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Soy Camila y ella mi mamá: El brujo

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Relato enviado por : DonHistoriador el 14/05/2018. Lecturas: 571

etiquetas relato Soy Camila y ella mi mamá: El brujo No consentido .
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Resumen
Mi mala suerte me lleva a soportar cosas que me hacen dudar de su efectividad, pero gracias a mi madre las cosas se pondrán peor.


Relato

Hola a todos, soy nueva aquí y mi nombre es Camila. Me ha llamado la atención esta página y quería contarles algunas experiencias que he tenido, y no son pocas, la verdad es que me ha pasado cada cosa que ya podrán ustedes sacar sus conclusiones de si fueron provocadas o solo he tenido muy mala suerte.

Antes que nada debo decir que soy de Colombia, tengo 25 años, soy alta, cabello negro y largo, blanca y con todo es su lugar. He visto que le dan mucha importancia a eso, asi que seré más detallosa: Tengo unos pechos grandes desde la pubertad, redondos y firmes, una cintura muy pequeña que se ven resaltadas por mis caderas, y mis nalgas que son muy grandes para mi gusto, pero no puedo quejarme porque renegaría de mi familia, ya que mi madre es muy parecida a mí, que para sus años (45) se mantiene muy, pero muy bien.

La historia que les cuento hoy sucedió hace 7 años aproximadamente (quizás más), yo tenía problemas con algunos cursos, había terminado con mi enamoradito de ese tiempo y, para colmo, me robaron el celular. Mi madre se preocupó mucho (debo decir que vivo con mis padres, mi hermano y mi abuelo materno) y decidió llevarme a un curandero. Un brujo de la zona que tenía montado toda una oficina de atención para cada tipo de problema.

Al principio desconfié, pero luego dije "qué más da, ya no puede irme peor", así que fuimos a ver qué podían hacer por mí.

Al llegar nos recibió una señora de mediana edad -pero en nada se comparaba a como se conservaba mi madre-, y nos hizo pasar. Teníamos suerte, ese día había muy poca gente. Nadie, de hecho éramos las únicas. La señora dijo que la gente pasaba por buen momento y no por eso no iban (también pudo ser que era feriado y todos preferían irse de paseo).

Pero bueno, me hizo pasar inmediatamente dejando a mi madre en la entrada, pero yo no quería entrar sola e insistí que mi madre entre conmigo, al menos al vestuario y ya de insistir, la dejaron. Una vez dentro mi madre me dijo que me quite todo y me ponga una bata. Me pareció raro, pero ella ya había venido antes y supongo que ya sabía.

Me desnudé con un poco de vergüenza, hace tiempo ella no me veía así, pero al querer ponerme la bata, ella me detuvo, me dijo que quería verme. No se lo negué, quizás quería analizarme si tenía algo (sisupiera que no tengo novio y nadie me deja "marquitas"). Me revisó cada centímetro cuadrado de mi cuerpo, hasta mis partes íntimas. Levantó mis labios mayores y menores, metió sus dedos y toda esta situación se me hacía muy rara.

Felizmente, creo, algo interrumpió todo esto y fue la señora que entró de repente viendo a mi madre con sus dedos en mi coñito (con escasos pelitos). Le preguntó que qué hacía y mi madre le dijo que quería saber si tenía alguna infección.

La cosa quedó ahí y me puse la bata. Mi madre se fue a su lugar y yo pasé conla señora, mientras íbamos a la habitación, la señora me dijo:

-Niña, no era necesario desnudarse si lo que buscas es solo una limpia.
-Es que... mi mamá me dijo que lo hiciera (dije dudando)
-Oh! Está bien, entonces tú solo relájate y haz exactamente todo lo que te digan.
-¿Digan? ¿No es solo el brujo?
-Sí, pero hoy vino su aprendiz y estarán ambos atendiéndote. Tu mamá no lo sabe, pero no creo que note la diferencia.

Yo traté de mantenerme calmada hasta que llegamos al lugar. La señora me preguntó:

-Por cierto, niña ¿te has bañado para recibir esta limpia?
-Sí, anoche. Es invierno y siento mucho frío al hacerlo por las mañanas.
-Lo siento niña, pero es necesario que quites el mal básico de tu cuerpo. No te preocupes, que ellos no tienen prisa y ven conmigo.

Ella me llevó a un cuartito donde había un asientito y una cubetita con toalla que no me daba mucha confianza. Me me quitó la bata (la cual ya no volví a ver) y me dijo que me siente. Ahí ella tomó con un jarrito y me la echó sin avisar. Yo pegué un respingo que por poco y grito.

