcitación . Con total desprecio de las consecuencias- es decir, ignorando el riesgo cierto que corría yo de eyacular de un momento a otro y de estropear, al menos por el momento, la diversión- engulló mi polla casi por completo y empezó a chupármela.

-¡¡AAAhhhh….siii…sigue..ahh…que bien chupas…ahhh!!!- exclamé, presa de una intensa excitación sexual, que amenazaba desbordar todas mis previsiones. En aquel momento, no me importaba que Margarita no tuviese apenas tetas, que sus piernas, de rodillas hacia abajo no fueran gran cosa y que de cara, no fuese ninguna belleza. Lo que me importaba, y mucho, era que aquella mujer desnuda me estaba chupando la polla, produciéndome un estado de maravillosa lasitud . Mi cuerpo entero parecía concentrarse en mi verga, ni siquiera podía pensar en nada que no fuera aquel momento de placer intenso. Sentía su lengua alrededor de mi nabo, sentía la presión de sus labios contra el tronco de mi miembro, y, sobre todo, sentía la poderosa succión de su boca, CHUPÁNDOME LA POLLA.

-Slurp…slurp…mmmmhhh…mmm- oía como gemía Margarita, embebida por completo en su labor, sin mirarme siquiera, mirando sólo mi verga en erección.

Y, entonces, en el mejor momento, todo cambió. Margarita dejó de pronto de chupar. Yo, que había cerrado los ojos para disfrutar mejor de la mamada de aquella buena –buenísima, diría yo- amiga mía, los abrí para descubrir, asombrado y estupefacto, que no estábamos solos. En el hueco de la puerta, enmarcada por el brillo del sol de la tarde, había aparecido Pilar. Y estaba desnuda. Sonriendo. Mirándonos. Acariciándose la entrepierna.

Margarita, que todavía tenía mi polla en la boca, miraba sorprendida a la recién llegada, sin saber como actuar, ni qué decir. Bueno, para decir algo, tendría que haberse quitado primero mi verga de la boca, cosa que no hizo, al menos por el momento.

-Bueno-dijo Pilar, avanzando, meneando su culo y sus tetas ostensiblemente (sí, ésta tía si que tenía tetas, no muy grandes, pero bueno, tetas que se podían manosear, vamos) -¡No puedo creer que no me hayas invitado a la fiesta, Margarita ¡¡ Con lo que a mi me gusta una polla ¡

Margarita casi se atraganta. Ninguno de nosotros dos esperábamos ese lenguaje. Pilar siempre me había parecido un poco zorra, pero de ahí a …bueno. El hecho es que Margarita se sacó mi polla de la boca, y contestó a la entrometida.

-Pues…ya que estás aquí, y que te has invitado tú sola…¿ qué tal si pruebas un poco? Está rica, dura y a punto de caramelo…te gustará, seguro…-

Pilar sonrió. Y, evidentemente, aceptó la invitación. Se sentó en un borde de la cama, se inclinó hacia mí y, sin mirarme siquiera, empezó a chupármela, olvidándose de cualquier tipo de preliminares.

-Chups..chuips…slurp…mmmmmhhh- chupaba Pilar, con más potencia que Margarita. Mi polla estaba en las últimas. Un par de chupadas más, y me correría dentro de la boca de aquella puta . Y la perspectiva no me desagradaba en absoluto.

Y justo entonces, cuándo ya me preparaba para inundar la boca de la puta de Pilar con mi semen caliente y viscoso, ocurrió lo impensable.

-¡Y no nos han invitado!- la voz era de María. Estaba en la puerta, mirándonos divertida. Y estaba desnuda, su rotundo y voluptuoso cuerpo de rubia un poco llenita-sólo un poco- reluciendo bajo la luz del sol que se filtraba a raudales por las ventanas. Pero ahí no acababa la cosa. María no estaba sola. Junto a ella estaban Juan y Enrique, también desnudos. Mi polla reaccionó antes que mi cerebro y se estremeció de gusto. ¡Aquello prometía ser la orgía del siglo y yo estaba en el centro!

Y entonces, Pilar, sonriendo a los recién llegados, se volvió hacia mi, me picó un ojo y, golosa, me dio una fuerte mamada.

-¡¡AAAhhhh…ahhh..me cooorrrooo…ahhh!!!- gemí, impotente para contener la avalancha de semen que surgió de mi polla como un misil enloquecido y que se estrelló contra la cara de Pilar. Margarita, que estaba al tanto, aprovechó la situación y se metió mi palpitante y eyaculante polla en la boca, recibiendo de lleno los últimos chorros de esperma.

Unos segundos más tarde, las dos mujeres me mostraban sus caras, chorreantes de semen- de mí semen- y sonrieron, satisfechas. Margarita, además, me mostró su boca abierta, llena con mi esperma. Luego, cerró los labios y, con un gemido, se lo tragó todo. Mi cuerpo se estremeció de gusto.

-Parece que esta tarde vamos a divertirnos…¿ no es así, muchachos?- dijo Pilar, dirigiéndose a los que aún no habían participado en la orgía. Los dos hombres asintieron y avanzaron. María se sentó a mi lado y empezó a acariciar mi polla, que se batía en retirada. Mientras, Pilar y Margarita, se dedicaban a chupar las vergas de Juan y de Enrique.

-Hummm- dijo María, sin dejar de tocarme el pene - ¿ Crees que si te la chupo…se te pondrá dura otra vez? ¡Necesitamos tu polla, no puedes fallarnos ahora!

-Creo que sí, María. Tú, a chupar. Seguro que se me pone dura, tranquila.-

Y la rubia con cara de tonta se metió mi verga en la boca y empezó a hacerme una mamada. La segunda mamada que recibía mi polla en poco tiempo. ¡Jamás lo hubiera sospechado, nunca me habría atrevido ni siquiera a pensarlo! Pero estaba sucediendo y era real. La orgía había comenzado.

-Hummm…sabe bien…-me dijo María, mientras me la chupaba a fondo.

-Me gusta que te guste…ahhh…sigue mamándola…ahhh…siii…-gemí yo, cerrando los ojos. Un instante después, volví a abrirlos. Y lo que ví me dejó de piedra. Pilar y Margarita habían chupado en profundidad a mis dos amigos…que ahora lucían un par de pollas en plena erección. Pero no era esa la razón de mi asombro. No. Lo realmente asombroso era que las dos chicas, Pilar y Margarita, se estaban besando. Se estaban besando en la boca y ninguna ponía cara de asco. Después de besarse apasionadamente durante lo que a mí me parecieron horas, las dos mujeres separaron sus labios y, con la sonrisa en los ojos y en la boca, juntaron sus cuerpos. Las tetas de Pilar se apretaron contra las tetitas de Margarita y pronto ambas estuvieron acariciándose la una a la otra.