-Tranquila, niña, es solo un poco para retirar lo malo que acumulaste mientras dormías.
-Lo comprendo, pero esperaba un poco más tibia. Está helada!
-Lo siento, niña, es lo que tenemos. Una pregunta ¿tú te tocas ahí? -señalando mi coñito-
-Sí, cuando me lavo -respondí inocentemente-
-No, quiero decir si haces esto -mientras llevaba rápidamente su dedo pulgar a mi clítoris y lo masajeaba; el dedo índice me lo hunió sin miramientos-
-NO, NO, yo no hago eso! -Dije exaltada. Había tenido manoseos con mi noviecito pero nada más-
-Bien, niña, creo que ya estás. Tienes unas buenas tetas y un buen culo con lo cual se omarán un buen tiempo en atenderte. -mientras me daba una palmada sonora en la nalga derecha-, por la bata no te preocupes, no lo vas a necesitar.

Yo estaba ahora más nerviosa y con los pezones tiesos como rocas, tanto manoseo me estaba calentando un poco. había preferido no secarme porque la toalla no me gustaba y así desnuda me fui a la habitación.

Pegué un pequeño gritito avisando que estaba. Quise tocar, pero no había puerta, solo una cortina semi transparente. Una voz gruesa me dijo que pasara. Asomé mi cabeza y el brujo rápidamente me tomó del brazo haciéndome pasar más rápido.

Era un hombre muy alto, yo que estoy sobre el 1.70, me ganaba por más de dos cabezas. Ya pintaba muchas canas, pero una barriga considerable, aunque se notaba por su porte que había tenido buenos tiempos, vestido con un traje normal. Parece que recién llegaba o es que así atendía.

-Wow, veo que vienes preparada, MUY bien preparada y por servicio especial. Tú no te preocupes, estás en buenas manos, y, para tu buena suerte, hoy está mi aprendiz, aunque él entrará en un momento porque se está preparando. Ahora cuéntame, qué problema tan grave tienes para que pidas servicio especial? -Me dijo todo sin desprender sus ojos de mis pechos y mi chochito, fue una mirada intimidante, pero subyugadora-
-Yo... yo... he estado mal en algunos curso, mi novio terminó conmigo y... me robaron el celular -dije susurrando lo último-
-jajaja tranquila, chiquilla, aquí arreglaremos todo eso, pero necesitamos hacer algunas verificaciones y ya que ya vienes lista, levanta los brazos y separa las piernas.

Yo lo hice porque confiaba en que solucionarían mis problemas. El hombre empezó a revisar mi cara, mi boca, mis ojos, mis fosas nasales, mir orejas, mi cuello. Lo hacía tan minucioso que podía sentir su aliento y todo se me hacía muy raro, junto al incienso le daba una atmosfera que me mareaba, pero también creía mi curiosidad por lo que haría.

Continuó por mis hombros, sin detenerse, pasó por mis brazos y manos y subió rápidamente a mis pechos, los manoseó, mas que examinar y los miraba de tan cerca. Yo preferí cerrar los ojos y no ser testigo de lo que ocurría. Él no se dio por aludido y, al parecer, tomó un pote de crema o algo así y me lo esparció por los pechos para lamerlos.

Eso sí me sacó de cuadro

-Qué hace?
-Chiquilla, necesito comprobar si tú de verdad quieres aprobar tus cursos. Quiero saber si me lo dices de corazón o me estás mintiendo, sino de nada servirá.
-Pero ahí no está mi corazón -dije casi riéndome a lo que me hacía-
-Lo sé, pero quiero que te relajes, necesito examinar todos tus puntos vitales, como lo hice con tu rostro y hombros. Así que deja de replicarme y guarda silencio, por favor.

Y continuó con el manoseo. Me intimidó un poco cómo me habló, pero el "por favor" me dio confianza. Era muy rara la situación, pues estar totalmente desnuda con los pezones empitonados mientras un viejo -por muy bien conservado es viejo- me toqueteaba a placer.

Ya cansado de manosear mis tetas, decidió bajar por mi vientre y explorar mi monte de venus. Por la posisión en la que estaba, ya me estaba cansando y mis brazos se estaban bajando y mi relajación se estaba yendo. Esto de estar desnuda ya se me estaba haciendo normal, para este punto y le dije si podía recostarme. No me respondió nada y siguió a su rollo. En eso se levanta y me carga cogiéndome del las piernas cerca a mi trasero y pasando su brazo bajo mi espalda hasta tomar el lado de mi seno.
Me recuesta en una camilla y empieza a manosear sin descaro mi vagina. Me separó las piernas todo lo que pudo y me revisó sin cuidado a profundidad, tocando también mi ano.
Todo esto ya se me estaba haciendo muy raro e incómodo, ya que no veía relación con la limpia, así que iba a decirle que mejor me iba a retirar, estaba en eso cuando entra de repente la señora que nos atendió al principio.

Me vio toda abierta de piernas mientras el hombre tenía varios dedos dentros de mí.

-Se ve que todavía es virgen -dijo ella-
-Sí, a esta la trajeron para más que una limpia. Tiene todos sus agujeros inmaculados. Mira lo rosados que son.
-Lo veo, contrasta con su blancura, además que está muy mojada. Parece que el agua fría la dejó caliente o será lo que le estás haciendo?
-Deben de ser ambos. Siente sus tetas, están como dos rocas. -ellos hablaban de mí como un objeto-
-No, ya lo haré después, ahora quería preguntar de parte de su mamá si vas a tardar, porque tiene lagunas cosas que hacer y luego vuelve por ella.
-Como ves, esto recién empieza. Dile que vuelva en dos horas por ser el primer día, los siguientes, tal vez duren un poco menos.
-Está bien. -dijo ella- Además que todavía no veo a tu aprendiz por acá.
-Sí, ahora que tenemos tiempo ya puede entrar.
-Avisaré, vuelvo en un rato.

Esta conversación me dejó extrañada. Cómo que mi mamá me iba a dejar ahí sola? Y cómo que ella iba a tocarme después? Y cóm oque el aprendiz trendría más tiempo? Esto ya no me estaba gustando. Además que todo esto pasaba conmigo con las piernas abiertas delante de ellos.

Termiando todo esto, él viejo grita:

-Moise, ya puedes pasar. Tenemos dos horas para que puedas practicar.

En ese momento entró el hombre más grande que había visto en mi vida. Un tipo que superaba fácilmente los dos metros y tan oscuro como la noche misma. Eso sí, bastante más joven que el viejo brujo.
Vestía solo un bóxer y nada más. En el trance que me encontraba me di cuenta del bulto que se le formaba en la entrepierna. Eso tenía que ser un engaño porque parecía que tuviera muchas medias guardadas en ese lugar. Luego decidí no darle importancia, no es correcto que una señorita se fije en eso.

Ambos se colocaron a ambos lados de la camilla. El brujo mayor empezó a resitar palabras irreconocibles, mientras el otro me sostenía firmemente de los hombros, cual exhorsismo. Era raro, no pensaba escaparme. Yo me dejé llevar, pero desperté al notar las manos de este hombre también en mi vagina. De lo intimidada que estaba con ese tipo, no dije nada, pero me di cuenta que lo que tenía entre las piernas iba creciendo aún más. Yo solo cerré los ojos.

El negro dijo algo al brujo y él le respondió:

-Así es Moise, ella es pura y ha venido a nosotros.

En ese momento el negro se echó a mi costado de lado, sentí la piel de su torso desnudo, aunque me sorprendí más cuando sentí sus piernas desnudas y algo que se recostaba sobre mis piernas. Diría pierna, pero es que esa cosa llegaba hasta mi otra pierna. Yo estaba a nada de hacerme la muerta para que me dejen en paz.

El viejo me dijo:

-Chiquilla, tú tienes algo que nosotros queremos y lo tomaremos. Yo lo haré primero para que conozcas lo que esconde el mundo para ti, pero como hoy no estoy solo, probarás el dolor al también ser iniciada por Moise.

Yo no entendía nada, pero lo entendí cuando de un movimiento rápido me giró de lado haciendo que mis piernas se junten y queden colgadas, dejando mi culo libre y él, me acercó algo a mi conchita.

Yo seguía sin decir nada, solo susurraba:

-Mamá... mamá... a dónde me has traido

Poco a poco eso que pensé el dedo del viejo se fue haciendo más ancho y largo. Entró tanto que hizo tope en mí y me dolió. Pensé que hasta ahí llegaría y me dejaría ir, pero lo que empezó a hacer no lo podía creer. Empezó a presionar cada vez más. Yo me mordía los labios del dolor, hatsa que entró un poco más y ahí lo dejó.
El negro acariciaba mis pechos y todo lo que podía. Tras un minutos el hombre siguió entrando, pensé que nunca iba a llegar a meterla toda, pero lo hizo. Yo lo sentía en mi estómago y cada vez que latía. Estaba conociendo las cosas malas del mundo, aunque no empezaban a sentirse tan mal.

No tardó mucho en darme caña. Empezó a moverse de atrás hacia adelante, bombeñandome suave, pero con fuerza, para finalmente darme con toda la fuerza que le permitía la posición. Yo resistía todo lo que podía, aunque se me escapaban muchos quejidos. Mi culito estaba expuesto, mientras mi conchita era maltratada. El negro aprovechó para ensalivar un dedo e ir colándolo en mi agujerito posterior. Jugó tanto que ya entraban tres dedos, y vaya que sus dedos parecían pepinos.
Se sorprendieron mucho y el viejo comentaba:

-Esta chiquilla sí que dilata bastante, mira como le entra todo.