-Oohhh..siii..Margarita…mis tetas…lame mis tetas, por favor…-suplicó Pilar. Y Margarita, solicita, inclinó su cabeza y empezó a lamerle las tetas a Pilar.

-Ohh…siii…mis tetas…..ahhh..que bien lo haces, Margarita, mi amor…sigue…

Y Margarita siguió. Maria no salía de su asombro y dejó de chuparme para admirar el espectáculo inesperado. Margarita se metió en la boca, una tras otra, las dos tetas de Pilar, chupándolas, succionándolas, sorbiéndolas…llenándolas de saliva y haciéndolas salir de entre sus labios completamente mojadas.

Todos mirábamos el lésbico espectáculo. Mi polla estaba tiesa y dura, brillante con la saliva derramada por María. Me fijé en las pollas de Enrique y de Juan. Estaban iguales, duras y relucientes. María, inclinada hacia delante, me mostraba una magnífica panorámica de su coño, recubierto de suave pelaje. Lo tenía también brillante, húmedo. Sabía que quería masturbarse mientras veía a sus dos amigas acariciándose en plan tortilleras . Margarita empujó a Pilar hacia atrás, dejándola tumbada boca arriba sobre el suelo, abierta de piernas, mostrando a todos su coño desnudo, sonrosado y húmedo.

-Cómetelo, por favor…cómete mi chochito…aoooohhhsiiiii….-gimió Pilar, suplicante, con la mirada líquida. Margarita no se hizo de rogar y un segundo más tarde estaba comiéndole el coño a su amiga del alma, metiéndole la lengua hasta el fondo, mordiéndole suavemente los labios vaginales, retorciéndole el clítoris con los labios…

-¡¡Ohhhhh,…..siiii…mi coñoo…mi coñitooo…cómetelo todo..ahhh..siii..siii..!!- jadeaba, babeante, la zorra de Pilar, agitando las desnudas piernas en el aire, mientras la tortillera de Margarita, con la cabeza entre los muslos de su amiga, inclinaba, desafiante, el magnifico culo hacia arriba.

María no pudo más. Abandonando definitivamente mi polla, se lanzó hacia sus amigas y, poniéndose a cuatro patas, empezó a lamerle el coño a Margarita. Mi polla casi hace explosión. Conseguí controlarme y decidí que debía adelantarme a los otros y poseer el enorme y jugoso culo de María. Así pues, me levanté y le metí la polla en el ano, empujando violentamente, hasta hundírsela por completo en las profundidades de su conducto rectal.

-¡¡OOhhhh….mi…cuuuuloooo…!!-gimió la rubia María, durante un segundo, para volver después ràpidamente a lo suyo, esto es, a comerse el coño de Margarita. Ésta, a su vez, le comía el coño a Pilar y Pilar…bueno, tenía la boca libre…aunque no por mucho tiempo. Raudo y veloz, aprovechando uno de los frecuentes gemidos de placer de Pilar, Enrique le metió la polla en la boca.

-¡¡MMMpppfff…mmmhhh…!!-se oyó gemir a Pilar, con la boca llena y los ojos abiertos como platos. Entonces, me olvidé del mundo y me concentré en mi deliciosa tarea: darle por el culo a María, la cual tenía un culo precioso, no tan refinado y estilizado como el de Margarita, pero sí mucho más jugoso y carnoso, más grande y con más…posibilidades.

Mi verga penetraba profundamente en el culo de María. La mantenía unos instantes quieta, gozando de la inefable sensación de estar allí, dándole por el culo a aquella voluptuosa belleza y después, empezaba a sacarla, lentamente, para luego incrementar la velocidad poco a poco, hasta sacarla casi por completo. Y entonces, vuelta a empezar. Volvía a penetrarla, volvía a mantenerla quieta en el fondo de su culo y volvía a sacarla, una y otra vez. Perdí la noción del tiempo, aunque no dejé de advertir los movimientos de mis otros amigos. Veía la polla de Enrique, entrando y saliendo de la boca de Pilar, veía el culo de Margarita, subiendo y bajando al ritmo de su comida de chocho…veía…no veía a Juan…¿dónde estaba Juan? No le veía, aunque eso no me preocupó…por el momento. Porque un instante después, sentí como algo enormemente duro y carnoso penetraba sin contemplaciones a través de mi agujero anal.

-¡¡AAhhhh…!!- no pude evitar gemir, al sentirme penetrado por el culo. Efectivamente, Juan, aprovechando que yo estaba ocupado enculando a María, había empezado a darme por el culo. La sensación era atrozmente extraña, placentera, sí, pero extraña, sobre todo, combinada con lo que sentía al penetrar el culo de la neumática María. Miré hacia atrás: Juan sonreía, mientras me agarraba el culo con firmeza. Todos los demás nos miraban, naturalmente, ya que la sesión lésbica de Margarita y Pilar había pasado a un segundo plano ante esta novedad. Intenté concentrarme y no pensar en lo que tenía metido en el culo, intenté no pensar en nada…pero no podía. Mi mente volvía al hecho incuestionable de que otro tío me la estaba metiendo por detrás. Sabía que tenía que hacer algo, pero estaba tan cachondo…mi polla, endurecida y temblorosa, cogida entre dos fuegos, estaba a punto de eyacular. Y entonces, justo entonces, Pilar dejó de luchar contra las oleadas de placer que invadían su coño y se corrió, inundando la boca de Margarita con sus jugos…:

-¡¡AAAhhhh…me coorroo…amm…ahh..Mar…Margarita…ahhh…sii..!!-gimió Pilar, sacándose por un momento la polla de Enrique de la boca. Y todo empezó a rodar. Enrique, acto seguido, se corrió dentro de la boca de Pilar, llenándosela con sus abundantes emisiones de semen, un chorro tras otro que convirtieron la cara de mi amiga en un charco de esperma, del que sólo sobresalían los ojos, brillantes de deseo.

-¡¡Me corro,…puuutaaa!!-exclamó Enrique, mientras eyaculaba dentro de la boca y sobre la cara de la zorra de Pilar. Margarita, sacando la cabeza de entre los muslos de Pilar, me mostró su cara, chorreante con los jugos de su amiga. Y un segundo después de sacar la cabeza de allí, su rostro mostró a las claras que se estaba corriendo, pues se convirtió en una máscara símbolo del placer más intenso, con los ojos entrecerrados y la lengua fuera, mientras gemía, plena de excitación sexual.