EL negro respondió, pero no le entendí.
Tras un buen rato de bombeo, el viejo me cambió de posición. Me llevó a un asiento amplio que ahí había y se sentó, en ningún momento me soltó, jalándome con una mano desde el culo y haciéndome sentar sobre él. Acomodó su pene y nuevamente a darle. Sabía que no debía darle contradicciones al brujo, pero esto era coger, follar, tener sexo y yo no había sido advertida, a mí no me podían engañar. Pero los notaba tan concentrados que quizás sí era algo especial. EL negro se acomodó detrás para seguir a lo suyo.

Era incríble que pudiera pensar todo eso mientras tenía la panocha rellena del pene del viejo brujo que no paraba demoverse y los dedos de su aprendiz en mi culo. Al parecer en un punto el viejo se cansó, y qué tranquilidad sentí porque ya no resistía más, estaba que me derretía tras orgasmos que ni de lejos había sentido antes con mis dedos. Me dejó a un lado. Ya no sentía mis piernas por estar rebotando.

Estaba ida, la manera en que ese viejo me había tratado no era normal, al menos eso creía, hasta que el negro me tomó en brazos y me cargó manteniendo mis piernas separadas. Me levantó y abrazándome me hizo sentar sobre una barra que no podía creer que existiera algo así. Tranquilamente eso podía servirme de asiento por su dureza y tamaño. Él no se quedó tranquilo con eso y me levantó tanto como para poder llegar a poner la punta de ESO que tenía en mi entrada. Yo lo miraba y le hacía un no con la cabeza, pero él sabía que lo iba a hacer y yo también.

Cuando siento que unas manos me tocan los labios vaginales me sobre salto haciendo que esa verga entre un poco. Era la señora que había entrado. Yo que siempre me había cuidado y mi privacidad lo mantenía como algo sagrado, para estas alturas ya no significaba nada. La mujer sostuvo el pene del tipo y tiró de mí hacia abajo.

El dolor que sentí era indescriptible que pegue un verdadero grito interrumpido por la señora que me calló con su mano y me susurró:

-Niña, solo ha entrado la mitad, relájate, sino no entrará todo.

Mi cara de terror no podía ser descrita. Acaso pensaba meterme todo eso? Yo era virgen hace media hora y ahora me querían desgarrar toda.
El negro me fue dejando caer y la mujer también lo ayudaba, querían que me entrara todo eso a como dé lugar. Sentía que me estaba moviendo el útero y me estaba estirando a tales dimenciones la vagina que creía que ya no podría tener relaciones con nadie, pero nada de eso les importó. continuaron hasta que sentí que sus enormes testículos chocaron con mi culo (sí, todo en ese hombre era enorme, por lo visto). Yo estaba prácticamente desmayada. Me acababan de estirar tanto la vagina que empezaba a odiar a todos, pero más a mi mala suerte y que tenga que pasar por estos servicios especiales.

Me dejo con todo eso dentro unos tres minutos, si el del viejo lo snetía en el estómago, este lo sentía en la garganta, no tenía nombre. Empezó a moverse poco a poco. Cada pequeño movimiento era un martirio para mí, pero así también poco a poco empecé a sentir otras cosas. EL hombre sabía moverse y me sorprendía el aguante que tenía al mantenerme cargada, aunque estar con las piernas abiertas se estaba haciendo normal en este día. Atrás alguien jugaba con mi culito, parece que no le importaba que me estuvieran penetrando de tal manera por delante. Supuse que era la señora, pero luego empecé a sentir algo más grande que un dedo. No podía ser! También acabarían con eso? Pues me respondieron inmediatamente, el viejo estaba detrás -supongo que se habría subido en algo para llegar- empezó a meter su pene en mi ano. Recién empezaba a asimilar el mayor maltrato que podía recibir en mi conchita, para ahora pasar por esto en mi culito.

El negro me apretaba contra su pecho, haciendo que mis senos se apachurraran contra él.mientras intentaba besarme. El viejo detrás me tomaba del cabello mientras me daba de nuevo. Yo era un mar de lágrimas, lamentos, gritos y orgasmos. No podía conmigo misma. Ellos me alentaban:

-Eso, chiquilla, te daremos mucha buena suerte, ya no pasarás por problemas de ningún tipo. Siente, siente todo y déjate ir. Nosotros sabemos lo que necesitas y es esto, ESTO. Esto y esto y esto -y me penetraba salvajemente con cada "esto"-.

Yo les decía entre sollozos:

-Ya, por favor, me están lastimando. Creo que ya me dieron suficiente por hoy. Por favor, ya déjenme.
-Nada de eso, niña, tu mamá regresa en una hora y debemos de dejarte muy bien.

No podía creerlo, recién había pasado una hora desde que mi madre se fue. A este paso me iba a quedar sin voz si ellos mantenían ese ritmo. Traté de pensar en ese momento que me empalaban que tal vez esto es el principio. Ellos deben de cansarse con este inicio y que luego procederían con el ritual de limpia, al menos eso traté de pensar con la poca conciencia que me quedaba.