-¡¡¡AAAAhhhhh…siii…me…me cooorro…me coorro…me estoy corriendoo…ahhhh!!- gimió. Y la voluptuosa María, que estaba comiéndole el coño a Margarita, no tuvo otro remedio que sacar también su cabeza de entre los muslos de su amiga. Volvió la cara un poco hacia mí, sonriente, y pude ver que también, como las otras, la tenía llena de jugos lustrosos y cremosos que corrían deprisa por sus mejillas sonrosadas. Yo, mientras tanto, no había dejado de darle por el culo. Y un momento después de volver hacia mí su cara, se corrió, gimiendo estentóreamente de placer.

-¡¡AAAhhhh…me corro…ohhhh..me cooorrro…ahhh..ahhh…!!- exclamó, y pude sentir como sus jugos corrían por sus muslos, pegándose a los míos, puesto que yo estaba acoplado a ella mientras la enculaba. Todavía no había terminado María de correrse, cuándo sentí que me venía. Todo mi cuerpo tembló, mi polla salió de su agujero y, sin poderme contener, enloquecido de placer, mientras aún Juan me enculaba una y otra vez, me corrí sobre las enormes nalgas desnudas de María.

-¡¡AAhhh…María…ahhh…me…co…coorroo…ahhhh!!-gemí.

Me derrumbé sobre el culo de María. Sentía el calor de su piel, la perfección de sus nalgas blancas y desnudas…y entonces, Juan sacó la polla de mi agujero anal y eyaculó a su vez sobre mi culo.

-¡¡AAAhhh…ahhh…!!-exclamó, a la vez que se derrumbaba también él sobre mi cuerpo desnudo.

Luego, permanecimos durante largo rato tumbados, los unos junto a los otros, sin hablar, con los cuerpos desnudos, lujuriosos y calientes, sudorosos y cubiertos por los cálidos y humeantes fluidos de nuestra pasión desenfrenada.

Poco a poco, las pollas y coños que acababan de proporcionarnos tanto placer, empezaron a recuperarse de nuevo, preparándonos para otra orgiástica sesión, que prometía ser más intensa que la anterior.

Empezamos a arrastrarnos lentamente, hasta cambiar nuestras posiciones. De este modo, quedé tumbado junto a Pilar, sintiendo todo el calor de su piel cerca de mí. Un poco más allá, ví como Juan, que acababa de darme por el culo, no tenía reparos en ponerse a acariciar las pequeñas tetas de Margarita, la cual respondía a sus atenciones masajeándole la polla . Por su parte, Enrique le prestaba toda su atención a las grandes tetas de María, cubriéndolas de besos y de lametones, mientras la rubia le exprimía la verga con una mano. Pilar llamó mi atención. Empezó a acariciarme el pene, lenta y suavemente.

-AAhhh…sigue así…pronto estará otra vez en posición de disparo, Pilar…ahhh…-gemía yo.

-Bésame- me dijo.-Bésame, por favor.

La obedecí. Acerqué mi boca a la suya y la besé. Juntamos nuestros labios y lancé mi lengua al ataque. Pronto, la lengua de Pilar se enredó con la mía y disfrutamos de un delicioso beso de pasión.

-Creo que ya tienes la polla preparada- me dijo Pilar, sonriendo, después de separar sus labios de los míos. Su mirada iba hacia abajo. La seguí y, efectivamente, comprobé que mi nabo estaba ya tieso y casi totalmente endurecido. El beso de Pilar había sido esencial y maravilloso.

-Fóllame.- me dijo- Vamos, fóllame, ¿a que estás esperando?

Pero yo no quería follarla…todavía. Primero, quería probar su coño, quería comerle el coño y saborearlo a placer. Y se lo dije. Ella rió con ganas. Luego, se abrió de piernas y, mostrándome su rajita, sonrosada y humedecida por el reciente orgasmo, me dijo.

-Está bien, puedes comerme el coño…pero no tardes mucho. Tengo ganas de follar.

-Tranquila, yo también quiero follarte, Pilar.- le dije, mientras echaba una mirada al resto del equipo, para ver qué estaba haciendo. Enrique ya la tenía dura. María se aprovechó de ello y se abrió de piernas, mostrándole el coño rojizo y humedecido, pidiéndole que la jodiese bien jodida. Enrique no se hizo de rogar y se lanzó en picado, metiéndole la verga directamente en el coño. Por su parte, Juan, que también la tenía dura, siguió mostrando su predilección por los culos, puesto que ahora le estaba dando por el trasero a Margarita. Al ver el panorama, me dije que lo mejor sería una chupadita rápida al chocho de Pilar y luego…¡ a follar!. Y eso hice. Hundí mi cabeza entre los muslos de la zorra de Pilar, saqué la lengua y se la metí hasta el fondo en el coño.

-¡AAhhhh…ahhh…siii…!!- gimió Pilar, temblando de placer, expulsando una ligera pero significativa cantidad de efluvios que mojaron mi boca. Aspiré el olor de su coño, un olor salado y lascivo que me puso aún más cachondo.Mi nariz se llenó con los pelos de su entrepierna, mientras mi lengua la follaba sin compasión. Cuándo me cansé de saborearle el coño, saqué la boca de su deliciosa rajita y, simplemente, introduje mi cuerpo entre sus abiertas piernas y le metí la polla en el chocho.

-¡¡AAaaahhh…siii…fóooollameee…..foooollamee…toda…..aahhhh…siii…necesito tu polla…necesito tener tu polla en mi coño….ahhhh!!-exclamó Pilar, entrecerrando los ojos y abandonándose a la lujuria. Yo sentía el roce de sus labios vaginales cada vez que metía y sacaba la verga de su conejo, sentía los cada vez más abundantes jugos que rodeaban y mojaban mi pene por todos lados, sentía la presión de su endurecido clítoris cada vez que aplastaba mi nabo contra él…y todo eso me ponía a cien, tan cachondo que me creía incapaz de contenerme.

Pero lo hice. Me contuve y evité correrme un minuto después de haber empezado a follarme a Pilar. Luego, más calmado, con más dominio de mí mismo y de mi polla, miré a mi alrededor. Y lo que ví estuvo a punto de echar por tierra todo mi autocontrol. Enrique ya no estaba jodiendo a María. Ahora, mi amigo yacía boca arriba, lánguidamente estirado, mientras Juan le chupaba la polla. Junto a ellos, sin perderse un movimiento, María y Margarita, abrazadas, se besaban la una a la otra. Intenté no mirar más. Me concentré en mi labor y seguí follándome a Pilar. Pero era inútil fingir que no había visto nada. Un segundo más tarde, mis amigos rodaron todos hacia nosotros y ya no pude hacer nada. Estábamos rodeados. Por un lado, Juan seguía mamándole la verga a Enrique, que gemía de placer. Por otro lado, María, abierta de piernas, ofreció su sexo desnudo a Margarita, la cual, sin dudarlo un instante, se lanzó a por él. Pilar miraba también, agradablemente sorprendida, a juzgar por la sonrisa de su rostro. Gemía debido a mis embates, pero también, seguramente, debido al placer que le proporcionaba el ver aquella orgía junto a ella. Y pronto nos tocó participar. Juan dejó de chuparle el nabo a Enrique. Éste ya tenía la polla más que tiesa, dura, brillante y temblorosa y por lo visto a Pilar le pareció que era una pena desperdiciar una polla así. Con un gesto, me indicó que sacara mi verga de su chocho. Así lo hice. Luego, Pilar, se puso encima de Enrique y empezó a follar con él. Por mi parte, para evitar cualquier nuevo ataque de Juan, me abalancé sobre Margarita, que estaba enfrascada chupándole el coño a María, y le metí la polla por el agujero del culo.

-¡¡MMMMhhhh….!!- gimió Margarita, al sentirse enculada. Yo imprimí la mayor velocidad posible a mi penetración: quería joderla del todo, darle por el culo a fondo, puesto que su culo era el que más me gustaba de la reunión. Quería su culo y lo tenía, le estaba dando por el culo a Margarita y eso me ponía cachondo y excitado, tanto mental como físicamente. Una parte de mi mente temía que Juan me diera nuevamente por el culo, pero creía que no repetiría. Y efectivamente, así fue. Juan, al verse solo y con la polla tiesa, procedió a meterla en la boca de María, que gemía de placer al sentir como Margarita le comía el coño. María se la chupò a conciencia, según pude ver, puesto que la boca de la rubia parecía una máquina de succionar. No contento con que la magnífica rubia le mamara la verga, sin embargo, Juan sacó pronto su nabo de la boca de María y la metió sin complejos dentro de la boca de Enrique, que gemía mientras follaba con Pilar.

-¡¡MMMpffff…!!- resopló Enrique, sorprendido. Pero un poco después ya estaba chupándole la polla a Juan con total tranquilidad, mientras éste, en éxtasis, gemía de placer.

Volví a concentrarme en el impresionante culo de Margarita. Empujaba mi verga, la metía hasta el fondo y la sacaba cuidadosamente, evitando, sobre todo, una excitación de más que me enviara de cabeza al orgasmo. Me encantaba el culo de Margarita y lo estaba pasando de miedo dándole por el trasero, lo que apenas unas horas antes hubiera sido sólo una fantasía porno.

Los gemidos de placer llenaban la habitación. El calor era sofocante y nuestros cuerpos desnudos sudaban por todos los poros. Nuestras expresiones eran de felicidad y de intenso goce. Parecía que todas las barreras habían saltado y que lo único que queríamos era follar, joder y pasarlo bien, sentir placer sexual y nada más. Y como para corroborar esto, Juan sacó de nuevo la polla de la boca de Enrique y la metió dentro de la boca de María. La rubia volvió a chupar a conciencia, produciendo los típicos chasquidos del chupeteo intenso…Noté que todos estábamos temblando de placer. El orgasmo estaba cerca de nuestros sexos calientes y húmedos. Juan sacó la polla, temblorosa, de la boca de María y la metió, nuevamente, dentro de la boca de Enrique. Enrique empezó a chupársela otra vez, pero a los pocos segundos, Juan eyaculó violentamente.

-¡¡¡AAAhhhhggg…!!-gimió, impotente para contener la avalancha de semen que llenaba la boca de Enrique.-¡¡Me coorrooo…ahhhh…!!

Pilar, con los ojos abiertos de par en par, no perdió detalle de la obscena eyaculación de Juan dentro de la boca de su amigo Enrique. La muy zorra continuó follando un par de instantes más, pero luego, arrastrada a su vez por el ardiente calor que quemaba su bajo vientre, se corrió, agitándose voluptuosamente mientas jadeaba y gemía, ensartada aún en la enhiesta polla de Enrique.

-¡¡OOOhhhh…me co..Me corro…ahhh…!!-farfulló Pilar, mientras se corría y caía vencida por el placer, golpeando con sus tetas el pecho de Enrique. Éste, sin embargo, aún consiguió contenerse. Liberándose del abrazo de Pilar, se levantó, con la polla tiesa y palpitante y la boca chorreante de semen. Y sin decir nada, introdujo su verga en la boca anhelante de María. La rubia chupó, agradecida. Pero sólo un par de segundos, porque luego, Enrique se corrió dentro de aquella preciosa boca femenina, llenándola de esperma caliente y viscosa que se derramaba hacia abajo, hacia el cuello y las grandes tetas de la rubia.

Para mí fue demasiado aquella última escena de pasión desenfrenada. Sin poder evitarlo, empecé a correrme, primero dentro del conducto rectal de Margarita y luego, cuando conseguí sacar la polla, sobre el culo y la espalda de mi querida amiga.

-¡¡OOhhh…me cooorrrooo….ahhh…Margarita…..ahhhh….tu culo…tu precioso culoooo…ahhhhh…!!-gemía, incoherente, mientras caía hacia atrás, vencido por el orgasmo y el placer. Ahora, sólo quedaban Margarita y María. Sonrientes, cambiaron de posición y se pusieron en la postura del sesenta y nueve, Margarita debajo y María arriba, cada una con la boca en el coño de la otra.

-¡¡Slurp…slurp…lap…lapss..Slurp..slap..ahhh..mmmhh!!- era lo único que se oía en la habitación, mientras las dos tortilleras completaban su labor, chupándose la una a la otra. Miré a los demás. Enrique y Juan tenían las pollas aún un poco tiesas pero con los síntomas del desinflado. Ya no estaban duras y tenían tendencia a caer hacia abajo. Ambos miraban a las dos lesbianas comerse el coño mutuamente. Pilar, por su parte, parecía aún excitada y, durante unos instantes, estuvo acariciándose el coño.Creo que era evidente que ver a sus dos amigas en aquella postura la ponía cachonda. Por mi parte, era maravilloso estar ahí, viendo a Margarita y a María follar en plan tortilleras, era maravilloso estar desnudo, sintiendo como remitía el placer de la polla, era maravilloso ver a todos mis amigos y amigas completamente despelotados, mostrando todos sus secretos y sus pasiones más ocultas…era obsceno y por eso me gustaba.