El viejo le dijo a Moise que ya debía bajarme porque se estaba cansando, lo cual me dejó:

-Si él se siente cansado, cómo se imagina que estoy yo?

El viejo se salió de mí dejándome un gran agujero, pero el negro se mantenía adentro de mí, parecía que él estaba cómodo. El viejo le increpó que me dejara ya, pero él negro empezó a zamaquearme sobre él al punto que sentí que su pene empezó a hincharse más hasta que sentí que algo caliente se derramaba en mi interior y en cantidades industriales. Pude sentir su bombeo tan claramente que por un minuto estuvo descargándose en mi interior y se quedó dentro por otro minuto.
Cuando me sacó su polla, todavía seguía parada, pero eso no fue todo lo que me sorprendió, de mi vagina empezaron a caer lo que a mi parecer eran litros de semen. No podía cerrar las piernas. Rápidamente la mujer puso un vaso entre mis piernas y fue capturando todo lo que podía. Llegó a llenar más de medio vaso sin contar lo que se derramó antes y lo que dó dentro de mí.

EL viejo mientras recriminaba al negro Moise. yo temblaba y caí sobre el asiento en que antes me cogió el viejo. No podía juntar mis piernas y me las dejé separadas. Pensé que ahora continuarían con parte del ritual para finalizar en la hora que quedaba. Así que reposé a tomar un poco de aire, recuperar fuerzas. Incluso la señora se sentó a mi lado y me acariciaba mi cabeza.

-Pobre niña. No sabes lo que te espera. Ese aprendiz del brujo es un burro, no sabe lo que es cansarse, y si ahora crees que gritaste, espera cuando le toque entrar por aquí y tenga vía libre de apretarte aquí.

Decía todo eso mientras señalaba mi agujerito trasero y mis pechos con todo el descaro. Con lo ída que estaba no lograba comprender bien, pero ella continuaba.

-Mira nada más, tan jovencita y como tienes abierto ese coñito y todavía sigues derramando mucho semen, se ve que Moise es todo un semental. Te lo ha dejado en carne viva de lo rosado que lo tenías. Puedo llegar a ver tu matriz y mira ese culito tuyo, Don José Pablo todavía tiene mucho vigor como para romper un culo tan grande como el tuyo. Eres una chica sana y muy resistente. Pudiste comerte los más de 30 cm que tiene ese negro y casi a la primera que te entró la mitad y luego poco a poco toda. Tienes mucho futuro en esto.

Yo pensaba, pues claro, si ella misma tiraba de mí hacia abajo para que entre más, claro que tendría que entrar. Ella continuó masajeando todo lo que podía, para finalizar con sus dedos masajeaba todo mi pubis y al embarrarce los dedos con el semen de Moise, los llevaba a mi boca diciendo que eso me haría sentir mucho mejor.

-Prueba esto, niña, tienes mucho dentro de ti. Lame, chupa, recuerda que es el primer día de este tratamiento, así que debes acostumbrarte.

Yo obedecía por inercia, mientras el viejo había sentado al negro y le decía no sé qué cosas y Moise solo escuchaba como regañado. Hasta que me doy cuenta que alguien estaba en la entrada, el señor Víctor, un vecino que conozco desde que tengo uso de razón. Me observaba directamente, específicamente mi chochito, así que hice lo posible por cerrar mis piernas aunque me costaba moverme.

El brujo rápidamente lo abordó y le dijo que qué deseaba, por qué había entrado hasta ahí si no se le dio el permiso. A lo que respondió:

-José Pablo, soy antiguo cliente, ya me conoces, vine por un trabajito y al no ver a nadie afuera, decidí entrar, pero puedo esperar. -dijo sin dejar de mirarme-
-Lo sé, Víctor, pero ahora damos un tratamiento especial, tu trabajito puedes hacerlo cuando terminemos esto y te digo que taardaremos.
-Ya lo veo, y siempre he admirado tu trabajo, es algo que requiere pericia y talento. Me dejarías sentarme aquí en lo que espero? Afuera está muy solitario. -dijo mientras se colocaba en una silla que por poco se mantenía en pie y con una sonrisa aduladora-
-Si yo no te dije que esperes, sino que regreses en un rato porque tardaremos.
-Vamos, que no te cuesta nada, total sabes que soy un sepulcro con todo lo que sucede aquí.
-Por lo visto eres un terco y no tengo mucho tiempo que perder. Está bien, pero quédate en silencio y en tu asiento.

Yo deseaba que se fuera de una vez, aún ni lograba juntar mis piernas, cuando escucho que le dice que se siente y pensé: "no, no más gente por favor y menos mi vecino"

-Bueno chiquilla, suficiente descanso, cinco minutos bastan y sobran. Levántate.
-Se llama Camila -intervino el señor Víctor-
-Te dije que te quedaras en silencio -replicó el brujo-
-Vale, vale -respondió-
-Chiqu... Camila, que te levantas o te levanto?