-¡¡Mmmmmhhh…slurrp..slap…ahhh..ahhh…!!-gemía Margarita, mientras torrentes de descontrolados fluidos descendían desde su abierta raja hacia sus muslos.

-¡¡AAhhhh…ahhhh….siii..ahhh…mmmmhh!!- balbuceaba María, mojando con sus jugos calientes la cara de Margarita.

-¡¡¡MM…AAAAHHHH…..me coorrooo…ahhhh…ahhh…!!-exclamó Margarita, apartando la cara, empapada en jugos femeninos, de la entrepierna cálida y aterciopelada de María. Y Margarita se corrió, inundando con sus fluidos la cara de María, que continuaba comiéndole el coño.

Un instante más tarde, la jugosa María alzó medio cuerpo hacia arriba, prorrumpió en un gemido poderoso y, con todo su desnudo cuerpo en tensión, se corrió, ahogando con sus jugos a Margarita, que aún tenía la cara bajo la entrepierna de su amiga.

-¡¡AAAhhh…me corroo…siii…mmmhhh…que gustooo….!!-gimió María, corriéndose imparablemente.

Luego, todos nos quedamos en silencio. De nuevo nos tumbamos a descansar unos minutos, sabiendo que la siguiente fase sería probablemente la última. Allí estábamos, todos desnudos, todos excitados, todos con la sonrisa tonta en la boca, todos cubiertos de sudor y de restos de emanaciones sexuales.

Y de nuevo, tras un paréntesis un poco más largo que el anterior, todo comenzó . El calor recorría nuestras venas como un veneno que nos impulsaba hacia cotas más altas de obscenidad. Nada era imposible, nada estaba prohibido, sólo se trataba de disfrutar del sexo, sin cortapisas, sin hacerle daño a nadie, sólo placer y nada más que placer. Empezamos a movernos, lentamente, sintiendo como nuestros cuerpos calientes se rozaban unos con otros. Hice revisión mental de lo que yo había conseguido hasta ahora: todas las chicas, es decir, Margarita, Pilar y María, me habían mamado la polla; además, había conseguido follar con Pilar y también les había dado por el culo a María y a Margarita. Aparte de eso, también tenía que anotar que Juan me había dado por el culo. No estaba mal, pero se podía superar. Con un poco de suerte. Y a eso iba ahora.

La tercera fase de la orgía había comenzado.No había vuelta atrás.

Junto a mí, a un lado, estaba Pilar. Sentía su calor, su cuerpo caliente pegado al mio.Me miró y sonrió. Yo, sin decir nada, la besé en la boca, un beso con lengua, caliente y húmedo, mientras mis manos acariciaban su culo. La polla empezó a empinárseme de nuevo.Más allá, vi como Margarita empezaba a mamarle la verga a Enrique, lenta y suavemente, con evidente regusto y parsimonia. A mi otro lado, yacía Juan. María estaba sobre él, agarrándole la polla y friccionándosela de arriba abajo, muy rápidamente. Pronto, los tres hombres tuvimos las vergas hinchadas y duras, preparadas para el combate que se avecinaba. Nuestras lanzas apuntaban, orgullosas, hacia las desnudas mujeres y sus mojados coños. Y las impúdicas damiselas no se hicieron de rogar. La primera fue Pilar, incrustándose en mi nabo con absoluta precisión, metiéndose mi miembro hasta el fondo del conducto vaginal. Luego, le llegó el turno a María, que se ensartó en el pene de Juan. Y por último, Margarita, que empezó a follar alegremente con Enrique. ¡Qué maravilloso era estar allí, tumbados los tres, desnudos, con las pollas tiesas, mientras aquellas tres putas cabalgaban sobre nosotros, dándonos tanto placer con sus coños que parecía que íbamos a explotar!

-¡AAhhh….mmmhhh…ahhh…siii…ahhh!- gemía Pilar, saltando sobre mi polla, ensartándose y desensartándose una y otra vez, con rapidez creciente, mientras volteaba la cabeza a un lado y a otro, admirando a sus desnudas amigas que, como ella, también follaban frenéticamente. Yo, por mi parte, me concentraba en la difícil tarea de no correrme, aprovechando que después de varias corridas, mi polla se presentaba dura y más resistente. De éste modo, podía disfrutar viendo como se bamboleaban las grandes tetas de María mientras follaba con Juan, y como el culo de Margarita subía y bajaba al ritmo de su folleteo con Enrique.

Pilar se detuvo. Miró a un lado, donde estaba la apetecible María y, acercando su boca a la de ella, la besó. La rubia respondió apasionadamente al beso y abrazó a Pilar, aplastando con sus grandes tetas las tetas de su amiga. Juan y yo permanecimos a la espera, mientras aquellas dos zorras tortilleras se besaban . No estaba mal, después de todo teníamos las pollas insertadas dentro de sus jugosos coños y era un buen lugar para esperar. Margarita no se pudo resistir y pronto se acercó a Pilar, que estaba en el centro, requiriendo su atención. Pilar abandonó a María con una sonrisa y besó a Margarita, la cual, visiblemente agradecida, no solo contestó favorablemente al beso, sino que se dedicó a acariciarla, dedicando su atención sobre todo a las tetas y al culo de su amiga.

Pasaron algunos minutos. Nosotros, los hombres, nos mirábamos con asombro. Pasaba el tiempo, y aquellas tres putas tortilleras seguían con sus besos y sus caricias lesbianas, sin pensar ya en nosotros.

-Creo que estas tres putas se merecen una lección- dijo Enrique, mirándome.

-Yo también lo creo. Están pasando de nosotros. Debemos hacer algo.-dije yo.

-Claro que sí-terció Juan- Tenemos que joderlas a fondo y sin compasión, como putas que son.

Y sin decirnos más, pues no era necesario, iniciamos el ataque. Los tres a la vez nos incorporamos rápidamente, situando a nuestras respectivas zorras bajo nosotros.

-¡¡OOhhh…que…que…ahhhh…..!!-gimieron ellas, casi al unísono, mientras se abrían de piernas al máximo, sin ofrecer resistencia, como las putas fáciles que eran.

Saqué mi verga del chocho de Pilar y, empujándola aún más hacia atrás, se la metí por el ano.