Con mucho esfuerzo me levanté y con ayuda de la señora, pude juntar mis piernas y temblando me mantuve de pie.

-Wow -dijo el señor Víctor. Supongo que le sorprendió ver cuanto había crecido.-

El brujo le mandó una mirada asesina y regresó a mí. Se notaba que ya estaba enojado por lo que hizo el aprendiz y por la presencia del señor Víctor. Sin mediar palabra me dio la vuelta, me agachó un poco y me ensartó su pene por atrás. Acaso este hombre podía hacer lo que le daba la gana conmigo? Pegué un ligero grito que traté de ahogar sin mucho éxito. Este hombre se había vuelto loco o es que así se debían de hacer las cosas, pero me dio con todo lo que tenía. Mientras me cogía desde atrás, me tocaba los pechos, el vientre, mi rostro, mis piernas, hombros y todo donde pudo. Me daba con saña y de todos los presentes yo era el que nada le había hecho. No podía dejar de gemir, porque quiera que no esta morbosa situación me excitaba aunque no quisiera.

De repente se detuvo. Agradecí que al fin iba a terminar, pero nada más lejos sin salirse de mí, me giró hasta ponerme frente a mi vecino. Una vez lo tenía en la mira regresó a lo de antes y hasta parecía que me penetraba con mayor violencia todavía. Aquí caí en la cuenta de que la señora no solo había revisado mi anito, sino que lo había lubricado con el semen de Moise porque aunque era demasiado violento, el dolor era equparable a cuando lo metió por primera vez. Si me hubiera cogido así la primera vez que me la metió, hubiera caído desmayada inmediatamente, no lo dudo.

Lo cierto es que mi vecino no perdía detalle de todo lo que sucedía y yo me moría de vergüenza cada que mi conciencia regresaba y se daba cuenta. Ya se notaba un bulto en el pantalón de mi vecino de tamaño considerable. Y yo ya podía imaginarme la vista que tenía el señor Víctor desde el lugar en el que estaba, estando yo de pie, un poco inclinada hacia adelante, dejando mis tetas a total disposición visual mi coño goteando y un viejo follándome desde atrás.

EL brujo estuvo así por casi 25 minutos, yo ya no sentía nada y mi vecino hace diez minutos se la había sacado para meneársela con mucha paciencia. No era tan grande como la del brujo que me estaba cogiendo, pero sí que era muy ancha como la del negro. Yo trataba de mirar a cualquier lado o cerrar los ojos, pero las sacudidas que me daba no me dejaban muchas opciones. Hasta que finalmente eyaculó todo lo que pudo en mi recto, no se contuvo nada porque mientras terminaba todavía me daba unas últimas penetraciones.

Mi espalda y piernas me dolían, ni que decir de mi culo. Caí sobre mis piernas, mientras mi recto era una fuente de semen. Manché buena parte del piso. Ya quería irme cuando la señora me dice:

-Niña, levántate! Quién te has creído para descansar en medio de una sesión.

Ya me estaba molestando que me trataran de niña o chiquilla, ya no lo era, quizás al lado de ellos sí, pero no me consideraba ya una puberta. Así que me levanté con mi orgullo para demostrar que no estaba derrotada.

-Muy bien, niña, todavía falta que el aprendiz haga lo que hizo el brujo.

Yo no lo podía creer. Acaso iba a meterme todo eso en el culo? Estaban locos? Ese hombre tranquilamente podría empalarme el culo con eso y levantarme sin usar los brazos mientras me ondea como bandera. No lo iba a permitir. El brujo dijo:

-Estoy un poco cansado, voy a darme un baño. Moise, ya sabes lo que tienes que hacer

Moise asintió y se puso detrás de mí. Y osabía lo que se venía y traté de hacer algo, pero mi cuerpo no respondía. Don José Pablo se levantó aprovechando que no estaba el brujo y me tomó de la cintura

-Qué te han hecho, Camila? Tu cara es un poema. Tranquila, tu vecino va a ayudarte
-Esto todavía no acaba -interrumpió la señora-, es el turno de Moise.

El negro se levantó, y aprovechando que yo estaba apoyada por el señor Víctor, aprovechó en levantarme el culo y él flexionar su piernas, para colocar la cabeza de su pene en mi entrada trasera. No lo podía creer, lo iba a hacer mientras me soportaba mi vecino. Con el semen del brujo aprovechó y me lo fue hundiendo centímetro a centímetro. Cada empellón que hacía, también movía a mi vecino quien podía ver perfectamente cómo me estaban metiendo tremenda barra de carne. Yo apretaba la mano del señor Víctor para resistirel apuro que tenía Moise. Acaso se podía ser tan bruto con una virgen?. Mi vecino parece que le dolía lo mucho que lo apretaba, así que tomó mi mano y lo llevó a su pene que estaba muy duro. Mi mano no llegaba a envolverla y por su dureza imagino que no le causaría tanto dolor como en su mano, así que lo dejé, aunque la boca se me iba a briendo de la misma manera en que se abría mi ano.