-¡¡AAhhh…mi culo…me duelee…ahhh…!!-exclamó, al sentir que la enculaba. Sin hacer caso a sus gemidos ni a sus quejas, empecé a darle por el culo violentamente, descargando toda mi rabia y toda mi pasión en aquel agujero anal que – ahora lo reconocía- siempre había deseado violar. Sentía como mi polla penetraba a toda velocidad en el conducto rectal de Pilar, haciéndome experimentar un intenso placer sexual.

-¡¡AAhhhh….ahhhh…ahhhh!!!-gemía Pilar, despatarrada, con los ojos muy abiertos, mientras yo continuaba jodiéndola por el culo.Mi polla entraba y salía una y otra vez, rauda y veloz, del recto de mi amiga, mis manos apretaban brutalmente sus tobillos, mi torso se aplastaba contra sus tetas y mi boca se comía su boca. En definitiva, que me la estaba follando a placer, hasta el fondo.Y por el culo. El culo de Pilar era sólo mío.Su culo de puta inmunda me pertenecía. Eso pensaba en aquellos momentos de plenitud sexual, de excitación sin límites.

Para evitar correrme demasiado pronto, intenté controlarme y eché un vistazo al resto del equipo. Juan se estaba follando a María sin compasión, jodiéndola con una violencia y una rapidez tales que me dejaron impresionado. La hermosa rubia temblaba con cada embestida de Juan, lo cual era digno de verse, pues producía que las tetas de Maria se bamboleasen a un lado y a otro como un flan, mientras el resto de su cuerpo vibraba visiblemente. Al otro lado, Enrique había decidido disfrutar del maravilloso culo de Margarita y la había puesto boca abajo, abierta de piernas hasta el absurdo, mientras él la penetraba brutalmente por el ano.

Arrecié en mis embestidas anales, jodiéndome a conciencia cada milímetro del culo de Pilar.

-¡¡AAggghh…ahhh…qué bruto…mi …culooo….ahhh…!!!-exclamaba ella, sudorosa y brillante mientras yo la jodía. Ví como su coño se humedecía cada vez más, ví las oleadas de jugos que mojaban su conejo. Estaba cachonda y yo estaba tan caliente que creía que iba a estallar. Saqué la polla de su ano, la situé frente a su cara y, aprovechando uno de sus frecuentes gemidos de placer, se la metí en la boca.

-¡¡AAmmpfff…ggg…..!!-gimió ella, con mi verga clavada hasta el fondo de su garganta. Empecé a menearla, a follarla por la boca. Su saliva me envolvía la polla.Intentó chupármela, pero no le dí tiempo. Mi nabo entraba y salía una y otra vez de su boca, golpeandola en las encías, en las muelas, raspando sus dientes…

-¡¡AAhhh…puuutaa…!!-exclamé, cuando supe que estaba a punto de correrme.-¡¡Me corroo…puuutaaa…ahhh!!!- y me corrí en explosivas oleadas de semen que inundaron la boca de Pilar, borbotearon fuera de sus labios y cayeron sobre sus tetas, después de mojar su cuello. Mi polla fue expulsada de su agujero bucal por la propia violencia del orgasmo. Todavía estaba corriéndome, y así, lancé varios chorros de semen que fueron a estrellarse directamente contra las mejillas, los ojos y la nariz de Pilar, dejándola con la cara chorreante. Las piernas de Pilar, que hasta entonces se habían mantenido en el aire, agitándose patéticamente, descendieron hasta tocar el suelo. Y acto seguido, me derrumbé sobre la mujer que acababa de follarme.

Después de varios segundos de dulce abandono, conseguí reunir fuerzas para mirar a mis compañeros de orgía. Enrique, que se estaba follando el culo de Margarita, estaba terminando de correrse en ese momento. Pude ver como su enhiesta verga derramaba una asombrosa cantidad de semen sobre las nalgas y la espalda de nuestra común amiga, dejándole el culo blanco y rezumante. Y al otro lado, Juan se corría voluptuosamente, lanzando certeros y potentes chorros de semen sobre la cara de María, que abría la boca para recibir la cálida leche recién ordeñada.

Pronto, mis dos amigos también cayeron de bruces sobre las mujeres que se acababan de follar. Estábamos cansados, agotados casi, pero contentos. Pude verlo en sus ojos. ¡Nos las habíamos tirado a placer, nos las habíamos follado a fondo! Las habíamos dejado totalmente folladas.

Transcurrieron unos minutos, no sé decir cuanto. Las chicas se libraron de nuestro abrazo final y se juntaron, un poco más allá. Era maravilloso verlas allí, desnudas, sonriendo y señalándonos, planeando sin duda algún juego con nosotros, pobres hombres desnudos con las pollas fláccidas y caídas. Y algo, efectivamente, planearon, puesto que se acercaron a nosotros y nos incitaron a volvernos hacia arriba. Así lo hicimos, con cierta desgana teñida de curiosidad y morbo. Luego, Margarita cogió mi verga con una mano, sonrió y se la metió en la boca. Pilar hizo lo mismo con la polla de Juan y María con el nabo de Enrique. Unos segundos más tarde, las tres mujeres nos estaban haciendo una mamada. Margarita mamaba bien, pero no conseguía que mi verga respondiera como era debido. Así pues, se la sacó de la boca, se quedó un instante pensativa y luego, con un mohín de picardía, empezó a echarme saliva directamente sobre la polla. Mientras veía, extasiado, como Margarita expulsaba saliva y más saliva por la boca, mojándome el miembro por completo, sentí que el ardor del deseo volvía a fluir por mis venas. Mi verga empezó a hincharse y a endurecerse y Margarita, sonriente, me la cogió con una mano y empezó a machacármela.

-¡¡AAhhh….asii…sii…Margarita, puta, así se hace….siii…ahhh…me la estás poniendo dura de verdad…!!-decía yo, con la voz entrecortada por la excitación. Margarita, sin dejar de machacármela con la mano ni un segundo, continuó escupiendo saliva sobre mi pene .

-Margarita…por favor…chúpamela…hazme una mamada, por favor…-supliqué yo, ardiendo de deseo.

-Te haré una mamada…si eso es lo que quieres…-me contestó ella, sin dejar de mirarme con sus ojos negros.

-Si…lo quiero…quiero que me hagas una mamada…- le dije yo.

Y Margarita dejó de machacármela con la mano, se metió mi polla en la boca y empezó a chupármela.

-Ahh…siii…puta…que bien la chupas…eres una chupapollas…siii…Margarita…-gemía yo, mesando con ansia los cabellos de Margarita y mirando a mi alrededor. María y Pilar también eran dos buenas chupapollas. Les estaban haciendo un buen trabajo a mis dos amigos, que yacían, como yo, boca arriba, con las pollas tiesas y duras, gimiendo de placer mientras aquellas dos putas les mamaban las vergas.

Y de pronto, todo terminó abruptamente. Las tres mujeres, respondiendo a una señal secreta que solo ellas conocían, dejaron de mamarnos las pollas. Nos dejaron con las vergas tiesas y empinadas, mojadas y temblorosas, anhelantes del lametón final que liberara nuestra pasión.

-¿Qué…?por qué…nos dejan…así…por favor…sigan…con la mamada…por favor…por favor..-suplicamos al unisono los tres, empalmados y abandonados.

No respondieron a nuestras súplicas. Sin embargo, Pilar se puso junto a Enrique y le dijo al oido, pero de forma que todos la oyeran:

-¿Por qué no vas y se la chupas?-le dijo, dirigiendo hacia mí su mirada- La tiene dura.Muuuy dura.

-Yo…yo…-balbuceó Enrique, mirándome a mí, mirando a mi polla enhiesta y mirando a la lasciva puta de Pilar.

-Vamos…es fácil…y divertido…-le dijo María, acercándose a Enrique y acariciándole la verga.-Te gustará…venga…sólo un poco…chúpasela…es tu amigo…y entre amigos…hay que ayudarse…él la tiene tiesa y necesita una mamada…así que…¿por qué no se la mamas tú?

Yo permanecía quieto, mirando la escena. Juan también miraba, paralizado. Entonces, Margarita se acercó a Enrique y, acariciándole también la polla, le dijo, susurrante:

-Venga, Enrique…no es difícil…sólo una mamadita…por favor..nosotras nos la merecemos…nos merecemos ver como se la chupas..…vamos…a qué esperas…sluurp…- la lengua de Margarita dio un fuerte lametón a la polla de Enrique. Éste, como electrizado, se incorporó, aunque no del todo, se puso boca abajo y reptó hacia mí. Metió la cabeza entre mis piernas y, tras mirarme con una mirada brillante y extraña, abrió la boca, tomó mi verga entre sus labios y empezó a chupármela.

-¡¡AAhhh…!!-gemí yo, mordiéndome los labios y agarrando brutalmente el pelo de Enrique. –No…qué …haces…no…para…paraa…ahhhh…no sigas…ahhhh….

Pero Enrique estaba lanzado y, sin atender a razones, siguió mamándome la polla a una velocidad increíble, poniéndomela realmente dura y gorda, temblorosa y bamboleante.

-Slurp…slurp..slap…ahh…hmmmm…-gemía Enrique mientras me la chupaba.

-¡¡AAhhh…mamón…ahhh…!!-exclamaba yo, con los ojos desorbitados, mientras veía como las chicas reían y cuchicheaban entre sí. De pronto, Juan se levantó, y, sin mediar palabra, se agarró la verga y se la metió por el culo a Enrique.

-¡¡AAAhhhhh…mi cuulooo…!!-gritó Enrique, mirando hacia atrás. Juan empezó a sodomizarlo con auténtica pasión, insertándosela en el ano una y otra vez, golpeando con ansia sus nalgas desnudas con sus muslos sudorosos.

Las chicas no podían más. Margarita le metió mano a María, introduciéndole un dedo en el conejo mientras la besaba. Pilar, por su parte, le metió un dedo en el culo a Margarita y empezó a juguetear con el ano de su amiga, sin dejar de mirarnos a nosotros.

Enrique, de pronto, dejó de mamarme la polla. Alzó la cabeza hacia arriba y, con un profundo y bestial gemido de placer, se corrió.

-¡¡¡AAAhhhhh…!!!-exclamó, eyaculando violentamente sobre el suelo. Pude ver su polla, totalmente dura y enhiesta, lanzando chorros y más chorros de semen que se estrellaban contra el suelo…

María se abrió de piernas. Margarita introdujo la cabeza entre los muslos de su amiga y empezó a lamerle el conejo.

-¡¡AAAhhh…siii..sigue…puta asquerosa…siii..ahhh!!-gritaba María, en medio del paroxismo del placer, a punto de correrse. Y Margarita, sin dejar de echarnos un vistazo de cuando en cuando, continuó mamándole el chocho a la rubia de su amiga.

Enrique se había derrumbado sobre mí. Mi polla continuaba endurecida y desafiante, temblorosa y a punto y yo estaba deliciosamente cachondo. Juan, que había sacado la polla del ano de Enrique, se incorporó y se situó a mi lado, de rodillas, con la polla tiesa, a un centímetro de mi boca.

Pilar sacó el dedo del culo de Margarita. Se acercó también a mí y, golosamente, se metió mi polla en la boca y empezó a mamarla.

-¡Sluurp..sluurp..hummm…que bien sabe esta polla….ahhhh….siii…soy tan, pero tan puta…ahhh!!-gemía Pilar, mientras me la chupaba.

No parecía tener otra elección. Abrí la boca, tomé la polla de Juan entre los labios y empecé a chupársela. La sentí dura y fibrosa, golpeando mis encías. La apreté con los labios y la lamí en profundidad. Pilar arreciaba en sus embates bucales contra mi verga y sabía que pronto me correría. Pero también sabía que Juan estaba a punto de correrse a su vez. Me concentré en chupársela bien chupada, después de todo era mi amigo y, por los amigos, cualquier cosa. Así pues, se la lamí a conciencia. Luego, se la envolví en una abundante capa de saliva. Por último, mi lengua se dedicó a lamer delicadamente la punta de su grueso glande. Noté la raja de la punta de su polla, noté como temblaba de placer…noté el sabor de su semen en mi boca. Y entonces, se corrió.

-¡¡AAAhhhh…!!-gimió, temblando de gusto. Oleadas de semen estallaron dentro de mi boca, obligándome a separar los labios y a dejar libre mi presa, no sin antes tragar algo de aquella esperma derramada. La polla de Juan quedó libre y, como una manguera sin control, continuó eyaculando a diestro y siniestro, llenándome la cara con su leche viscosa y caliente.

Luego, al fin, Juan cayó de bruces, agotado.

Pilar aún continuaba chupándome la polla.Pero ahora, en sus ojos, había una sonrisa indisimulada y un atisbo de una lujuria y una lascivia como nunca antes había visto en nadie. Desvié la mirada. Margarita estaba llegando al final de su mamada. María, con los ojos en blanco, se corrió brutalmente dentro de la boca y sobre la cara de su amiga.