-Tienes más de la mitad dentro -dijo mi vecino-, resiste un poco más
-Es que ya no entra más, siento que ha chocado con un tope que no le permite avanzar.
-Tranquila, esa zona es muy larga y puede entrar todo, solo necesitas relajarte, pero no me sueltes porque te estoy ayudando.
-Gracias, señor Víctor

No había termiando la frase cuando el negro volvió a empujar y mi vecino me echó hacia atrás dejando que todo entre a mis intestinos. Cerré tan fuerte la mano con la polla de mi vecino que él y yo pegamos un grito a la vez, claro que el mío era más fuerte. No podía creerlo, me desfloraron todos mis agujeros, al menos los de abajo y me los iban a dejar bien abiertos. Tras un minuto para que me acostumbre, empezó su movimiento y ese mismo movimiento hacía que mi mano se mueva, sin saber que a la vez le estaba produciendo una buena paja a mi vecino. Esta cogina me estaba haciendo ver el infierno por diez minutos, pero luego emepcé a subir al cielo, además que mi vecino con su mano libre frotaba mi clítoris y soltaba comentarios

-Jamás hubiera imaginado verte así, Cami, porque puedo decirtem "Cami", total, estamos en confianza. Te vi cuando naciste, cómo creciste y ahora en lo que te has convertido, pero esta situación jamás lo imaginé. Mira tu coñito, está rojitoy tu clítoris muy hinchado, no me digas que ese negro ya te cogió por aquí?

Yo solo genía y genía con la poca voz que me quedaba

-Se siente pastoso toda tu vaginita, no me digas que terminó dentro de ti? Debe de haber terminado litros con ese par de huevos que se maneja. Te gustó? Así como ahora estás que volteas los ojos?

No podía controlarme, mis orgasmos eran continuos, ya llevaba mucho rato que había perdido la cuenta de eso, de hecho sentía molestias en mi útero de tantos clímax conseguidos. Moise estuvo por más de media hora cogiéndome y mi vecino me demostró que también tenía una gran resistencia porque en todo ese tiempo no se corrió.
Finalmente el aprendiz se descargó en mi recto. segunda descarga que recibía de manera consecutiva, no me lo podía creer. Ese hombre debía de haberse hecho algún brebaje para resistir todo lo que resistía, ni parecía humano.

Apenas terminó y luego de su minuto de rigor dentro de mí para dejarme muy dentro su semen, se salió de mí. Rápidamente la señora corrió con otro vaso para recoger lo que caía llenando casi la misma cantidad que antes, ya que esta vez sí aprovechó todo sin dejar que se escapara nada.
Yo caí nuevamente sobre mis piernas ya rendida cuando veo a mi vecino, un hombre de mediana edad masturbándose como un jovencito. Estaba justo al nivel de mi cara me jaló y con la sopresa que me dió abrí la boca mientras él descargaba todo en mí. Casi me ahogo y no tuve opción que tragármelo, aunque una parte se cayó. No tenía un sabor agradable, pero tampoco desagradable, eso sí, muy viscoso. Después de eso regresó a su sitio.

La señora se me acercó con los dos vasos y me los dio directamente.

-Hey, niña, bébelo que se enfría
-Podría limpiarme primero?
-Acaso tú no entiendes lo que te dije?
-Sí, pero me gustaría limpiarme, siento semen en mi vagina todavía y quiero sacarme todo lo que tengo en mi trasero.
-Niña majadera, estás respondiéndome? Ves a Moise? Lo quieres aquí? -Otra vez estaba empalmado y me cogía de la vagina poniendo un dedo dentro-
-NO, NO, NO. Ya lo hago

Y me tomé los dos vasos. He de reconocer que sabían muy bien. Ese Moise tenía una buena fábrica allá abajo. Me percaté que el brujo ya había vuelto y estaba a un lado sentado ya bañado. La señora trajo el banquito donde me había bañado y unos paños.

-Señora, discúlpeme, pero yo deseo bañarme porque son muchos fluidos sobre mí y los paños no serán suficientes.

Ella levantó su mirada hacia Moise quien ya intentaba levantarse.

-Niña, no puedes quitarte todo lo que han hecho ellos por ti porque tendrían que repetir todo otra vez. Tanto esfuerzo para nada. Los paños solo retirarán lo necesario, pero deja que lo dmás se quede donde está. Solo te daré unas hierbas para que las tomes en la noche. Está claro?
-Sí, señora.