-¡¡AAAhhhgghh….ceeerdaa….me coorrooo…ahhh…bebetelo todo….ahhh…siii!!!-exclamó María, corriéndose abundantemente, mojando por completo a la ardiente Margarita.

Sólo quedábamos Margarita, Pilar y yo. Y yo tenía la verga tan tiesa y temblorosa, que dudaba en llegar al siguiente segundo sin eyacular. En esto, Pilar dejó de mamar mi polla. Se acercó a mi, reptando sensualmente, y, sacando la lengua, empezó a lamer mi cara, cubierta con los restos del abundante semen derramado por Juan.

-¡¡Hummm..!!¡Qué rico!...¿Quieres un poco, Margarita, querida?- dijo Pilar, mirando a su amiga. Margarita, por toda respuesta, avanzó hacia nosotros y se puso también a lamerme la cara, llenándose la lengua con el semen que Juan había derramado sobre mi rostro.

-Slurp…slap…slap…que semen tan bueno y jugoso…casi sabe mejor que recién derramado…-decía Margarita, sin dejar de lamerme la cara.

En pocos minutos, aquellas dos putas limpiaron mi cara de semen. Entonces, Pilar me agarró por los pelos, y empujó mi cabeza hacia su entrepierna.

-¡Ahora, vas a chuparme el coño!¡Y rápido!-me ordenó. Aunque no me hacía falta su orden. Ante mi tenía su coño mojado y entreabierto, con la vulva hinchada invitándome a entrar. Y así lo hice.Mi lengua penetró en el coño de Pilar, saboreándolo con lenta lascivia.

-¡Ahhh…siii…ceeerdooo…siguee…chupamelo…chupameee…!!-gritaba Pilar, totalmente cachonda y fuera de control. Los fluidos de su coño me inundaban la cara, aquella zorra estaba realmente cachonda. Mi lengua se abrió paso a través de los labios internos de mi amiga…alcancé su clítoris, un botoncito no tan pequeño, bastante hinchado y endurecido…y empecé a lamerlo, a frotarlo. Y entonces, la puta de Pilar se corrió, inundándome la cara con sus jugos calientes y espesos, olorosos como su coño perfumado a sal y a mar.

-¡¡AAAhhh…me cooorrooo…ceerdoo….mi..chochoo….ahhhh…me corrooo…que guustooo…ahhh!!!- exclamaba,mientras se corría dentro y fuera de mi ansiosa boca.

Pilar cayó hacia un lado, exhausta después de tanto orgasmo. Y entonces, Margarita se puso de pie y apartó a su amiga lo más lejos posible, dándole una despreciativa patada en el culo.

-¡Aparta, puta asquerosa!¡Ahora me toca a mi!- y, sin compasión hacia mi pobre polla que yacía enhiesta y a punto, deseando un coño, un agujero anal, una boca, cualquier cosa…, Margarita se abrió de piernas y me puso el chocho en la boca.

De nuevo, empecé a chupar. Metí la lengua profundamente, alcancé rápidamente el clítoris de Margarita y se lo lamí de todas las formas posibles. A los jugos de Pilar, que empapaban mi cara, se unieron ahora los de Margarita, que estaba a punto de correrse.

-¡¡AAAhhhh…siii…chúpame….chúpamee…toda…ahhh…mi coño es tuyo…!!-gritó, y un segundo más tarde, empezó a correrse, llenándome toda la cara con su leche.

-Me …corro…me..coorrooo…ahhhh…-gimió . Y antes de correrse del todo, antes de perder el control, se compadeció de mi, se inclinó hacia delante y, conformando la figura de un perfecto sesenta y nueve, empezó a hacerme una mamada.

-¡¡AAhhhh…siiii….te quiero, Margarita…ahhh…por fin…que bien lo haces, mamona…ahahhh!!!-jadeé yo, intentando corresponder al favor de Margarita introduciendo la lengua profundamente en su coño caliente y jugoso, pleno de jugos que se derramaban . Margarita se corría lentamente y yo seguía chupándole el coño, mientras ella, a su vez, me mamaba la verga maravillosamente.

-¡¡AAhh…!!-gemía ella-Chups…chups..slurp…slarp…hummm…mmahh…

Sentía la boca de Margarita ciñendo mi polla con fuerza, sentía sus labios sobre el tronco de mi miembro viril, pero sobre todo, sentía la fuerza de succión de mi amiga, chupándome la polla como si fuera el caramelo más delicioso del mundo.

Margarita me estaba llenando con sus jugos. Tenía la boca llena, pero no me importaba porque mi polla estaba a punto de estallar. Y un instante después, estalló.

-¡¡Aahhh…Margarita…me coorroo..ahhh…!!-exclamé, sintiendo como me corría, sintiendo como los chorros de semen salían despedidos de mi verga…sintiendo incluso, como mi esperma llenaba la boca de la mamona de Margarita, mientras ella continuaba chupando y chupando.Pronto, todo terminó. Mi polla cesó de lanzar chorros de semen. Margarita, emitiendo un profundo gemido, alcanzó por fin el clímax orgásmico, emitiendo una última cascada de jugos calientes.


Después de unos minutos, Margarita se separó de mí y volvió su rostro hacia el mío. Tenía la cara llena de semen, de mi semen. Colgajos gruesos y viscosos pendían de sus labios y de su barbilla. Grandes manchas blancuzcas cruzaban su cara ; incluso sus párpados estaban llenos de esperma. Un colgajo recalcitrante se negaba a caerse de una de sus orejas y pude ver como ríos blancos atravesaban su pelo enmarañado y despeinado.

-Todo ha terminado, parece.- me dijo sonriente. Su mirada abarcaba a toda la habitación, dónde nuestros amigos y amigas yacían desnudos, en las más diversas posturas, gimientes y agotados.

-Margarita…tienes el mejor culo de todos….- le susurré, para no herir los sentimientos de las demás mujeres..

Ella ocultó su cara con las manos y se rió por lo bajo.

-Tu polla no está mal…me he divertido con ella…lo he pasado bien. Muy bien.-me dijo, acariciándome la verga y depositando en mi pene un delicioso beso.

-Pero ahora debemos descansar…Debemos dormir…La orgía ha terminado.

-Si, Margarita…la orgía ha terminado…por ahora.

.Y ambos nos separamos. Ella se tumbó en un lado de la habitación, yo en otro, y, como los demás, intentamos dormir. Todo había terminado,si, pero…¿hasta cuando?

FIN

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