Y empezó a limpiarme con mucha paciencia cada parte externa de mi cuerpo. El brujo la apuró diciendo que mi madre no tardaría en llegar, mientras todos permanecían en sus sitioas, aunque Moise ya se había parado y el señor Víctor ya había guardado su polla. Apenas terminaba la señora se escucha desde afuera la voz de mi mamá

-Hola? Buenas tardes? Vengo por mi hija
-Sí señora, ella ya etá lista, pero el problema que tiene es muy grave, es necesario que la traiga en dos días pra continuar este tratamiento. -salió el brujo a atender-
-Don José Pablo, no se preocupe, sí se que esa chica tiene algo grave, pero confío en ustedes como me ayudaron a mí.
-Sí, señora, por supuesto, aunque el tratamiento que se solicitó para ella fue más intenso.
-Así? Pensé que era el mismo... Oh! cierto creo que ya recordé, igual tampoco creo que haya sido mucha diferencia.
-Pues... no tanto, podríamos decir.
-Está bien, entonces continúen con el tratamiento que le están haciendo. Yo la traigo en dos días. Me dice cuánto le debo?
-Claro, son 1000 dólares por las primeras 3 sesiones
-Un poco caro, no cree?
-Sí, pero es que ahora tengo un ayudante que optimiza las cosas
-Solo que sea por eso. Está bien. Ahora, dónde está ella?
-En vestidores, puede usted ayudarla
-Muchas gracias

Vi a mi madre entrar a mi vestidor y la señora que ordenaba mi ropa decidió salir.

-Hija, cómo has estado? Acá son muy serios con lo que hacen y se toman su tiempo, hasta ayudantes brujos se traen.
-Sí, mamá
-Te veo muy relajada, parece que ese servicio que te dieron es muy efectivo. Cuando a mí me atendieron, recuerdo que me llenaron de un aceite por todo el cuerpo y quemaron inciensos mientras me pasaban muchas hierbas a mi alrededor. Fue tan místico. Mira, todavía tienes aceites saliendo de tu traserito! Aunque, ahora que recuerdo eso a mí no me pasó, quizás porque recién me doy cuenta que yo entré con bragas y el aceite no se me acumuló ahí. Es verdad que ese detalle cambia un poco el servicio, pero tampoc ocreo que sea la gran cosa. Venga que te lo limpio con tu faldita, total, esos aceites son muy buenos parala buena suerte, que por cierto, tiene que durarte al menos los dos días en los que tendremos que volver para un tratamiento similar al de hoy y los que toquen luego. Ya notarás los cambios. Ahora póngase esas braguitas y esa blusa. Vaya tetas, hija, hasta parece que se te hubieran hinchado. Dónde están tus bra que no las veo? Ya ni modo, irás solo con tu blusa. Ahora tu faldita... Vágame dios, todavía hay más aceites en tu culito? Estos brujos se irán a la quiebra gastando en aceites, mira nada más, ya te dejaron las bragas todas manchadas. Quítatelas, ya no servirán. Solo ponte tu falda, blusa y zapatos.

Vaya cosas que me estaba enterando. Pequeñas diferencias en el tratamiento por las bragas. Diferencias, las hubo, pequeñas, no; y eso de aceite...
Al salir del vestuario vi al señor Víctor. Mi madre sorpredida lo saluda

-Hola, Víctor, qué haces por acá?
-Hola Camila, pues un trabajito que quiero -sí, mi madre también se llama Camila-
-Espero lo solucionen pronto, yo traje a mi hija para que me la curen. Sé que acá hace nbien su trabajo.
-De eso puedes estar totalmente segura, aca son muy buenos -dijo mientras miraba mis pezones que se tranasparentaban por la blusa-
-Lo sé, pero igual la traeré en dos días para que siga su tratamiento.
-Qué coincidencia, yo también volveré en dos días -lo dijo con una sonrisa burlona mientras veía que algo del color de mi bra salía de su bolsillo.

Nos retiramos y fue tan incómodo estar a la vista de todos y con esos "aceites" corriendo por mis piernas. Mi madre me decía que no pasa nada, soy muy joven y que no debería de darme vergüenza, ademas que los que me miren son unos efermos por fijarse una una chica que todavía es una niña. Y como jugando me levantó la falda.

-Perdón! Olvidé que no llevas bragas. jaja

Continuará

Me ha salido un poco largo, pero quiero ser detallista con lo que les cuento. Espero sus comentarios para continuar con mis anécdotas con mi madre

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Comentarios enviados para este relato
Ciberciervo (15 de May de 2018 a las 00:33) dice: Enviame más relatos a mí latinoexpgmail.com

VMHitman (14 de May de 2018 a las 05:38) dice: Excelente relato espero la segunda parte Nuevos vencinos ayudando a Camila


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